Colapsadas amplias zonas de Puerto Rico, incluidas las más turísticas, por falta de agua

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Jorge J. Muñiz Ortiz

San Juan, 15 jun (EFE).- Camiones cisterna, ciudadanos cargando recipientes con agua y negocios cerrados son la imagen que se ve tanto en el Viejo San Juan como en otras zonas de la capital y de pueblos de Puerto Rico, debido a averías en el sistema que afectan a cientos de miles de personas.

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'Cerrado por falta de agua. Disculpen los inconvenientes' es uno de los mensajes que cuelgan en las puertas de algunos restaurantes en la principal zona turística de la isla, que lleva desde el viernes sin agua potable debido a roturas en el llamado 'Superacueducto'.

"Es un proceso fuerte que se está pasando. No solo para nosotros, sino para toda la industria y la hotelería. La pérdida de dinero que está causando es fea. Pero bueno, se puede sobrevivir a todo, meter mano y ayudarnos entre nosotros mismos", dice a EFE Alexis Durán, un venezolano residente en Puerto Rico desde hace 23 años.

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Durán, que vive en un apartamento en la calle San Francisco del Viejo San Juan y trabaja en dicha área, ayudaba a otra residente de la misma calle a cargar varios recipientes de agua que ha llenado en un oasis ubicado en la cercana Plaza Colón.

La crisis en el suministro de agua se inició el pasado 10 de junio, cuando la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) detectó una avería en un tubo de 1,8 metros. Durante las reparaciones, se identificaron dos roturas adicionales.

La AAA ha informado este lunes de que la tercera rotura corresponde a "una falla de gran magnitud" y que, aunque esperan terminar hoy las reparaciones, el restablecimiento del servicio normal y continuo de agua a todas las zonas afectadas se puede prolongar hasta 48 horas.

Más de 100.000 clientes de la AAA en los municipios de San Juan, Bayamón, Guaynabo, Gurabo, la zona turística de Isla Verde, Caguas, Juncos y Aguas Buenas experimentan interrupciones en el servicio de agua potable.

Ante la situación en San Juan, el Ayuntamiento ha colocado camiones cisternas, entre ellos en la Plaza Colón, adonde han acudido varias personas para obtener agua, aunque no potable, para poder bañarse y bajar sus inodoros, entre otras necesidades.

Hasta dicha plaza se ha desplazado el pastor Noel Vega, quien relata que la crisis del agua en la barriada popular de La Perla ha afectado a una gran población de ancianos, pues no tienen la fuerza para poder buscar el preciado líquido y ningún funcionario ha ido a sus residencias para ayudarlos.

"Esto es verdaderamente (...) se ha salido... no hay forma de decirlo", lamenta Vega, quien, aunque asegura que "nadie tiene culpa" de las roturas en el Superacueducto, "hay que resolver".

La falta de agua ha provocado también el cierre de centros culturales como el Museo de Arte Contemporáneo y la Liga de Arte de San Juan, que ha suspendido el campamento de verano para unos 115 niños hasta nuevo aviso.

La presencia de camiones cisternas y oasis son asimismo la norma en varios complejos de vivienda pública del área metropolitana y en áreas con gran concentración de hoteles como la playa de Isla Verde.

La Asociación de Hoteles y Turismo denunció el sábado que la falta de acceso a agua potable "pone en peligro la viabilidad de las operaciones turísticas y comerciales", vitales para la economía de Puerto Rico, con algunos establecimientos considerando cancelar reservas.

Para paliar esta situación, la Compañía de Turismo de la isla ha suministrado unos 2.081.976 litros de agua para las hospederías en la capital desde el inicio de la emergencia.

Ante el aumento del descontento popular, la gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, anunció ayer que se va a llevar a cabo una evaluación integral del Superacueducto para "evitar más vulnerabilidades por falta de revisión y mantenimiento por décadas". EFE

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