Éric Sadin, filósofo, opina que la IA redefinirá lo político en "demagogia algorítmica"

Guardar
Google icon

Pol Lloberas Cardona

París, 14 (EFE).- El filósofo y escritor francés Éric Sadin, experto en el impacto social de la tecnología, opina que el desarrollo e implantación de la Inteligencia Artificial (IA) redefinirá totalmente "la condición de lo político", hasta dar lugar a una "demagogia algorítmica" donde las ideas se reduzcan a textos computarizados.

PUBLICIDAD

En una entrevista con EFE, Sadin advirtió del "huracán" que se avecina con el giro intelectual y creativo de la Inteligencia Artificial, que según detalló en su último libro, 'El desierto de nosotros mismos' (Editorial Caja Negra, 2026), se produce desde la aparición del motor de IA Chat-GPT, en 2022.

"Es posible que en las próximas elecciones presidenciales de Francia (en 2027) o de Estados Unidos (en 2028) escuchemos muchos discursos que hayan sido fabricados por máquinas; con el vicio, el veneno, de que en estos sistemas no se trata solo de que producen en nuestro lugar (...) sino que se adaptan al público objetivo", alertó.

PUBLICIDAD

El filósofo consideró que en este escenario de "tecnología ventrílocua", en el que son las personas quienes transmiten los mensajes de las máquinas, se empleará un lenguaje desprovisto de humanidad, al que se refirió como "lenguaje necrosado".

"Despojarnos de nuestro lenguaje es despojarnos de nuestra libertad, de nuestra relación con la sociedad como constituida por una infinidad de seres plurales. Y por tanto, eso ahoga y amputa la concepción misma de lo político, basada en la pluralidad; en ser libres, singulares, capaces de lidiar con la contradicción y de alcanzar acuerdos", subrayó.

Según el escritor, a esta situación cabe añadir la desconfianza creciente que el contenido generado por IA está produciendo en la sociedad, con imágenes prácticamente indistinguibles de fotografías reales.

"La sociedad no se basa solo en principios comunes, sino también en referentes comunes. Es decir, cuando vemos algo o pronunciamos unas palabras, necesitamos entender lo mismo, ya sea para entendernos o para contradecirnos. Si ya no tenemos los mismos puntos de referencia, entonces prevalecerán la paranoia y la locura", puntualizó.

Además, para Sadin ya es una "certeza" que esta tecnología supondrá una amenaza para los oficios de "alta competencia cognitiva", por lo que vaticinó múltiples dificultades para "toda una generación de jóvenes licenciados".

"¿Intuimos la gravedad de esta perspectiva y el hecho de que vamos a sacrificar a nuestros hijos y a todas las generaciones venideras? Pues no, hemos preferido, por utilitarismo, por razones prácticas, lanzarnos a estas máquinas, negando o subestimando todas las consecuencias que ello conlleva para la civilización. Y son gigantescas", apostilló.

Como respuesta a esta problemática, Sadin celebró la encíclica que el papa León XIV emitió el pasado mayo, titulada 'Magnifica humanitas', en la que reivindica la "preservación de la persona humana en la era de la Inteligencia Artificial".

"El Papa tiene razón. Se trata precisamente de defender nuestra magnífica humanidad. De lo contrario, acabaremos en lo que yo llamo 'el desierto de nosotros mismos', el título de mi libro. Creo que nos corresponde construir una infinidad de 'contrasociedades': sociedades que no se basen en el imperativo de una automatización cada vez mayor", añadió.

A este respecto, el escritor señaló -con múltiples matices- al movimiento ludista, una corriente surgida en la Inglaterra de la primera Revolución Industrial que propugnaba la destrucción de las máquinas.

"Actualmente hay un neoludismo que es bienvenido, pero no basta con destruir las máquinas. Hoy en día eso no significa nada. En ciertos campos hay que oponerse a ellas, como en el trabajo o en la enseñanza, pero no es suficiente; deben construirse otras modalidades de existencia", afirmó.

En este sentido, apuntó a una serie de principios rectores como "criterios de apreciación" de la humanidad frente a la maquinaria industrial, como el respeto y la celebración de la libertad humana, la integridad o la dignidad.

Preguntado por el término "tecnofobia", asociado al movimiento ludista por las connotaciones casi irracionales que se le atribuyen, Sadin adujo que este le resulta "peyorativo" y cree que "deslegitima" las críticas lanzadas a la IA.

En opinión del filósofo, no debería hablarse de 'tecnofobia' ni de 'tecnocrítica, sino de "crítica técnico-económica", porque, en sus propias palabras, "la tecnología es hoy indisociable de la voluntad de generar beneficios".

"¿Qué significa ser tecnófobo? ¿Estar contra la tecnología? No significa nada. La cuestión es analizar los resortes económicos y el alcance de sus consecuencias sociales, culturales, medioambientales y políticas. Entonces uno piensa: 'Vaya, estamos obligados a ser críticos'", reflexionó.

Éric Sadin (París, 1973) cuenta con una trayectoria de varias décadas en el estudio crítico de la tecnología, ha sido profesor en universidades de Francia, Suiza y Japón; y ha publicado una decena de ensayos, seis de los cuales se han traducido al castellano.EFE

(vídeo) (foto)