Belfast (Reino Unido), 11 jun (EFE).- El Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI, por sus siglas en inglés) desplegará este jueves más agentes y cañones de agua para reforzar la seguridad en la provincia británica tras dos noches de disturbios a raíz del apuñalamiento de un hombre por parte de un ciudadano sudanés.
La policía utilizó anoche cañones de agua en el noroeste de Belfast para contener a los alborotadores, que lanzaron de forma continua todo tipo de objetos contra las fuerzas del orden, mientras que fue incendiado un vehículo del Departamento de Infraestructura.
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En rueda de prensa hoy en Belfast el subcomisario del PSNI, Ryan Henderson, indicó que también habrá patrullas ante los hospitales norirlandeses para tranquilizar al personal sanitario, después de que el sindicato de comercio Unison informase de que una enfermera con "un color de piel diferente" fue seguida por cuatro hombres enmascarados.
Al igual que en el resto del Reino Unido, la sanidad pública en Irlanda del Norte depende mucho de personal sanitario venido del extranjero.
Henderson advirtió de que los implicados en estos disturbios afrontarán consecuencias muy graves e instó a quienes fomentaban la retórica violenta que dejen de hacerlo.
Al ser preguntado sobre denuncias de "listas negras" en línea dirigidas a direcciones específicas donde viven inmigrantes, Henderson dijo que es necesario detener la desinformación en internet y admitió que se ha detectado una importante coordinación en torno a la violencia en las redes sociales, tanto dentro como fuera de Irlanda del Norte.
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"Esa toxicidad es lo que está llevando a la gente a las calles y hay que acabar con ella", declaró.
"Quiero decirles directamente a las grandes empresas de redes sociales: si alojan en sus plataformas contenido que incita al desorden, tienen que parar", puntualizó.
Henderson señaló que ha quedado claro que quienes participaron en los recientes disturbios no eran manifestantes pacíficos, "sino que tenían la intención de provocar violencia".
"Los llevaremos ante la justicia y sé que el poder judicial de Irlanda del Norte está preparado para imponer largas condenas a quienes provoquen disturbios en nuestras calles", insistió.
El sudanés Hadi Alodid, de 30 años, compareció el miércoles ante un tribunal de Belfast acusado de intento de asesinato por el ataque con cuchillo contra Stephen Ogilvie, que ha perdido un ojo y permanece hospitalizado en un hospital de la ciudad.
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El ministro británico para Irlanda del Norte, Hilary Benn, dijo hoy que doce policías resultaron heridos y 16 personas fueron arrestadas en la segunda noche de disturbios en Irlanda del Norte.
El ministro admitió estar satisfecho de que anoche se registraran menos disturbios que el martes por la noche tras la violencia racista que estalló tras el apuñalamiento del lunes.
Al ser preguntado por la cadena Sky si se trataron de disturbios racistas más que una protesta, Benn contestó que "si se ataca a la gente por el color de su piel, ¿de qué otra forma se les puede describir? Eso es vandalismo racista, no cabe duda".
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Londres, 11 jun (EFE).- El Reino Unido viene registrando en los últimos años una ola de violencia de tintes racistas, instigada por la extrema derecha a través de las redes sociales para movilizar masas y criticar la política migratoria del Gobierno británico. Estos han sido los momentos más críticos:
En el verano de 2024, poco después de la llegada al poder del laborista Keir Starmer, un adolescente británico de origen ruandés -Axel Muganwa Rudakubana- mató con un cuchillo a tres niñas y causó heridas a otras menores en un centro recreativo de la localidad de Southport, en el noroeste de Inglaterra, donde tres niñas (de 6, 7 y 9 años) bailaban unas canciones de Taylor Swift.
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Antes incluso de que la policía confirmase la identidad del asesino, grupos de extrema derecha inundaron las redes sociales con información falsa que indicaba que el autor era un solicitante de asilo, cuando en realidad era británico de padres ruandeses.
La indignación por la muerte de las pequeñas motivó una espiral de violencia en distintas localidades británicas, con jóvenes que atacaron hoteles que albergaban solicitantes de asilo, atacaron mezquitas y lanzaron todo tipo de objetos, como ladrillos y latas de cerveza, contra la policía, además de quemar bibliotecas.
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Estos disturbios, que pusieron a prueba al recién estrenado Gobierno de Starmer, se saldaron con el arresto de más de mil personas.
Ese mismo verano también hubo una manifestación en Epping, en el sureste de Inglaterra, frente al hotel The Bell, que el Gobierno utilizaba para alojar a solicitantes de asilo, después de que un migrante de origen etíope -Hadish Kabatu- fuera arrestado y acusado de agredir sexualmente a una menor en esa localidad.
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En septiembre del año pasado, el activista ultra Tommy Robinson consiguió reunir en las calles de Londres a más de 100.000 personas bajo el lema "Unir al Reino Unido", para expresar el rechazo a los migrantes que cruzan en pateras el Canal de la Mancha.
La manifestación derivó en incidentes violentos cuando algunos participantes arrojaron botellas de vidrio y latas contra los agentes del orden. Un total de 26 policías resultaron heridos durante los disturbios, cuatro de ellos graves.
El pasado mayo, Robinson volvió a convocar otra manifestación en Londres, aunque esta vez reunió a unas 60.000 personas para expresar el rechazo a la inmigración en el país. La marcha se saldó con más de 30 detenidos y cuatro policías resultaron heridos.
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A principios de junio de este año, Southampton, en el sur de Inglaterra, fue escenario de graves disturbios violentos y enfrentamientos con la policía, tras la condena a cadena perpetua de Vickrum Digwa, británico de religión sij, por apuñalar al estudiante de 18 años Henry Nowak.
La muerte del estudiante, blanco británico de origen polaco, causó una gran conmoción después de que unas imágenes captadas por las cámaras corporales de la policía mostrasen al chico tumbado en el suelo en una calle de Southampton mientras los agentes lo esposaban, pero ignorando sus quejas de que estaba herido y no podía respirar.
Al lado de Nowak, Digwa hablaba de pie con los agentes y mintió al acusar al chico de haber proferido insultos racistas contra él. Minutos después Nowak perdió la vida.
Aunque posteriormente Digwa fue detenido, juzgado con celeridad y condenado a un mínimo de 21 años de cárcel, la polémica por la actuación de la Policía encendió la indignación de un grupo de personas, que provocaron disturbios en las calles de Southampton y arrojaron todo tipo de objetos, como piedras y latas, contra los agentes que trataban de mantener el orden.
La provincia británica del Ulster vivió esta semana dos noches consecutivas de disturbios -instigados por grupos de extrema derecha a través de las redes sociales- por el apuñalamiento el 8 de junio de un hombre en Belfast por parte de un ciudadano sudanés, que ya ha sido acusado y permanece detenido.
La policía antidisturbios se vio obligada anoche a utilizar cañones de agua en Glengormley, a unos 13 kilómetros al noroeste de Belfast, para contener a los alborotadores, que lanzaron de forma continua todo tipo de objetos contra las fuerzas del orden, mientras que fue incendiado un vehículo del Departamento de Infraestructura.
Los jóvenes violentos, casi todos vestidos de negro y con el rostro tapado para no ser identificados, también incendiaron algunos contenedores de basura en la capital norirlandesa e incendiaron viviendas donde se alojaban migrantes o solicitantes de asilo.
Viviana García
Londres, 11 jun (EFE).- Tres polémicas personalidades británicas, Nigel Farage, Rupert Lowe y Tommy Robinson, apoyados desde fuera del Reino Unido por personas como Elon Musk y diversos activistas cibernéticos, están agitando el mundo de la extrema derecha en el país.
El protagonismo de estos tres hombres blancos se produce en un momento de crisis del modelo bipartidista británico, que durante más de un siglo se construyó como una alternancia entre conservadores y laboristas. Es sobre todo en el campo de la derecha donde el Partido Conservador ve peligrar su futuro.
Ha sido la cuestión migratoria la que desde hace años ha empezado a envenenar el paisaje político británico: a la habitual queja de que los inmigrantes absorben demasiados recursos públicos -los famosos 'hoteles de inmigrantes' donde se aloja a los solicitantes de asilo- se suman los incidentes violentos protagonizados por personas 'de otro color', aunque algunos de ellos sean nacidos en el Reino Unido.
El más conocido de los hombres que agitan el tablero 'ultra' es Nigel Farage (62 años), el político que creció dentro del Partido Conservador pero lo abandonó en 1992 para seguir sus propias y radicales posturas euroescépticas. Solo un año después fundó el UKIP y con ese partido cobró fama en los convulsos tiempos del Brexit.
Consumada la ruptura con la UE, Farage fundó en 2021 el Reform UK, un partido que ha tenido unos discretos resultados electorales en los últimos comicios -solo tiene ocho escaños en el parlamento- pero convertido ya en el más popular en los últimos sondeos de intención de voto futuro.
Farage, que rechaza el calificativo de ultraderechista y se ha rodeado hábilmente de un lugarteniente de origen pakistaní, Zia Youssef, para esquivar acusaciones de racismo, cometió la pasada semana un desliz al pedir que el pueblo reaccionara con "pura rabia fría" ante el asesinato del joven Henry Nowak a manos de un británico de religion sij y origen indio en la ciudad de Southampton.
Sus palabras fueron unánimemente condenadas por todo el espectro político, pero Farage no se desdijo, tal vez consciente de que han surgido aún más a su derecha otras opciones que pueden hacerle perder terreno.
En marzo de 2025, el partido de Farage sufrió una escisión por su derecha, protagonizada por el diputado Rupert Lowe (68 años), quien dijo entonces que había sido expulsado de Reform en parte porque Farage no soporta otro protagonismo que el suyo, y en parte por sus posturas radicales sobre la inmigración.
"¿Es porque Nigel pensó que yo me estaba volviendo muy poderoso? ¿O porque Zia Youssef creyó que yo hablaba demasiado de las deportaciones en masa o de las violaciones colectivas de los pakistaníes? La verdad que no lo sé", dijo entonces, poco antes de anunciar que fundaba un nuevo partido, Restore Britain.
Pero la creciente popularidad de Lowe se atribuye sobre todo a la intromisión de un agente externo: el magnate tecnológico Elon Musk, que ha pedido expresamente el voto para Restore Britain y que no deja de repostear los mensajes de Lowe en la red X de su propiedad, una red en la que medran los discursos ultraderechistas casi sin control.
Ayer, Lowe posteó un simple mensaje: "Millones tienen que irse", junto a la foto del sudanés que asesinó a un joven de Belfast. Elon Musk reposteó el mensaje, que ya cuenta con 149.000 "me gusta".
Stephen Christopher Yaxley-Lennon (43 años) es más conocido por su alias, Tommy Robinson. Declarado activista antiinmigración y antiislam, su campo de batalla preferido son las redes sociales y las calles. En las redes, sus cuentas fueron en su momento suspendidas por sus discursos de odio, pero Elon Musk ordenó restablecerlas y X es ahora donde Robinson medra gracias a sus 2 millones de seguidores.
Robinson, que ha pasado por la cárcel en cinco ocasiones, rehúye por el momento el mundo de la política y prefiere el de la agitación directa. En las redes sociales convoca, por ejemplo, manifestaciones contra la inmigración en diferentes localidades, junto a direcciones de hogares donde supuestamente viven acogidos inmigrantes. No pide expresamente que se ataquen, pero es lo que sucede.
El activista acaba de ser visto en Moscú, donde se reunió con el padre de Elon Musk. Su actividad internacional lo ha llevado también a Israel o a Estados Unidos, donde se le abrieron las puertas del Departamento de Estado.
Javier Otazu
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