El Gobierno cubano guarda silencio tras las demandas económicas y de seguridad de EEUU

Guardar

La Habana, 15 may (EFE).- El Gobierno cubano mantuvo este viernes silencio sobre las demandas estadounidenses de apertura económica y desvinculación de Rusia y China que puso la víspera sobre la mesa el director de la CIA, John Ratcliffe, en su visita a La Habana.

Los principales cargos de Presidencia, Exteriores e Interior no han hecho mención en toda la jornada a la reunión del jueves, la bilateral de mayor nivel en una década, y los medios de comunicación oficiales se han limitado a mantener en sus portadas el literal del comunicado gubernamental dando cuenta de la cita.

PUBLICIDAD

La nota del Ejecutivo cubano se centraba en que el encuentro sirvió para "demostrar categóricamente que Cuba no constituye una amenaza para la seguridad nacional de EE.UU.", respondiendo a la calificación que recientemente endosó a la isla el secretario estadounidense de Defensa, Pete Hegseth.

Sin embargo, el comunicado estadounidense sobre la reunión daba claves claras sobre las expectativas de la administración del presidente de EE.UU., Donald Trump, con respecto al diálogo abierto con Cuba.

PUBLICIDAD

Ratcliffe viajó a La Habana para "entregar personalmente el mensaje del presidente Trump de que Estados Unidos está preparado para involucrarse seriamente en cuestiones económicas y de seguridad, pero sólo si Cuba adopta cambios fundamentales".

"En la reunión, el director Ratcliffe y los funcionarios cubanos debatieron sobre cooperación en inteligencia, estabilidad económica y cuestiones de seguridad, todo bajo la premisa de que Cuba no puede ser por más tiempo un refugio para adversario en el hemisferio occidental", proseguía el comunicado de la CIA.

De esta forma se retoman los dos principales argumentos que ha esgrimido la administración estadounidense con respecto a Cuba en los últimos meses: el de la necesidad de reformas económicas en la isla para superar la actual crisis y el del fin de los lazos con Rusia y China.

El llamado de Washington a iniciar también reformas políticas había quedado últimamente en un segundo plano, aunque podría quedar incluido en la denominación de "cambios fundamentales" a que se refería el comunicado de la CIA.

Washington comenzó a enero a presionar al Gobierno cubano, exigiendo cambios profundos en sus sistema económico y en su régimen político, cuestiones a las que La Habana se negó alegando que los dos elementos pertenecen al ámbito de la soberanía nacional.

Entre las medidas de presión de Washington destaca el bloqueo petrolero, que ha impedido que Cuba reciba crudo del exterior casi por completo en cinco meses y paralizado casi completamente la actividad estatal. La ONU ha calificado este asedio de contrario al derecho internacional.

Además, Trump firmó el 1 de mayo una Orden Ejecutiva que amplía las sanciones contra la isla y las empresas extranjeras que trabajan en ella. La decisión ya ha ocasionado varios sancionados y la salida de grandes empresas del país, entre ellas la minera canadiense Sherritt, la mayor inversión extranjera en la isla.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció el 13 de marzo que se habían iniciado contactos entre ambos gobiernos, aunque transcurridos dos meses no se han dado a conocer avances significativos.

La de Ratcliffe es la segunda reunión conocida que celebran representantes de ambos países en este contexto, tras la que tuvo lugar el 10 de abril, también en La Habana. EFE