Berlín, 1 may (EFE).- Los socialdemócratas alemanes prometieron este viernes con motivo del Primero de Mayo seguir siendo la voz de los trabajadores en la coalición de gobierno liderada por el canciller conservador, Friedrich Merz, al tiempo que defendieron que el Día de los Trabajadores continúe siendo festivo.
El vicecanciller y copresidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Lars Klingbeil, aseguró en un acto en Bergkamen, en el estado federado de Renania del Norte-Westfalia, en el oeste del país, que su formación seguirá siendo la voz de los trabajadores en la coalición, al tiempo que subrayó que para ello lo decisivo es que la economía vuelva a repuntar y que las personas tengan puestos de trabajo seguros.
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"Se trata de que la vida sea asequible, y en estas cosas hay que centrarse", subrayó, citado por los medios.
La coalición de gobierno tiene previsto llevar a cabo en los próximos meses, entre otras cosas, una reforma de las pensiones y del impuesto sobre la renta, que debería suponer un alivio fiscal sobre todo para las rentas bajas y medias.
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Al mismo tiempo, se prevén recortes en el presupuesto federal que afectarán también a las subvenciones destinadas a la seguridad social.
El también ministro de Finanzas reiteró asimismo la reivindicación del SPD a un aumento de los impuestos a las rentas más altas al asegurar que no funcionará si no se le exige " un esfuerzo adicional a las personas con mayores ingresos", y agregó que "eso también es una cuestión de justicia".
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"Quiero prometeros esto muy claramente: la socialdemocracia se encargará de que este día tan importante en la historia de nuestro país siga siendo siempre un día festivo, en el que nos reunimos y nos enorgullecemos de lo que hemos logrado juntos". dijo Klingbeil, por otra parte, al referirse a la supuesta propuesta de los conservadores de suprimir este festivo en el marco de las negociaciones sobre la reforma del sistema social.
En la misma línea se expresó la ministra de Trabajo y copresidenta del SPD, Bärbel Bas, en un acto de la Confederación Alemana de Sindicatos (DGB) en Duisburg, en Renania del Norte-Westfalia, al rechazar rotundamente la supresión del Día del Trabajo como festivo.
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"Si hay quienes sueñan con suprimir el 1 de mayo como festivo, sólo puedo decirles: ¡sigan soñando, pero no con nosotros! No permitiremos este ataque frontal a la paz social en nuestro país", afirmó.
Al mismo tiempo aseguró que defenderá el Estado del bienestar al afirma que no puede ser desmantelado, ni tampoco perjudica a la economía, sino que, al contrario, garantiza los medios de subsistencia y el poder adquisitivo.
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La presidenta de la DGB, Yasmin Fahimi, por su parte, anunció que los sindicatos opondrán una fuerte resistencia a posibles recortes en las pensiones, la asistencia sanitaria y las prestaciones sociales.
"Si nos atacan, nos defenderemos", dijo en la manifestación central del Primero de Mayo en la ciudad bávara de Núremberg, en el sur del país.
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Fahimi manifestó su disposición fundamental a reformas, pero subrayó que quienes deberían pagar son los más ricos al reclamar un impuesto sobre el patrimonio, un impuesto de sucesiones "justo" y un aumento del tipo impositivo a las rentas más altas, porque "quienes realmente necesitan desgravaciones fiscales son los trabajadores de este país".
Este año, los sindicatos han convocado las tradicionales manifestaciones y mítines del Día del Trabajo bajo el lema "Primero nuestros puestos de trabajo, luego vuestros beneficios" y según datos de la DGB, 366.710 personas participaron en 413 actos celebrados en toda Alemania. EFE
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