San Juan/Londres, 30 abr (EFE).- Las antiguas colonias británicas y los territorios de ultramar del Caribe mantienen con el Reino Unido un pulso por las reparaciones por la trata transatlántica de esclavos, una controversia que saldrá de nuevo a la luz durante la visita del rey Carlos III a Bermudas.
Carlos III realiza entre el 1 y el 2 de mayo su primer viaje a Bermudas desde que asumió el trono, un territorio británico de ultramar y miembro asociado de la Comunidad del Caribe (Caricom), donde las autoridades van a mostrarle el impacto de la esclavitud.
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El gobernador de Bermudas, Andrew Murdoch, explicó a mediados de este mes que la visita a una exposición dedicada a la historia de Bermudas permitirá al monarca "profundizar su comprensión de la trata transatlántica de esclavos".
"Aprenda sobre la trata de esclavos en el Nuevo Mundo: desde África hasta América a través del tristemente célebre 'Pasaje Medio', las penurias de los cautivos en América y la lucha por la abolición", es el resumen de la exposición.
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La muestra incluye narraciones en primera persona, imágenes, objetos y artefactos de naufragios que detallan la evolución de la esclavitud transatlántica y sus vínculos con Bermudas, que sufrió esta lacra desde los primeros años de la colonización, después de 1612, hasta su abolición en 1834.
En el Caribe, las demandas de compensación económica al Reino Unido por la trata transatlántica de esclavos están encabezadas por la Caricom, una organización integrada por 15 países y que cuenta con varios miembros asociados, entre ellos Bermudas.
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La Caricom tiene un 'Plan de Diez Puntos' que incluye desde una disculpa formal completa, a financiamiento para el regreso a África de quienes lo deseen, programas educativos y recuperación del patrimonio cultural, y la cancelación de la deuda y compensación monetaria.
La Comisión de Reparaciones de la Caricom reiteró a finales del pasado marzo su llamamiento a "la restitución y la indemnización mediante programas integrales de reparación y la aplicación de medidas sostenidas para desmantelar el racismo estructural e institucional".
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También, honró el legado de los 15 millones de africanos que padecieron "la brutalidad" de la esclavitud en América y "la desesperación de que se les negara su humanidad, su libertad y su dignidad".
"Los crímenes contra la humanidad que constituyen la esclavitud racializada, la trata de africanos esclavizados y el genocidio fueron cuidadosamente orquestados para impulsar el crecimiento de Europa y subdesarrollar sistemáticamente África y el Caribe", esgrimió.
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En esas fechas, el presidente de la Comisión de Reparaciones, Hilary Beckles, criticó la decisión del Reino Unido de abstenerse de votar una resolución de las Naciones Unidas que reconocía la trata transatlántica de esclavos como el "crimen más grave contra la humanidad".
No fue hasta 2007 que el ex primer ministro británico Tony Blair expresó su "profundo pesar" por el papel del Reino Unido en el comercio transatlántico de esclavos. Fue la primera vez que un jefe de Gobierno de este país hacía ese tipo de reconocimiento explícito, aunque sin llegar a una disculpa formal.
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En julio de 2018, durante una visita oficial a Ghana, el entonces príncipe de Gales -hoy el rey Carlos III- calificó la trata transatlántica de esclavos como una "atrocidad espantosa" y afirmó que "mancha para siempre nuestra historia", unas palabras que repitió en su viaje a Barbados en noviembre de 2021 con motivo de la transición del país a república dentro de la Commonwealth.
Estas declaraciones no impidieron que, en marzo de 2022, el príncipe Guillermo y su esposa, Catalina, fueron recibidos con protestas y peticiones de reparación durante una visita oficial a Belice, Jamaica y Bahamas.
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En abril de 2023, Carlos III autorizó por primera vez el acceso a los Archivos Reales para una investigación independiente sobre los vínculos históricos de la monarquía con la esclavitud y, en octubre de 2024, durante la cumbre de la Commonwealth en Samoa, aseguró que "los aspectos más dolorosos de nuestro pasado siguen resonando".
Sin embargo, antes de esa cumbre, el Gobierno británico dejó claro que el Reino Unido no presentaría disculpas formales ni abriría negociaciones sobre reparaciones por la esclavitud.
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Dado que Carlos III actúa como jefe de Estado en representación del Gobierno, debe limitar sus declaraciones a expresiones de reconocimiento histórico y pesar, sin anunciar disculpas formales ni compromisos de reparación salvo que cambie la posición oficial. EFE