Rusia sanciona a cinco británicos, incluidos dos periodistas, por supuestas calumnias y presiones a Moscú

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El Ministerio de Exteriores de Rusia ha anunciado sanciones contra cinco personas de "la comunidad periodística y de expertos de Reino Unido", entre ellos una periodista del 'Washington Post', a los que ha achacado participar "en la difusión de calumnias y falsedades sobre las políticas del liderazgo ruso" y en "una presión continua e intensificada sobre Moscú", con la guerra de Ucrania como trasfondo.

"Se ha decidido ampliar la 'lista negra' rusa para incluir a varios miembros de la comunidad periodística y de expertos de Reino Unido involucrados en la difusión de calumnias y falsedades sobre las políticas del liderazgo ruso y los acontecimientos sociopolíticos en nuestro país, así como en la promoción de una presión continua e intensificada sobre Moscú", reza la nota difundida por la cartera diplomática rusa.

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En este sentido, el Kremlin ha vetado la entrada a la Federación Rusa al investigador Alexander Browder, que colabora con el laboratorio de ideas Henry Jackson Society, y a los periodistas Catherine Belton, del 'Washington Post', y Richard Holmes, periodista del británico 'i Paper'.

"Además, la lista incluye a los directivos de empresas de seguridad británicas involucradas en el reclutamiento de personal para el régimen neonazi (en alusión al Ejecutivo ucraniano) con el pretexto de implementar proyectos pseudohumanitarios en Ucrania", agrega la nota, que recoge también la designación del cofundador y presidente del consejo de administración de Chelsea Group --un conglomerado de doce empresas ligadas al mundo de las finanzas, Richard Nicholas Westbury, y de la directora general de Committed to Good (filial de Chelsea Group especializada en recursos humanos para misiones de humanitarias), Alice Mary Laugher.

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Moscú, que ha advertido que "continuará los trabajos para ampliar la 'lista negra' rusa", ha razonado estas medidas como respuesta a "las acciones hostiles de las autoridades británicas", entre las que ha incluido una "retórica antirrusa provocadora (...), la difusión de insinuaciones sobre Rusia y las medidas concretas de Londres para suministrar armas y equipo militar al régimen de Kiev", lo cual demostraría, según el Ministerio de Exteriores, "la firme determinación del liderazgo británico de continuar una dura confrontación sistemática".

"Advertimos que cualquier intento de las élites políticas británicas de alimentar la rusofobia, dañar deliberadamente la reputación internacional de nuestro país y acelerar las sanciones antirrusas se encontrará inevitablemente con una respuesta contundente", agrega la nota, en la que el Kremlin insta a Reino Unido a que "renuncie a sus agresivas medidas antirrusas, así como a su apoyo al régimen de (el presidente de Ucrania, Volodimir) Zelenski", asegurando que esto "solo provocará más víctimas civiles y la destrucción del Estado ucraniano".