Mujeres vinculadas al EI comparecen en Australia acusadas de crímenes de lesa humanidad

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Bangkok, 8 may (EFE).- Tres mujeres australianas detenidas por sus supuestos vínculos con el Estado Islámico (EI) comparecieron este viernes ante la justicia acusadas de cometer crímenes de lesa humanidad, incluidos delitos de esclavitud, durante el periodo del autoproclamado califato en Siria, tras regresar la víspera al país.

Kawsar Abbas, de 53 años; Zeinab Ahmad, de 31; y Janai Safar, de 32, integran un grupo más amplio formado por cuatro mujeres y nueve menores que aterrizó el jueves en el país austral, tras pasar años en campamentos del noreste de Siria.

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Según informó la cadena pública ABC, Abbas y Ahmad, que aterrizaron anoche en Melbourne, fueron acusadas de crímenes de lesa humanidad, delitos castigados con penas máximas de hasta 25 años de prisión, mientras que Safar, llegada a Sídney, fue imputada por crímenes relacionados con terrorismo, que contemplan condenas de hasta 10 años de cárcel.

Los abogados de las mujeres detenidas en Melbourne indicaron que sus clientes solicitarán la libertad bajo fianza el lunes, pero, hasta entonces, permanecerán bajo custodia.

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Según el Departamento del Interior, más de 200 australianos, entre hombres, mujeres y niños, viajaron a Siria e Irak para unirse al Estado Islámico entre 2012 y 2019, y decenas de ciudadanos más ayudaron al grupo terrorista, ya sea prestando apoyo a combatientes en el extranjero o planificando o llevando a cabo atentados en Australia.

Algunas mujeres australianas viajaron a Siria e Irak con sus parejas, que apoyaban al Estado Islámico, mientras que otras se desplazaron hasta la región y, una vez allí, se casaron con combatientes.

El EI perdió su último bastión territorial en 2019, tras una campaña militar de varios años encabezada por Estados Unidos y sus aliados.

Muchas mujeres y niños permanecen desde entonces en Siria e Irak, en su mayoría en campos de refugiados, mientras que numerosos combatientes fueron encarcelados en prisiones kurdas e iraquíes, ejecutados tras juicios sumarios o permanecen ocultos en zonas desérticas, donde operan como células durmientes.

Australia ya repatrió en el pasado a varios menores huérfanos y a otro grupo de mujeres y niños desde Siria, aunque decenas de ciudadanos australianos continúan en estos campos. EFE