Washington,14 may (EFE).- El arco del triunfo proyectado por la Casa Blanca para conmemorar el 250 aniversario de la independencia del país se pretende construir mediante un contrato ya existente que permite evadir la licitación pública para las nuevas obras, según desveló este jueves el Washington Post.
Una cadena de correos electrónicos entre funcionarios e ingenieros, a la que tuvo acceso el medio, desvela que la construcción se pretende realizar con la extensión de un contrato de servicios ya existente pese a que el monumento se encuentra fuera del complejo de la Casa Blanca, donde no aplicaría el convenio.
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Según el diario, la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, planeaba iniciar los trabajos utilizando un contrato de ingeniería en vigor para el recinto de la Casa Blanca, pese a que el proyecto se ubica en terrenos gestionados por el Servicio de Parques Nacionales (NPS), a más de una milla de distancia.
Este mecanismo permitiría acelerar las obras y evitar un proceso de licitación pública, algo que expertos consideran inusual al no tratarse de un proyecto vinculado al complejo presidencial.
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Correos citados muestran que la directora interina del NPS, Jessica Bowron, consultó en abril con la Administración la posibilidad de ampliar un contrato existente para realizar una evaluación ambiental del arco, aunque reconoció que el emplazamiento no es adyacente a la Casa Blanca.
La Administración dio su visto bueno a la propuesta poco después, según los mensajes citados por el Post.
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No obstante, no está claro si el Servicio de Parques llegó finalmente a ejecutar ese plan, aunque maquinaria pesada ya se encontraba esta semana en el lugar de las pruebas preliminares.
El proyecto del arco, impulsado por Trump para coincidir con el aniversario de la independencia del país el próximo 4 de julio, forma parte de una serie de intervenciones urbanísticas promovidas por su Administración, varias de las cuales han derivado en demandas judiciales.
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Entre ellas destaca el proyecto del polémico salón de baile por el que Trump ordenó el año pasado derribar el Ala Este de la Casa Blanca o la remodelación del estanque reflectante de Washington.
Historiadores y organizaciones de conservación han denunciado las apresuradas obras del salón de baile por realizarse en un área con importante valor histórico y simbólico y por no contar con el aval del Congreso. EFE
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