
Fernando Alonso está viviendo uno de los capítulos más especiales de su vida con la llegada de su primer hijo junto a Melissa Jiménez, una nueva etapa en la que el piloto se ha mostrado mucho más cercano y sincero de lo habitual al hablar de pañales, noches sin dormir y momentos de estrés. A sus 44 años, el asturiano ha cumplido por fin su sueño de ser padre y lo ha hecho al lado de la periodista deportiva, con quien mantiene desde 2023 una relación tan discreta como sólida, construida entre circuitos, paddock y viajes de Gran Premio en Gran Premio.
El bebé, que habría nacido el 25 de marzo en Mónaco, donde la pareja reside desde hace un tiempo, es el primer hijo en común del piloto y el cuarto para Melissa, que ya era madre de tres niños fruto de su matrimonio anterior con el futbolista Marc Bartra. La noticia de la paternidad se confirmó de forma indirecta, cuando Aston Martin comunicó que Alonso llegaría más tarde a Japón por "motivos familiares personales" y el asturiano reapareció en el circuito de Suzuka apenas 48 horas después del parto, emocionado y sin poder disimular la felicidad.
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En sus primeras declaraciones tras este cambio vital, Fernando Alonso ha confesado que está aprendiendo rápido a manejarse con su nuevo rol de padre: cuenta, entre risas, que ya cambia pañales en "tiempo récord", intentando que todo el proceso no supere los 30 segundos, aunque admite que a veces no tiene del todo claro si lo ha colocado bien. También reconoce que hay "momentos de estrés" en mitad de la noche, cuando el descanso se ve interrumpido por el llanto del pequeño, pero insiste en que se siente muy arropado en casa y que está "muy contento" en esta fase, que define como "un momento súper feliz, muy especial".
El bicampeón del mundo subraya, además, que no está solo en este aprendizaje: destaca que el bebé tiene "una madre increíble" y que Melissa es quien le guía y le enseña qué hacer, hasta el punto de que se considera con ella "un gran equipo en casa", dejando claro que la complicidad de la pareja se ha reforzado con la llegada del niño.
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Pese a la revolución que supone un recién nacido y al cansancio lógico de los primeros días, Alonso no ha tardado en volver a la máxima exigencia competitiva. El piloto ha explicado que vivió el nacimiento con "algo de estrés y preocupación" para que todo saliera bien, pero una vez comprobado que tanto la madre como el bebé estaban perfectamente, se centró en compaginar esta nueva faceta con su agenda en la Fórmula 1, que le llevó de la tranquilidad de casa directamente a la tensión de la parrilla de salida en Japón.
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