Roberto Sánchez contempla forzar nuevas elecciones en Perú si Fujimori asedia su gobierno

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Lima, 5 jun (EFE).- El candidato izquierdista Roberto Sánchez, que disputa este domingo la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú frente a la derechista Keiko Fujimori, aseguró tener los suficientes respaldos para ganar los comicios y no ser destituido como los anteriores mandatarios que vencieron a Fujimori, pero anticipó que forzará nuevas elecciones si su rival sigue obstruyendo desde el Parlamento a gobiernos que no se alinean a ella.

A raíz de la inestabilidad política en la que está inmerso Perú desde hace diez años, periodo en el que ha tenido ocho presidentes en una sucesión de destituciones promovidas desde el Congreso, Sánchez confió durante una conferencia de prensa con miembros de la Asociación de Prensa Extranjera (APEP) en tener el colchón suficiente con los acuerdos alcanzados con los partidos Ahora Nación (centroizquierda) y Obras.

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"Esa coalición política nos hace superar ese riesgo y, por lo tanto, tenemos que fortalecer ese programa de gobierno (consensuado con los otros partidos) y ganar con mucha persuasión a las otras fuerzas políticas para gobernar con mucha estabilidad", señaló el líder del partido izquierdista Juntos por el Perú (JP), que compite en nombre del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022).

"Todavía no concluye el proceso y ya hay voces de vacancia (destitución presidencial)", lamentó Sánchez, que exhortó a Fujimori a respetar los resultados electorales y no repetir la cruzada fraudista que protagonizó en 2021 tras perder contra Castillo, al intentar anular miles de votos para revertir los resultados aduciendo sin pruebas a un supuesto fraude.

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"Si ganamos, ese será el horizonte. Si no, respetaremos los resultados y sabremos aceptar con hidalguía democrática. Instamos a Fujimori a hacer lo mismo, porque ella sigue buscando las pruebas del fraude de 2021", añadió el aspirante presidencial.

En ese sentido, anunció que, en caso de ganar las elecciones promoverá una reforma para evitar que el Parlamento se siga acogiendo a la figura de la "incapacidad moral permanente" para destituir presidentes.

"Llamamos a parar esta inestabilidad. Perú no merece expandir esa crisis. Si no hay condiciones políticas para ello, estamos dispuestos a la aplicación de la carta democrática de la OEA (Organización de Estados Americanos) como una ampliación del marco de diálogo", sostuvo Sánchez.

El aspirante presidencial señaló a Fujimori como causante de la inestabilidad política de los últimos diez años en Perú, al culparla de haber desaprovechado la oportunidad que tuvo en 2016, cuando obtuvo mayoría absoluta en el Congreso y la dirigió a desgastar al gobierno de Pedro Pablo Kucyznski (2016-2018) hasta forzar su renuncia.

Asimismo, confirmó que, en caso de verse asediados por la oposición que lideraría el fujimorismo, anticipó que ha acordado con sus candidatas a vicepresidentas para dimitir en bloque y forzar la convocatoria a unas elecciones extraordinarias, en vez de alargar la crisis siendo sustituido por sus vicepresidentes como ocurrió en los anteriores mandatos con Kuczynski y Castillo.

"Hemos conversado con Analí Márquez y Brígida Curo, y hemos decidido que si la obstrucción sigue siendo el derrotero, y el obstruccionismo va a impedir al sano ejercicio de un gobierno constitucional y democrático, hemos resuelto renunciar y llamar a elecciones generales, porque tenemos ese desprendimiento (de no aferrarnos al cargo)", aseveró.

A la segunda vuelta presidencial en Perú están convocados el domingo unos 27,4 millones de ciudadanos para escoger entre Fujimori y Sánchez a la opción que gobernará el país por los próximos cinco años (2026-2031). EFE

(foto) (vídeo)