Bruselas sopesa aliviar más cargas verdes por la presión geopolítica sobre la industria

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Javier Albisu

Bruselas, 12 may (EFE).- La Comisión Europea tiene intención de seguir flexibilizando la normativa medioambiental de la UE, como ha venido haciendo con profusión durante el último año y medio, con el objetivo de aportar certeza y previsibilidad a la industria comunitaria en un momento de alta inestabilidad geopolítica.

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"La presión sobre nuestras industrias es alta en este momento", afirmó la comisaria europea de Medioambiente y Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva, Jessika Roswall, en una entrevista con varios medios de comunicación, entre ellos EFE.

La política democristiana sueca justificó ese enfoque por el contexto internacional marcado en los últimos años por "muchas crisis al mismo tiempo", entre ellas "la covid, Ucrania, las guerras comerciales y la crisis de Oriente Medio", y aseguró que "añadir otra incertidumbre no parece lo correcto ahora".

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Roswall defendió además que la Unión Europea debe "moverse rápido" para reducir dependencias estratégicas y reforzar la resiliencia industrial del bloque, especialmente en materias primas críticas, energía, productos químicos o fertilizantes.

El dominio de China en las cadenas de valor de ciertas materias primas esenciales para las tecnologías limpias y la digitalización, así como el apetito que ha mostrado Donald Trump hacia los recursos naturales de Groenlandia ilustran el interés de las grandes potencias por controlar los minerales y metales que sostendrán la actividad económica del futuro.

"No tenemos tiempo que perder, tenemos que movernos rápido", subrayó la comisaria, que considera la economía circular como una herramienta de seguridad económica útil para reducir algunas dependencias y trabaja en una ley comunitaria para desarrollarla.

En ese contexto, Bruselas está revisando o flexibilizando normas ambientales sobre química, agua, minería o biodiversidad, en línea con el giro competitivo del segundo Ejecutivo de Ursula Von der Leyen, que ya ha diluido exigencias verdes en ámbitos como el CO2 de los coches o la deforestación.

Este martes, la Comisión Europea ha abierto una consulta pública para iniciar un "test de estrés" de las directivas europeas de Aves y Hábitats, para analizar si esos pilares de la protección de la biodiversidad comunitaria se adecúan a sus propósitos.

"No hay ninguna ambición de rebajar la protección", aseguró Roswall, quien recordó que la Directiva de Aves tiene casi cincuenta años y la de Hábitats casi treinta, y defendió analizar si siguen adaptadas a las necesidades actuales.

Entre los problemas detectados, la comisaria citó la dificultad para mover especies entre distintos niveles de protección y la complejidad administrativa de algunos procedimientos, entre otros.

Roswall confirmó además que Bruselas descarta reabrir de forma integral el reglamento de productos químicos REACH, una revisión prometida durante años por la Comisión Europea y reclamada por organizaciones ecologistas y sanitarias.

"La mejor manera de abordar esto es no abrir REACH en este momento", dijo.

Tras meses de contactos con la industria, las ONG, los Estados miembros y los grupos políticos, la comisaria dice que existe "una visión bastante unánime" de que "una revisión completa de REACH no se considera adecuada en este momento".

Bruselas ha decidido, por tanto, avanzar mediante legislación secundaria y comités de expertos para acelerar decisiones, reforzar controles y dar más previsibilidad a las empresas.

Pese a ello, la conservadora sueca aseguró que la Comisión sigue dando prioridad a combatir la contaminación por sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS).

"Las PFAS son uno de los mayores problemas de contaminación de nuestra época", afirmó Roswall sobre ese grupo de compuestos conocidos como "químicos eternos" -algunos de ellos clasificados como cancerígenos o disruptores endocrinos- que tienen aplicaciones industriales en tuberías, extintores, refinerías, textiles, componentes de automoción o semiconductores.

La comisaria aseguró que el Ejecutivo comunitario trabaja para restringir progresivamente estos compuestos y agregó que "también debemos dar previsibilidad a la industria".

Roswall defendió priorizar restricciones en productos de consumo y avanzar al mismo tiempo en controles más estrictos para evitar fugas y contaminación durante los procesos industriales y la gestión de residuos.

La responsable europea también confirmó que Bruselas prepara nuevas orientaciones para facilitar proyectos mineros vinculados a materias primas críticas mediante las flexibilidades ya existentes en la Directiva Marco del Agua.

"Tenemos que movernos rápido en materia de materias primas críticas (...). Nuestra asociación con Australia y con Groenlandia en este ámbito es importante, pero también debemos preguntarnos si necesitamos hacer nuestra propia minería y no trasladar esa carga a otros", señaló.

La comisaria reconoció además que distintos actores industriales consideran que la legislación hídrica europea dificulta nuevos proyectos industriales y mineros.

"La Directiva Marco del Agua se percibe como un obstáculo para nuevas instalaciones", dijo Roswall al resumir críticas planteadas por sectores extractivos. EFE