El drama de la 'Operación Desalia': "Al llegar a España me quitaron el pasaporte y me dieron una caja de condones"

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Las presuntas víctimas de un supuesto entramado criminal desarticulado en 2023 en Valladolid e integrado por cuatro personas, acusadas de traer engañadas a España a mujeres desde Colombia y Venezuela con falsas ofertas de trabajo para, una vez aquí, convertirlas en esclavas sexuales, han comparecido este martes en el juicio, por videoconferencia, para relatar los padecimientos sufridos tras caer presas de dicha organización: "Al llegar a España me quitaron el pasaporte y me dieron una caja de condones", ha denunciado una de las testigo-protegido.

Si en la jornada anterior fueron distintos miembros de la Policía Nacional, entre ellos la que fuera coordinadora de la Brigada Central de Trata de Seres Humanos, quienes comparecieron ante la Audiencia de Valladolid para dar los pormenores de la 'Operación Desalia' e incriminar a los cuatro ocupantes del banquillo, la presunta cabecilla, Kelly J.O, alias 'Andrea' o 'Carly'; su hijo y el novio de éste, Luis Ángel y Janner D.M, respectivamente, y Esneider D.A.B, a los que se piden penas que globalmente suman 63 años, este martes han sido las tres mujeres denunciantes las que han rememorado las penurias que les tocó vivir tras conocer que no venían a España para ejercer el modelaje o trabajos como 'webcamer' sino a ejercer la prostitución.

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Una de estas testigo-protegido, quien ha testificado por videoconferencia, sin que en momento alguno se pudiera verla y con la voz distorsionada por medios técnicos, ha relatado, en declaraciones recogidas por Europa Press, su viaje desde Bogotá (Colombia) a España en mayo de 2023 tras contactar con Kelly con la supuesta promesa de que su tarea en nuestro país se limitaba a interactuar en una webcam, sin contacto alguno con clientes, trabajo con el que obtendría importantes ganancias para aliviar los problemas de la familia en su país de origen.

La víctima, que embarcó con 300 dólares en el bolsillo, ha explicado que fue Kelly la que asumió todos los gastos del viaje, incluido el billete de avión y la reserva del hotel, con lo que fue ya advertida de que adquiría una deuda de 6.500 euros que debería de devolver, aunque sin más especificaciones. "Al recogerme en el aeropuerto que quitó el pasaporte como garantía del pago de la deuda", ha indicado la joven, tras lo cual fue conducida hasta un piso en la calle Gabilondo de la capital vallisoletana sin poder sospechar aún lo que se le venía encima.

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El piso ya estaba ocupado por otras dos prostitutas, que se sorprendieron cuando la recién llegada les dijo que venía a España como 'webcamer'. Sus compañeras de piso la pusieron al corriente entonces de cuál era su verdadero cometido. "La verdad es que intuía ya algo cuando Kelly se negaba a darme información y, además, me dio unos preservativos", ha advertido la joven colombiana.

A partir de entonces, la víctima se vio obligada a prostituirse las 24 horas del día, estuviera o no con la menstruación, con el fin de saldar una deuda que comenzó a incrementarse hasta "el infinito" porque ya no sólo se circunscribía a los 6.500 euros del pasaje sino que también incluía el pago del alquiler de las habitaciones en distintos pisos del norte de España como Santander y Avilés, por donde era 'movida' cada dos semanas, sino también para abonar los anuncios en páginas web para adultos.

"Recibía 50 euros semanales para poder comer", ha denunciado la joven, quien ha añadido que los pagos por sus servicios, que ni siquiera ella fijaba, los cobraba en metálico y luego se los entregaba a Kelly o bien los percibía ésta por bizum en un teléfono móvil de su propiedad.

PRÁCTICAMENTE ENCERRADA EN CASA

En su declaración, la supuesta esclava sexual ha sostenido que la presión a la que se vía sometida por Kelly era tal que apenas podía abandonar el piso, únicamente para comprar comida. De hecho, la joven ha indicado que hasta mucho tiempo después de su estancia en Valladolid no conoció la Plaza Mayor, mientras que durante su traslado hasta Santander para ejercer la prostitución en la calle Camilo Alonso Vega descubrió un día, sorprendida, que la ciudad estaba rodeada por mar.

En la capital cántabra pasó "momentos muy desagradables" porque cayó enferma por desajustes menstruales y ni siquiera obtuvo el permiso de Kelly para acudir al médico, algo que requería la entrega del pasaporte. Ni siquiera le entregó la documentación cuando se encontraba en Valladolid y precisaba de asistencia médica tras haber sido golpeada por un cliente y sufrió una lesión en uno de sus senos, como tampoco obtuvo permiso, ya de vuelta a Valladolid, para que un médico que le ofreció una ONG pudiera realizarle una revisión ginecológica.

La víctima ha asegurado que al segundo día de su llegada a España, cuando Kelly la obligó a prostituirse sin condón, se puso en contacto telefónico con su familia en Colombia para pedir su ayuda económica y regresar, pero no fue posible y siguió bajo el férreo control de la acusada, "a la que sólo le interesaban el dinero y los clientes. Una cosa es pagar una deuda con distintos trabajos y otra muy distinta es tener que hacerlo vendiendo tu propio cuerpo", ha sentenciado la denunciante.

Otra de las supuestamente explotadas, quien al igual que la primera ha reconocido únicamente a Kelly como la responsable de su amarga experiencia vivida, llegó desde Venezuela para realizar trabajos de modelaje, o eso es al menos lo que le vendió un amigo en su país que la puso en contacto con la acusada en España. "Todo era creíble porque me pidieron unas fotos y me aconsejaron perder un poco de peso", ha manifestado la joven por videoconferencia y con la cara tapada desde un juzgado de Stuttgart, en Alemania.

Al igual que en el caso anterior, la operativa de su traslado y los costes fueron asumidos por Kelly, quien la recibió en la localidad cántabra de Torrelavega, donde la acusada cuenta con una vivienda. Fue al recogerla en la terminal de autobuses cuando la recién llegada descubrió la triste realidad: "Me quitó el pasaporte y me dio una caja de condones", ha denunciado entre sollozos la mujer, quien al día siguiente fue trasladada a un piso en Gijón para empezar a abonar una deuda cifrada en 5.500 euros pero que, como en otros casos, no paraba de incrementarse al tener que afrontar también la joven otros gastos derivados del alquiler de la habitación y los anuncios en la web.

La víctima, según refiere, trabajaba desde las 09.00 horas hasta altas horas de la noche, "sin descanso alguno" y aunque estuviera con el periodo. No huyó hasta abonar la deuda, más de 7.000 euros en total, sumados los citados gastos, porque seguía sin el pasaporte y no sabía a dónde ir, además de por el miedo a lo que pudiera pasarle a su familia.

De hecho, la mujer ha reconocido que tras saldar su deuda quedó en una situación económica tan precaria que se vio obligada a seguir vendiendo su cuerpo una temporada. Hoy en día, estudia y trabaja y trata de olvidar el drama sufrido.

El juicio en la Audiencia de Valladolid entrará este miércoles en su fase final, una vez que los cuatro ocupantes del banquillo presenten declaración y la acusación pública y las defensas expongan sus informes.

Con carácter provisional, la principal inculpada se expone a una posible condena de 27 años de cárcel, mientras que para Esneider D.A.B. la acusación pública solicita 18 años. Por su parte, Luis Ángel S, hijo de la primera, y Janner D.M, compañero sentimental del anterior, se enfrentan a nueve años de prisión.