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La OMS recomienda a los afectados por el humo de incendios que reduzcan fuentes de contaminación del aire interior

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La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha facilitado una serie de recomendaciones para los afectados por el humo de los incendios que se están produciendo en Europa y, en concreto, en España durante los últimos días, como reducir las fuentes de contaminación del aire interior de los hogares.

Así, ha pedido el decrecimiento de determinadas prácticas, como fumar cigarrillos, usar estufas de gas propano o de leña, rociar productos en aerosol y freír o asar alimentos, y todo "para compensar en parte el aumento de la carga de partículas provenientes del aire exterior". A su juicio, el humo de incendios forestales es un riesgo para la salud "frecuentemente subestimado".

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En este sentido, este organismo internacional ha señalado que la humareda puede desplazarse por regiones, países e incluso continentes, empeorando la calidad del aire en las comunidades situadas a sotavento y con consecuencias tanto físicas como psicológicas, incluso para quienes viven lejos del incendio. Esta es una mezcla compleja de gases y partículas muy pequeñas que se liberan cuando arden árboles, vegetación, edificios y otros materiales.

"Las partículas finas (conocidas como PM2.5) son una de las principales preocupaciones, ya que estas diminutas partículas pueden inhalarse profundamente en los pulmones y entrar en el torrente sanguíneo", ha indicado, para añadir que los ciudadanos expuestos "pueden experimentar tos, irritación de ojos y garganta, dolores de cabeza, sibilancias y dificultad para respirar".

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GRUPOS DE RIESGO

De hecho, para las personas con problemas de salud preexistentes, como asma, enfermedad pulmonar crónica y cardiopatía, la exposición, incluso si la fuente se encuentra a cierta distancia, puede agravar los síntomas y, en casos graves, puede requerir hospitalización y atención de urgencia. También son grupos de riesgo los bebés y niños pequeños, los mayores, las embarazas, algunas personas con discapacidad, quienes se hallan en viviendas difíciles de proteger del humo, las personas sin hogar, los miembros de los servicios de emergencia y los trabajadores al aire libre.

Cuando haya incendios forestales en la zona, aunque se esté a cierta distancia, es necesario seguir las instrucciones de las autoridades locales, "que dispondrán de la información más actualizada sobre el terreno", ha explicado al respecto la integrante del Centro Europeo de la OMS para el Medio Ambiente, el Cambio Climático y la Salud, Dorota Jarosinska, quien ha añadido que si se percibe olor a humo, "significa que está presente en el aire" y que es necesario "protegerse reduciendo su exposición".

Incluso si no se siente el olor, se pueden experimentar síntomas "y los incendios forestales pueden cambiar de dirección repentinamente si cambia la dirección del viento", ha alertado.

Por todo ello, se anima, en situaciones de exposición, a permanecer en interiores tanto como sea posible con las puertas y ventanas cerradas, a menos que se haya indicado una evacuación; utilizar una mascarilla bien fijada y que sea FFP2 o N95, si se necesita salir al exterior; reducir los desplazamientos innecesarios; seguir los consejos para refrigerar el ambiente ante la coincidencia con una ola de calor; prestar atención a cualquier síntoma de salud y buscar atención médica si hay alguno.