Alemania planea flexibilizar la jornada laboral en medio de críticas de los sindicatos

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Berlín, 12 may (EFE).- El Gobierno alemán planea una flexibilización de la jornada laboral, respondiendo así a una petición de algunos sectores de la economía -entre ellos la restauración y la hotelería- y en medio de críticas de los sindicatos.

La ministra de Trabajo, Bärbel Bas, dijo que espera tener listo para junio un proyecto de ley al respecto con el que se implementaría algo que ya formaba parte del acuerdo de coalición de conservadores y socialdemócratas.

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Según la legislación actual, la jornada laboral -por regla general- no puede superar las ocho horas diarias. En casos puntuales la jornada puede extenderse a las diez horas siempre y cuando se mantenga el promedio de las ocho horas diarias en el curso de un semestre.

Los planes de la actual coalición de Gobierno contemplan flexibilizar esa regla y establecer, en lugar de un máximo para la jornada diaria, un límite semanal de horas trabajadas que se pueden distribuir a lo largo de los días laborables.

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Así, por ejemplo, se podría dar el caso de que un empleado trabajara más de ocho horas un lunes y lo compensara reduciendo la jornada en otro día de la semana.

Si se considera otra regla, según la cual entre el fin de una jornada y el comienzo de la siguiente tienen que pasar al menos once horas, sería posible que un empleado trabajase hasta trece horas diarias.

Esa posibilidad inquieta a los sindicatos que temen que se impongan días de trabajo de trece horas en contra de la voluntad de los trabajadores. La recién reelegida presidenta de la Confederación de Sindicatos Alemanes (DGB), Yasmin Fahimi, criticó los planes de la coalición y ha pedido mantener la regla de la jornada de ocho horas y ha dicho que eliminarla sería "arrodillarse ante los patronos".

Fahimi, que fue secretaria general entre 2014 y 2015 del Partido Socialdemócrata (SPD), advirtió que la medida puede generar protestas. El partido La Izquierda también ha planteado la posibilidad de organizar movilizaciones contra los planes del Gobierno.

La patronal, por su parte, considera que la actual legislación es demasiado rígida y plantea casos como el de un obrero que está cerca de terminar un trabajo determinado y tiene que interrumpirlo para no superar la jornada de ocho horas. EFE