
La selección de Japón se ha convertido en una asidua de los Mundiales y no falló a su cita para estar este verano en la de Estados Unidos, México y Canadá, donde volverá a intentar llegar más allá de los octavos de final, aunque para ello tendrá que lidiar con un Grupo F de cierta entidad con los Países Bajos, Suecia y Túnez.
Los 'Samurais Azules' se han mostrado como un rival siempre competitivo en las fases finales de las Copas del Mundo, como bien demostró en la última edición celebrada en Catar en el año 2022 donde fue capaz de ganar a dos aspirantes como España y Alemania. Sin embargo, su progresión no ha terminado de cuajar y los octavos de final han sido un muro imposible de superar.
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El combinado japonés no apareció en un Mundial hasta el año 1998 en Francia, liderado por un joven y talentoso Hidestoshi Nakata, y su primera experiencia fue agridulce porque se marchó eliminada a las primeras de cambio después de perder todos sus partidos de la fase de grupos ante dos rivales de entidad como Argentina y Croacia, y uno más asequible como Jamaica, eso sí todos por la mínima.
Pero desde entonces no se han vuelto a perder ningún Mundial, demostrando su paulatino crecimiento competitivo. Coorganizó el de 2002 con Corea del Sur y lo aprovechó para sumar sus primeras victorias (Rusia y Túnez) y pasar a octavos, donde cayó ante Turquía. En Alemania, en 2006, no pasó de la primera fase, mismo resultado que en Brasil en 2014, mientras que sí lo hizo en 2010, 2018 y 2022, y en todas ellas tampoco pasó el primer cruce cayendo ante Paraguay, por penaltis, ante Bélgica, pese a ir 0-2 arriba, y ante Croacia, de nuevo desde los once metros, respectivamente.
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Esto puede ser un reflejo de todavía cierta candidez de una selección que ha ido ya exportando de manera natural muchos de sus jugadores a las mejores ligas de Europa y que siendo una de las mejores del continente asiático, al menos por ranking, ya que es la decimoctava del mundo, ya que a nivel de títulos, no reina en Asia desde el año 2011.
De todos modos, los 'Samurais Azules' que dirige desde hace ocho años Hajime Moriyasu dominaron la fase de clasificación para este Mundial casi sin sobresaltos y con sólo una derrota, en la segunda fase ante Australia (1-0), de sus 16 partidos disputados, sumando 30 goles a favor y sólo tres en contra.
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Con veteranos ya como el defensa Yuto Nagatomo, más de 100 veces internacional y que participará en su quinta Copa del Mundo consecutiva, o el centrocampista Wataru Endo, que jugará el tercero seguido, en Japón siguen jugadores importantes como Takefusa Kubo, futbolista de la Real Sociedad, Daichi Kamada, del Crystal Palace, o Ritsu Doan, del Eintracht de Frankfurt. Sólo tres de los convocados, los porteros Keisuke Osako y Tomoki Hayakawa, además del mecionado Nagatomo, juegan en Japón.
KUBO, EL TALENTO QUE NO ENCONTRÓ HUECO EN BARCA Y REAL MADRID
Muchas de las opciones de Japón en este Mundial pasarán por lo que pueda hacer Takefusa Kubo. El futbolista de la Real Sociedad, de 25 años, no ha tenido su mejor año en el conjunto realista, sobre todo por culpa de una lesión muscular que le tuvo fuera más de dos meses, coincidiendo además con un óptimo momento con Rino Matarazzo en el banquillo.
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El talentoso jugador zurdo, que no pudo encontrar un sitio para brillar ni en la cantera del FC Barcelona cuando era aún un niño ni en el Real Madrid, donde lo tuvo difícil ante la calidad de la plantilla y cierta falta de oportunidades, tuvo que pasar por varios equipos hasta encajar en otro cuya cantera, Zubieta, vivía y vive uno de sus mejores momentos.
Kubo se recuperó para el tramo final de la temporada, final de la Copa del Rey incluida y llegará con frescura para su segundo Mundial después de jugar 27 encuentros y acumular más de 1.700 minutos, la mitad de la anterior campaña, y con solo dos goles anotados, una faceta, la anotadora, que todavía tiene que mejorar.
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LA CONFIANZA EN MORIYASU.
Los 'Samurais Azules' siguen dirigidos desde el banquillo por el siempre tranquilo y respetuoso Hajime Moriyasu, que volverá a ser el capitán del barco nipón en su segunda Copa del Mundo tras la de hace cuatro años en Catar, algo que no había sucedido hasta ahora en el fútbol del país del Sol Naciente.
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De hecho, el técnico de 57 años puede presumir ya de llevar ocho años en su cargo, una longevidad poco habitual en esta selección, con una confianza en su trabajo bastante grande pese a la falta de grandes resultados durante esta etapa.
Moriyasu, que formó parte de la selección japonesa que hizo historia en 1992 con su primer título de campeón de Asia, ha estado vinculado toda su carrera al fútbol japonés, del que fue buen conocedor de sus categorías inferiores hasta su salto a la Absoluta en 2018, lo que le ayudó a dirigir la renovación ya hace unos años.
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