María M.Mur
Santiago de Chile, 12 jun (EFE).- Lo que pretendía ser el centro cultural más grande de Latinoamérica seguirá siendo un 'elefante blanco' en la principal arteria de Santiago: el Gobierno de José Antonio Kast ordenó cancelar las obras de ampliación del GAM por falta de presupuesto, provocando un aluvión de criticas en el mundo de las artes.
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El proyecto implicaba una inversión de 114.000 millones de pesos chilenos (unos 129 millones de dólares) y buscaba convertir el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) en un recinto de estándar mundial, de 38.000 metros cuadrados.
"Los flujos de caja para poder solventar este proyecto no estaban garantizados", dijo el ministro de Cultura, Francisco Undurraga, a los pocos días de conocerse la noticia.
El proyecto significaba la mayor obra en materia de infraestructura cultural a nivel nacional y contemplaba la construcción de una gran sala con capacidad para 2.500 espectadores, camerinos para más de 170 artistas y un escenario totalmente móvil.
La directora del GAM, Alejandra Martí, explicó a EFE que la nueva sala permitiría a Chile "integrarse a un circuito de escenarios internacionales" y "recibir espectáculos de gran magnitud, nunca antes vistos".
"La última gran sala de espectáculos que se construyó en Chile -más allá de la sinfónica de la Universidad de Chile, que es un auditorio- fue el Teatro Municipal de Santiago, en 1857", subrayó.
Los beneficios de la ampliación, según la directora, trascienden lo cultural y potenciaría el rol como motor de cohesión social, turismo y desarrollo local que ya tiene el GAM, en cuyas plazas "convergen las artes y la vida urbana".
Martí, que fue directora de la red Ópera Latinoamericana, aseguró que no hay ejemplos en la región de lo que podría ser el GAM: "Nuestros referentes son el Barbican Centre de Londres o el Centquatre de París porque son proyectos que, a través justamente de su arquitectura, logran consolidar la vinculación de las comunidades con una oferta artística contemporánea", declaró.
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La historia de la ampliación del GAM está llena de capítulos: el proyecto inicial arrancó en 2015, pero enfrentó grandes inconvenientes y las obras se paralizaron con el 45 % de avance en 2018, debido a la quiebra de la empresa entonces a cargo.
Más de una década después, el Gobierno del expresidente progresista Gabriel Boric volvió a licitar el proyecto y el pasado marzo, a pocos días de traspasar el poder a Kast, ordenó el reinicio de las obras, que apenas duró unas semanas.
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La nueva paralización, que se enmarca en la política de austeridad y megarrecortes ordenada por Kast, generó un aluvión de críticas y el gobernador de Santiago, Claudio Orrego (centro izquierda), se ha convertido una de las figuras que más ha alzado la voz.
"La cancelación no sólo significa 6.200 millones en multas al Estado, sino también perder 10 años de trabajo de 3 gobiernos distintos", apuntó a EFE Orrego, quien señaló que "Santiago y las culturas se merecen más".
La directora general de la Fundación Internacional Teatro a Mil, Carmen Romero, también se sumó a las críticas y pidió no "reducir la discusión a cifras".
"Las ciudades que integran la inversión cultural en sus estrategias de desarrollo han constatado que la economía creativa es uno de los sectores que crece más rápidamente en el mundo", indicó a EFE.
Rodrigo Guendelman, uno de los periodistas culturales más influyentes de Chile y director de Santiago Adicto, aseguró por su parte a EFE que "mantener un 'elefante blanco' en La Alameda, la principal arteria de la capital, afectará negativamente a la recuperación del centro", que sufre un gran deterioro desde hace años.
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El GAM está ubicado en un edificio histórico, que ha sido testigo como pocos de los principales acontecimientos políticos de los últimos 50 años.
Sofía Montealegre, arquitecta de la Universidad de Chile y autora del libro 'Capas de memoria, lo define como un "palimpsesto arquitectónico".
Concebido originalmente para albergar la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD III), durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), el edificio se levantó "a toda carrera, en apenas 275 días", explicó a EFE.
Tras el evento, agregó, "el edificio alcanzó a funcionar apenas un año como centro cultural y, tras el golpe, como La Moneda estaba bombardeada, los militares se instalaron aquí y la carga simbólica del edificio cambió enormemente", añadió.
Cuando terminó el régimen, quedó casi abandonado y, tras un gran incendio, el Gobierno de la socialista Michelle Bachelet decidió en 2010 recuperarlo y convertirlo en el centro cultural de hoy.
Desde el GAM, no tiran la toalla y se prestan a colaborar en la búsqueda de un nuevo modelo de financiamiento para su ampliación, que combine fondos públicos y del sector privado.
"Este Gobierno -concluyó la directora de la institución- tiene una oportunidad invaluable de terminar el distrito cultural y creativo más grande de América Latina". EFE
(foto)(video)
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