Ciudad del Vaticano, 1 jul (EFE).- La Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), que ha provocado un cisma en la Iglesia Católica al ordenar este miércoles a cuatro obispos sin la autorización del papa León XIV, es una congregación ultratradicionalista conocida como los “lefebvrianos” que mantiene un pulso con la Santa Sede desde el Concilio Vaticano II (1962-1965).
En el último episodio de esta tormentosa relación, los "lefebvrianos" han materializado su desafío a pesar del mensaje que envió ayer el papa León XIV al superior general de la FSSPX, Davide Pagliarini, al que ofreció una vía de diálogo y exhortaba a la Fraternidad a evitar el cisma.
PUBLICIDAD
Ya el pasado mayo, el Vaticano les había advertido de que si llevaban a cabo las ordenaciones sin el permiso del pontífice incurrirían en un "acto cismático" que implicaría la excomunión de los implicados, como ya ocurrió en 1988.
Esta congregación fue fundada oficialmente en 1970 en Friburgo (Suiza) por el arzobispo francés Marcel Lefebvre y nació como reacción a las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965, que consideraban una ruptura con la tradición doctrinal y litúrgica de la Iglesia.
PUBLICIDAD
Entre las reformas que rechazaban estaban la celebración de la misa en lenguas vernáculas, la apertura al diálogo ecuménico o la mayor participación de los fieles. Abogaban además por la vuelta al latín y a la liturgia y ritual previos al Concilio Vaticano II, el conocido como rito tridentino por ser el adoptado en el Concilio de Trento (1545-1563).
El arzobispo Lefebvre llegó a afirmar, en una carta dirigida a las autoridades vaticanas en 1987, que "la silla de Pedro y los puestos de autoridad de Roma están ocupados por anticristos".
El objetivo de la FSSPX era formar sacerdotes según la liturgia y la teología anteriores a las reformas conciliares y para ello creó en 1969 el seminario de Écône (Suiza).
Actualmente, la congregación cuenta con unos 1.500 miembros, según los datos de la propia congregación, que estima sus fieles en 600.000 personas.
En 1974 Lefebvre publicó un documento en el que se oponía a la orientación “modernista” en la Iglesia Católica, y al año siguiente ordenó a tres sacerdotes en Écône sin el permiso del papa Pablo VI.
Ante la rebelión, el pontífice suspendió en 1976 a Lefebvre “a divinis”, lo que le impedía ejercer legítimamente su ministerio episcopal y sacerdotal.
En 1982, Juan Pablo II encomendó al entonces cardenal Joseph Ratzinger -que después sería el papa Benedicto XVI y entonces era prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe- que intentara buscar una salida al conflicto con los tradicionalistas.
PUBLICIDAD
Aunque Lefebvre ordenó 23 nuevos sacerdotes en 1983, el contencioso parecía cercano a resolverse en 1988 mediante un acuerdo por el que el líder de la congregación díscola aceptaba el Concilio Vaticano II y reconocía a la Santa Sede el papel de la tradición en la Iglesia Católica a cambio de algunas medidas para regular la situación canónica de la Fraternidad.
Sin embargo, el arzobispo francés finalmente se echó atrás, y en junio de 1988 ordenó sin autorización papal a cuatro obispos, que fueron excomulgados automáticamente, al igual que el propio Lefebvre y el obispo brasileño Antonio de Castro Mayer, que asistió a la ceremonia, con lo que se produjo el cisma.
PUBLICIDAD
En marzo de 1991 Marcel Lefebvre murió sin reconciliarse con Roma y en 1994, uno de los obispos ordenados en 1988, Bernard Fellay, fue elegido como superior de la fraternidad.
Seis mil religiosos "lefebvrianos" visitaron el Vaticano con motivo del Jubileo de la Iglesia del año 2000 y Juan Pablo II recibió a Fellay unos meses después. Sin embargo, pese a los intentos de acercamiento, el pontífice murió en 2005 sin que el conflicto se solucionara.
PUBLICIDAD
Su sucesor, Benedicto XVI (2005-2013), rehabilitó oficialmente la celebración de la misa en latín en 2007 y alentó el diálogo del Vaticano con la congregación tradicionalista.
En enero de 2009 el papa revocó las excomuniones a los cuatro obispos "lefebvrianos" y les exigió "los pasos necesarios" para alcanzar la plena unidad con la Iglesia, reconociendo el Concilio Vaticano II.
Aún así, no llegó a alcanzarse un acuerdo doctrinal pese a que el papa Francisco (2013-2025) también dio pasos para la reconciliación, como reconocer la validez de las confesiones realizadas ante sacerdotes de la Fraternidad, o que estos pudieran celebrar matrimonios.
PUBLICIDAD
Sin embargo, el pontífice argentino introdujo severas restricciones a la celebración de la misa "tridentina" -o en latín como se conoce comunmente- con su texto "Traditionis custodes", lo que no gustó a los tradicionalistas y concretamente a los "lefebvrianos", que han continuado en una situación canónica irregular. EFE
Últimas Noticias
Revelan los violentos orígenes de galaxias que se han extinguido recientemente

La Comunidad reclama al Ministerio financiación extraordinaria por la llegada de menores migrantes no acompañados

Los bancos europeos cuentan con una posición sólida para absorber el impacto de la guerra de Irán, según S&P

Rada ucraniana aprueba crear panteón que incluirá a figuras acusadas de crímenes de guerra
Pierre Oriola: "No valen las excusas, somos 14 y entre todos hay que sacarlo adelante"
