Neurocirujano que intervino en última operación de Maradona respalda al principal acusado

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Buenos Aires, 26 may (EFE).- Pablo Rubino, neurocirujano que intervino en la última operación de Diego Maradona, respaldó durante su declaración de este martes a Leopoldo Luque, médico de cabecera del astro y principal acusado en el juicio por su muerte, quien impulsó aquella operación contra la opinión de otros especialistas y cuya participación en el procedimiento fue puesta en duda.

Rubino acudió a la audiencia de este martes como testigo por su rol como cirujano de la Clínica Olivos, donde el 3 de noviembre de 2020 Maradona fue operado por un hematoma subdural en la cabeza.

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Según describió, Maradona sufría un hematoma de 14 milímetros de espesor y unos 130 centímetros cúbicos de volumen, ubicado entre el cráneo y el cerebro y que, en su opinión, debía ser removido.

"En cualquier libro de medicina dice que cualquier hematoma de más de 10 milímetros precisa de ser evacuado", explicó Rubino, que subrayó además que en casos como este el hematoma "puede evolucionar y generar una descompensación del paciente" y consideró que la decisión de Luque de operar a Maradona fue "absolutamente razonable".

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El pasado 7 de mayo, dos médicos que evaluaron al exfutbolista días antes de la operación en una clínica en las afueras de Buenos Aires declararon en el juicio y aseguraron que la operación era innecesaria.

Ante aquella negativa y la recomendación de los médicos de mantener "una conducta expectante", Luque, neurocirujano de profesión, coordinó el traslado del exfutbolista a la Clínica Olivos, donde se le practicó la que sería su última operación.

El astro falleció tres semanas después mientras se recuperaba de aquella intervención bajo un régimen de internación domiciliaria al cuidado de un equipo de médicos, la mayoría de los cuales están acusados en este juicio.

Durante el primer juicio por la muerte de Maradona, anulado en mayo de 2025 por el mal accionar de una de las juezas, un médico acusó a Luque de haber falsificado un informe y haber registrado falsamente que fue él quien llevó a cabo la cirugía.

El pasado 23 de abril, el propio Luque afirmó: "Yo remarqué permanentemente que era neurocirujano y así y todo no dejaron que yo lo opere".

Sin embargo, el testigo de este martes afirmó que un equipo liderado por Luque preparó al paciente y uno de sus ayudantes comenzó las incisiones, pero luego, por cuestiones de posicionamiento en el quirófano, el equipo de la Clínica Olivos finalizó el procedimiento.

Rubino, apuntado durante el primer juicio como el médico que lideró aquella operación, resaltó este martes que su papel fue de "apoyo" y enfatizó que "las indicaciones las daba el doctor Luque".

El neurocirujano subrayó que fue una operación "tranquila" y exitosa, en la que "no hubo problemas hemodinámicos ni neurológicos" y que le consta que el paciente evolucionó favorablemente en el posoperatorio.

Más allá de Rubino, también declaró este martes la psiquiatra Marcela Waisman, quien fue consultada en ocasiones por la psiquiatra de Maradona, Agustina Cosachov, también acusada en este juicio.

"Con Cosachov hablamos bastante del trastorno del ánimo, del cuadro depresivo, de la aceptación del tratamiento y de sugerencias de abordaje terapéutico", expresó Waisman, que mostró además su aprobación a las decisiones de su colega respecto al tratamiento de Maradona, incluyendo la medicación escogida.

Además de Luque y Cosachov, son juzgados en este proceso el psicólogo Carlos Díaz, la doctora y coordinadora de la empresa de salud Swiss Medical Nancy Forlini, el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón. EFE