
Las potencias mundiales con armas nucleares han continuado durante el último años sus programas de modernización y mejora de sus arsenales, según ha señalado este lunes el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), que ha alertado del riesgo para la paz mundial de unas estrategias de defensa que ponen cada vez más en un lugar central las armas atómicas.
El organismo ha indicado que los Estados dependen "cada vez más" de estas armas como "instrumentos de poder nacional", lo que supone dar marcha atrás en décadas de esfuerzos para una reducción del número de ojivas nucleares y su papel, lo que implica a su vez un aumento de los "riesgos de errores de cálculo y escalada".
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El SIPRI ha subrayado que los nueve países con armas nucleares --Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel-- continuaron en 2025 sus programas de modernización y mejora de arsenales, mientras que la mayoría desplegó nuevos sistemas de armas nucleares o con capacidad nuclear durante el año pasado.
En este sentido, ha detallado que del inventario total estimado de 12.187 ojivas a fecha de enero de 2026, unas 9.475 estaban en arsenales militares para uso potencial, con 4.012 desplegadas en misiles y aeronaves, mientras que el resto se encontraba en almacenamiento central. Además, entre 2.100 y 2.200 se mantenían en estado de alta alerta operativa en misiles balísticos.
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El director del SIPRI, Karim Haggag, ha lamentado que "voces influyentes, incluidos algunos líderes mundiales, defiendan las armas nucleares como garantía frente a un ataque de un Estado hostil". "Hacer que las estrategias nacionales de defensa y seguridad dependan o dependan más de las armas nucleares podría aumentar significativamente los riesgos nucleare", ha explicado.
"Los peligros asociados a las armas nucleares crecen debido a los avances en la tecnología armamentística, la ruptura del control de armas nucleares y el aumento de las tensiones geopolíticas, entre otros factores", ha dicho, antes de ahondar en que los últimos acontecimientos, incluido el conflicto entre India y Pakistán, "cuestionan la lógica de la disuasión nuclear".
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El SIPRI ha hecho hincapié en que, si bien desde el final de la Guerra Fría el desmantelamiento gradual de ojivas por parte de Rusia y Estados Unidos había superado el despliegue de nuevas ojivas, es probable que esta tendencia se invierta debido a la reducción del ritmo de desmantelamiento y la aceleración de los despliegues de nuevas armas.
RUSIA Y EEUU, PRINCIPALES POTENCIAS
El SIPRI ha señalado que Rusia y Estados Unidos poseen conjuntamente cerca del 83% de todas las ojivas almacenadas del mundo, antes de manifestar que, si bien el tamaño de sus arsenales se ha mantenido relativamente estable en 2025, sus programas de modernización harán que probablemente aumenten en un futuro próximo.
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El organismo ha reseñado que el programa de modernización nuclear de Estados Unidos está avanzando, si bien ha matizado que en 2025 "siguió enfrentándose a dificultades de planificación y financiación que probablemente retrasarán aún más el programa y aumentarán significativamente su coste".
A ello se suma la presión presupuestaria provocada por el esfuerzo de añadir nuevas armas nucleares no estratégicas, una tendencia que "se profundizará aún más" a causa de los planes de la Administración de Donald Trump por sacar adelante el sistema de defensa antimisiles 'Cúpula Dorada'.
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En el caso de Rusia, el SIPRI ha subrayado que el programa de modernización también hace frente a dificultades, incluido el fallo de otro lanzamiento de prueba del misil balístico intercontinental 'Sarmat', además de los impactos por las sanciones occidentales y las demandas militares por la guerra en Ucrania.
Además, Rusia ha comenzado a construir en Bielorrusia una base avanzada para su misil balístico 'Oreshnik', con doble capacidad, mientras que estos proyectiles han sido empleados en ataques contra Ucrania --incluido un ataque en mayo de 2026--, si bien con ojivas convencionales.
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AMPLIACIÓN DEL ARSENAL DE CHINA
Por otra parte, ha manifestado que China cuenta con unas 620 ojivas y ha señalado que Pekín "está ampliando su arsenal nuclear más rápido que cualquier otro país y mostró varios nuevos sistemas nucleares durante su desfile militar de 2025", al tiempo que ha añadido que el gigante asiático podría llegar a tener el mismo número de misiles balísticos intercontinentales que Rusia o Estados Unidos a finales de esta década.
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"Sin embargo, incluso si China supera las mil ojivas en 2030, eso equivaldría todavía solo a aproximadamente una cuarta parte de cada uno de los arsenales nucleares actuales de Rusia y Estados Unidos", ha contextualizado.
El organismo ha manifestado que no considera que Reino unido haya aumentado su arsenal nuclear en 2025, si bien ha dicho que se espera que lo haga en el futuro, mientras que Francia siguió modernizando en 2025 su fuerza de submarinos de propulsión nuclear, introduciendo un nuevo misil balístico lanzado desde submarino y anunciando planes para establecer una nueva base aérea nuclear.
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En el caso de India, el SIPRI ha puntualizado que se calcula que "volvió a ampliar ligeramente su arsenal nuclear en 2025 y continuó desarrollando nuevos tipos de sistemas vectores nucleares", mientras que Pakistán "continuó desarrollando nuevos sistemas vectores y acumulando material fisible en 2025, lo que sugiere que su arsenal nuclear podría expandirse durante la próxima década".
Corea del Norte, por su parte, sigue desarrollando sus capacidades nucleares, con alrededor de 60 ojivas en sus manos, según cálculos del SIPRI, que ha aseverado que Pyongyang contaría con suficiente material fisible para producir al menos 30 más, a lo que se suma su aceleración en la producción de este material y sus pruebas con nuevos sistemas de misiles.
Por último, Israel, que no reconoce públicamente contar con armas nucleares, estaría modernizando su arsenal, según el organismo, que ha reseñado que las autoridades intensificaron en 2025 "la construcción en un nuevo emplazamiento del Centro de Investigación Nuclear del Néguev, cerca de Dimona, que podría estar relacionado con sus capacidades nucleares".
AUMENTO DE LOS RIESGOS
Por todo ello, Matt Korda, investigador asociado del Programa de Armas de Destrucción Masiva del SIPRI, ha explicado que "junto con la reducción de la transparencia y la pérdida de canales diplomáticos para la gestión de crisis, la deriva hacia el autoritarismo en algunos Estados con armas nucleares contribuye a una imprevisibilidad aún mayor".
"Ya no podemos asumir que los líderes que operan dentro de esos sistemas recibirán datos precisos durante crisis nucleares, ni que actuarán racionalmente durante periodos de tensión elevada", ha agregado, en medio de un aumento de los debates sobre un papel creciente de estas armas en las estrategias de seguridad y defensa de países sin armas nucleares.
En esta línea, Haggag ha insistido en que "el hecho de que los Estados partes del Tratado de No Proliferación volvieran a no alcanzar un acuerdo sobre un documento final es otro golpe al gran pacto que sustenta el tratado: que otros Estados no desarrollarán sus propias fuerzas nucleares si los Estados con armas nucleares avanzan hacia el desarme".
"Dos fenómenos tienen hoy un impacto especialmente notable en las dinámicas de seguridad global: el resurgimiento de la guerra entre Estados tecnológicamente avanzados y el deterioro de las relaciones de Estados Unidos con sus aliados", ha remarcado, antes de advertir de que "la intersección de estos factores hace que la política de seguridad global sea cada vez más compleja y profundiza la inseguridad en muchas partes del mundo".