Ciudad de México, 26 may (EFE).- México registra 2.198 casos anuales de melanoma cutáneo, lo que lo convierte en el segundo país de Latinoamérica con mayor incidencia de esta enfermedad, mientras ocho de cada 10 pacientes reciben el diagnóstico en etapas avanzadas, advirtieron especialistas.
“El diagnóstico temprano es fundamental para la sobrevida de los pacientes”, señaló la dermatóloga Lucía Achell Nava, durante el encuentro ‘Tu piel también habla’ con motivo del Día Mundial del Melanoma que se conmemoró el pasado 23 de mayo.
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La especialista señaló que debido al retraso en el diagnóstico, muchos pacientes llegan a consulta con lesiones avanzadas, ulceradas o de mayor profundidad.
En México investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) señalaron que aproximadamente la mitad son melanomas acrales, un subtipo que puede aparecer en palmas de las manos, plantas de los pies y debajo de las uñas.
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“El error más común que puede cometer la sociedad mexicana es pensar que, por su fototipo y porque su piel no tiende a quemarse con facilidad, está protegida frente a todas las radiaciones solares", señaló el dermatólogo Juan José Andrés Lecina.
“El sol no es el enemigo, lo que hace daño es el abuso”, apuntó Achell Nava, al advertir que las quemaduras solares acumuladas, las cámaras de bronceado y algunas tendencias en redes sociales que promueven la exposición excesiva pueden elevar el riesgo.
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Así, recordó que la prevención del cáncer de piel incluye protección solar adecuada, así como evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 y las 16:00 horas, usar ropa protectora, sombreros, lentes y aplicar fotoprotector incluso en días nublados o dentro de casa.
La topografía más frecuente, según los datos presentados, corresponde a extremidades, especialmente inferiores, y el tipo más común es el melanoma acral lentiginoso, que aparece en zonas como plantas de los pies, palmas de las manos, uñas o entre los dedos.
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Este patrón representa un reto para el diagnóstico, porque muchas veces las lesiones no duelen, no pican ni generan molestias en sus primeras etapas, por lo que pueden pasar inadvertidas durante meses o años.
La especialista insistió en la importancia de la autoexploración de la piel y de acudir al dermatólogo ante cualquier lunar o mancha que cambie de forma, color, tamaño o comportamiento.
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Por ello, la regla ABCDE sigue siendo una de las herramientas más sencillas para identificar señales de alerta: asimetría, bordes irregulares, color variado, diámetro mayor a seis milímetros y evolución en el tiempo.
También recomendaron observar el llamado “patito feo”, una lesión distinta al resto de los lunares del cuerpo, así como revisar zonas que suelen olvidarse, como cuero cabelludo, plantas de los pies, uñas, mucosas, genitales y áreas entre los dedos.
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“El punto más relevante aquí es el paciente mismo”, afirmó el gerente médico de oncología en MSD México, Joaquín Manzo, al señalar que la autoexaminación puede ser el primer paso para identificar lesiones sospechosas y buscar atención especializada.
Además, destacó que personas cercanas también pueden ayudar a detectar cambios en zonas difíciles de observar directamente.
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