La ONU condena la muerte en un ataque israelí de la periodista libanesa Jalil y Guterres pide una investigación

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Naciones Unidas ha condenado este jueves "el asesinato de la periodista libanesa Amal Jalil", muerta en la víspera en la localidad de Tiri, en el sur de Líbano, a consecuencia de un ataque perpetrado por el Ejército de Israel que mantuvo a Jalil y a otra reportera asediadas durante horas ante sucesivos bombardeos, hechos por los que el secretario general de la ONU, António Guterres, ha reclamado una investigación.

"Condenamos el asesinato de la periodista libanesa Amal Jalil en un presunto ataque aéreo israelí en Tiri", ha declarado en rueda de prensa el portavoz de Guterres, Stéphane Dujarric, que ha extendido las condolencias de la ONU a "la familia, amigos y compañeros de Amal" y deseado una "pronta y completa recuperación de la segunda periodista herida en el mismo incidente", Zeinab Faraj, ambas del diario libanés 'Al Ajbar'.

Asimismo, el representante de Guterres ha transmitido que el secretario general "recuerda que los civiles, incluidos los periodistas, deben ser respetados y protegidos en todo momento" y ha reclamado "una investigación pronta e imparcial de este asesinato".

"Atacar a civiles y obstaculizar la ayuda humanitaria constituyen violaciones del Derecho Internacional Humanitario", ha subrayado Dujarric, que también indicado que Guterres "reitera que los periodistas deben poder desempeñar sus funciones esenciales sin interferencias, acoso ni nada peor".

Tras el ataque, ha señalado el portavoz de Guterres, la Fuerza Interina de Naciones Unidas en Líbano (FINUL) "colaboró en las labores de desescalada con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) para facilitar el acceso de la Cruz Roja Libanesa y brindar apoyo a las periodistas".

Sobre esto, Dujarric ha manifestado poco después que, sabiendo que "la Cruz Roja tenía dificultades para acceder al lugar", los miembros de la FINUL "llevaron a cabo las maniobras de desescalada habituales para que se pudiera recuperar su cuerpo (el de Amal Jalil) y evacuar a su compañera, un fotógrafa".

La Cruz Roja libanesa consiguió finalmente aproximarse al lugar del suceso y trasladar a Faraj hasta el hospital público de Tebnine, si bien fue objeto de disparos del Ejército israelí en su trayecto hasta el centro sanitario, según informó la agencia libanesa NNA, que difundió imágenes de la ambulancia con impactos de bala. Horas más tarde, la Defensa Civil libanesa confirmó la muerte de Jalil, que se encontraba desaparecida, después de que la Cruz Roja y las Fuerzas Armadas desplegaran una excavadora y hallaran su cuerpo de entre los escombros fruto de los ataques de Israel.

LA IWMF PIDE "QUE SE RINDAN CUENTAS POR LA MUERTE DE JALIL"

En este contexto, la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios de Comunicación (IWMF, por sus siglas en inglés) se ha mostrado "profundamente consternada" por la muerte de la periodista y por los hechos acaecidos en torno al rescate, según ha señalado en un comunicado.

"Este terrible incidente ocurrió durante una tregua entre Israel y Líbano, en la que cualquier ataque deliberado contra civiles o interferencia con las labores de rescate constituiría una violación de dicho acuerdo", ha subrayado la organización, que también ha denunciado que "los periodistas nunca deberían ser objetivo de operaciones militares". "Sin embargo, cada vez hay más pruebas de que Israel está atacando a reporteros", ha apuntado, antes de exigir "que se esclarezcan las circunstancias de estos ataques y que se rindan cuentas por la muerte de Jalil".

Asimismo, la IWMF ha argumentado que "los periodistas son nuestros testigos de la historia", por lo que "los intentos de silenciar sus voces deben ser objeto de escrutinio e indignación internacional". "Nuestros pensamientos están con los seres queridos y colegas de Jalil en estos momentos de duelo", ha agregado la fundación.