Francia espera que el G7 asuma su visión de los riesgos por los desequilibrios financieros

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París, 13 may (EFE).- Francia confía en que sus socios del G7 asuman, en la reunión de ministros de Finanzas de la semana próxima, su visión de que los grandes desequilibrios financieros internacionales suponen un riesgo a medio plazo y que hay que establecer un mecanismo de supervisión y formas de corregirlos.

"Tenemos un riesgo inmediato para el crecimiento mundial que es la crisis en Oriente Medio y unos riesgos a medio plazo muy fuertes vinculados a esos desequilibrios macroeconómicos", destacó este miércoles el titular francés de Finanzas, Roland Lescure.

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En la presentación a la prensa de la reunión que se celebrará los próximos lunes y martes en París, Lescure señaló que uno de los retos es que los países del G7 (Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá) y los socios invitados se pongan de acuerdo "sobre la existencia de esos desequilibrios y sobre los riesgos que representan".

A partir de ahí, la presidencia francesa del G7 espera que las zonas que tienen los excedentes más elevados "reconozcan que tienen una responsabilidad particular" y que se comprometan en políticas para reducirlos.

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Para París, las tres grandes derivaciones de los desequilibrios macroeconómicos son, por una parte, la posición de producción a su juicio excesiva de China, que por falta de una demanda interna fuerte está inundando los mercados exteriores y desestabilizándolos; los llamados "déficits gemelos" de Estados Unidos, el comercial y el fiscal; y la falta de inversión de Europa, que se traduce en muy bajos niveles de innovación y crecimiento.

A partir de ahí, Lescure querría que haya consenso en que Europa tiene que invertir más y que Estados Unidos tienen que reducir sus déficits.

También pretende que los ministros a los que acogerá el lunes y el martes convengan en establecer un mandato para que el Fondo Monetario Internacional (FMI) haga un seguimiento de la situación y que todo eso se traduzca en un comunicado.

En cualquier caso, fuentes francesas reconocieron que hay una divergencia de puntos de vista con Estados Unidos sobre los desequilibrios y siguen contestando el uso que hace Donald Trump de los aranceles, aunque los europeos acabaran por asumir los que impuso el presidente estadounidense en el compromiso con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

"Seguimos absolutamente convencidos de que esos derechos carecen de legitimidad y no responden en ningún caso a un desequilibrio entre Estados Unidos y la Unión Europea", insistieron las fuentes.

Su argumento es que, aunque la Unión Europea tiene un superávit comercial con Estados Unidos, eso hay que ponerlo en paralelo con los flujos financieros del Viejo Continente hacia Estados Unidos por su dependencia en el sector de los servicios digitales, por los beneficios que los grandes grupos del sector repatrían.

"Globalmente, consideramos que la relación Estados Unidos-Europa es equilibrada", señalaron.

Otro punto de divergencia que debería manifestarse en la ministerial del G7 de la semana próxima es la referida al impacto inmediato y a medio plazo de la crisis en Oriente Medio.

Por contra, una cuestión que también debería estar sobre el tapete y en la que hay mucha coincidencia en el seno del G7 es la necesidad de reducir su dependencia en el terreno de los minerales críticos para la economía, construir cadenas de valor y ser capaces de desarrollar tanto la producción como la transformación, con un comercio abierto y fluido.

La cita de la semana próxima será también la ocasión para que se aborde el problema de la financiación del terrorismo de forma específica, que no es tanto un problema de grandes flujos, sino de cooperación internacional para vigilar y detectar los mecanismos que se utilizan para el tránsito de ese dinero.

Se trata, sobre todo de favorecer un intercambio de informaciones y de interacción entre países y organizaciones. EFE