Pekín, 24 abr (EFE).- La carrera por el desarrollo del coche inteligente y eléctrico marcó este viernes el inicio del Salón del Automóvil de Pekín, una edición que reúne según la organización a unos 1.451 vehículos, de los cuales 181 fueron estrenos globales, y en la que fabricantes chinos y extranjeros centraron sus anuncios en avances tecnológicos, electrificación y estrategias para ganar posición en un mercado cada vez más competitivo.
La inteligencia aplicada al vehículo se consolidó como uno de los ejes del salón, con sistemas de conducción asistida, integración de inteligencia artificial y nuevas arquitecturas electrónicas como principales focos.
Huawei, uno de los actores clave en este ámbito, reforzó su apuesta por el desarrollo tecnológico con una inversión anunciada de 18.000 millones de yuanes (2.637 millones de dólares) en este campo, mientras plataformas como ADS 5.0 o nuevos asistentes de cabina buscan acelerar la adopción de funciones de conducción inteligente.
En paralelo, fabricantes como Volkswagen avanzaron que equiparán con inteligencia artificial a todos sus modelos en China a lo largo de este año y prevén integrar los sistemas de conducción y del habitáculo digital a partir de 2027, en un movimiento que refleja el paso hacia vehículos definidos por software.
Además, el fabricante Seres, socio de Huawei en vehículos eléctricos bajo la marca Aito, señaló a EFE que invirtió más de 12.500 millones de yuanes (unos 1.730 millones de dólares) en investigación y desarrollo en 2025 y situó estos avances en el contexto de la transición hacia vehículos definidos por software, ante una "creciente demanda de funciones inteligentes".
Más allá de la generalización del vehículo eléctrico, el foco se desplazó hacia la mejora de prestaciones, con avances en autonomía, arquitectura eléctrica y tiempos de recarga.
BYD presentó modelos con plataformas de hasta 1.000 voltios y capacidades de carga que permiten recuperar unos 400 kilómetros en cinco minutos, según datos de la compañía, mientras que otros fabricantes avanzaron sistemas de 800 voltios y baterías de mayor densidad energética.
En este ámbito, NIO anunció el desarrollo de una red de intercambio de baterías a lo largo de la antigua Ruta de la Seda que alcanzará los 3.448 kilómetros y contará con 30 estaciones, permitiendo recorrer el trayecto con este sistema alternativo de suministro energético.
Estos avances reflejan una fase en la que la electrificación deja de ser el elemento diferenciador y pasa a ser un estándar, mientras la competencia se traslada a la eficiencia, la autonomía y la experiencia de uso.
El salón también evidenció la intensificación de la competencia entre fabricantes, tanto en precios como en posicionamiento.
BYD anunció la preventa de su modelo Datang EV en un rango de entre 250.000 y 320.000 yuanes (entre 36.600 y 46.800 dólares), con autonomías de hasta 950 kilómetros, en una estrategia que sitúa modelos de gran tamaño en franjas de precio inferiores a competidores directos.
En paralelo, grupos internacionales como Volkswagen adelantaron el lanzamiento de más de 20 modelos electrificados este año y hasta 50 antes de 2030, mientras Mercedes-Benz destacó que su producción acumulada en China supera ya los 6 millones de vehículos y motores, con planes para alcanzar 20 modelos locales en 2027.
El salón sirvió también de escaparate para nuevos modelos que ilustran estas tendencias.
Xiaomi anunció que comercializará en mayo su SUV eléctrico YU7 GT, con una potencia de 1.003 caballos, una velocidad máxima de 300 kilómetros por hora y una autonomía de unos 705 kilómetros según el ciclo chino CLTC.
Por su parte, Audi presentó el E7X, un todocamino eléctrico con batería de 109 kWh y una autonomía de hasta 751 kilómetros, mientras Hyundai avanzó su estrategia para lanzar 20 nuevos modelos en China en los próximos cinco años, con el objetivo de alcanzar ventas anuales de 500.000 unidades en 2030.
El Salón del Automóvil de Pekín, que se celebra sobre una superficie de unos 380.000 metros cuadrados y reúne a cerca de un millar de empresas con más de 1.400 vehículos, más del 60 % de ellos de nuevas energías, refleja la escala del mercado chino y su capacidad para concentrar innovación y producción.
China, el mayor mercado automovilístico del mundo y uno de los principales polos de desarrollo tecnológico, se ha convertido además en un terreno de prueba para nuevas soluciones en electrificación y conducción inteligente, en el que fabricantes locales y extranjeros compiten por definir estándares que posteriormente se trasladan a otros mercados.
Guillermo Benavides
Shanghái (China), 24 abr (EFE).- El Salón del Automóvil de Pekín abre hoy sus puertas con casi 200 modelos dispuestos a llevar a cabo su debut mundial y todas las miradas puestas en las novedades entre los vehículos eléctricos, convertidos ya en los grandes protagonistas del sector automotriz del país asiático.
Estas son algunas claves para entender el auge de los eléctricos chinos:
Para entender el origen del sector chino de los eléctricos, hay que remontarse a los años 2000: en 2001, el Gobierno ya lo incluyó en un plan quinquenal, pero no fue hasta finales de esa década cuando empezó a ofrecer un apoyo firme que el 'think tank' estadounidense CSIS cifra en hasta 230.800 millones de dólares entre 2009 y 2023.
China había logrado convertirse en el mayor mercado mundial de automóviles, pero las marcas extranjeras -con ventaja de décadas en motores de combustión- dominaban, eso sí, fabricando en el país mediante empresas conjuntas limitadas al 50 % por Pekín, lo cual, según los críticos, sirvió para que sus socios locales se hicieran con tecnologías clave.
Y, para lograr que la transición fuese exitosa, la 'pinza' a los conductores vino no solo del ahorro en gasolina, sino de las restricciones a la circulación y los altos precios de matriculación para coches de combustión -en ocasiones, incluso más que el propio vehículo, mientras que para los eléctricos es gratis- en combinación con jugosos incentivos fiscales para los compradores.
La apuesta surtió efecto: los eléctricos ya supusieron más de la mitad de las ventas totales de automóviles el año pasado, y China se ha convertido, con diferencia, en el mayor mercado para esta tipología de vehículos, aglutinando más de un 60 % de sus ventas a nivel mundial.
Y, partiendo desde una posición similar a la de sus rivales extranjeros -el interés en Occidente por los eléctricos en los 2000 era mínimo, especialmente tras el fracaso del GM EV1 hasta el lanzamiento, en 2008, del Tesla Roadster-, las marcas locales concentraban en 2024 una cuota del 80 % en el mercado nacional.
El auge del sector automotriz chino vino acompañado de nombres incipientes como CATL, mayor productor mundial de baterías para eléctricos, o BYD, que empezó fabricando baterías para móviles y que ya se ha convertido en el vendedor número uno de esos vehículos por encima incluso de la estadounidense Tesla, en buena medida gracias a la integración de sus cadenas de suministro.
No obstante, la coyuntura local no acompaña: ante la ralentización económica y la desconfianza de los consumidores tras los años del 'cero covid', los numerosos fabricantes que se subieron al carro de los eléctricos en los últimos años se han visto condenados a competir, en palabras del jefe de la patronal CPCA, de forma "feroz".
Así, el sector de los eléctricos se ha convertido en una de las caras visibles de lo que Pekín denomina "involución" ('neijuan', en chino), un ciclo marcado por el exceso de capacidad de producción, la necesidad constante de innovar para seguir el paso a los rivales y unas guerras de precios que parecen no tocar fin y sobre las que las autoridades chinas han mostrado públicamente su preocupación.
Las cifras no engañan: en el primer trimestre, las ventas de eléctricos cayeron un 21 % interanual en China, en parte por la reducción de las subvenciones a su compra. Y, según la consultora especializada Automobility, el sector automotriz en general tiene capacidad para producir hasta 50 millones de vehículos anuales... ante una demanda nacional que se sitúa aproximadamente en la mitad.
La situación descrita permite entender fácilmente el enorme interés que han mostrado los fabricantes chinos en estos últimos años por diversificar mercados: si producen más vehículos que los que los chinos pueden o quieren comprar, la exportación no es solo una vía de crecimiento sino una estrategia de supervivencia. En el primer trimestre, las ventas al extranjero subieron un 124 % interanual.
El aluvión de marcas chinas, acostumbradas a tirar precios y a la competencia extrema, ha provocado una respuesta inequívoca en forma de aranceles -especialmente, en EE. UU.- para proteger las cuotas de mercado de las firmas locales. Ante esto, el arreglo parece llegar en forma de inversiones para fabricar -en algunos casos, simplemente ensamblar- de forma local, como sucede con Chery en España.
Ahora, además, llega una oportunidad inesperada: ante el impacto de la guerra de Irán sobre los precios de los combustibles, el interés por los eléctricos chinos se ha disparado, con marzo presentando un 30 % más de exportaciones tan solo en la comparación con el mes anterior, aunque podría tratarse de una espada de doble filo para los fabricantes, que también han visto crecer sus costes.
El Salón del Automóvil de Pekín ofrecerá, al igual que otros eventos del sector con presencia china, pistas sobre la estrategia al futuro de estas marcas: según la prensa local, tras el éxito cosechado con modelos baratos -de menos del equivalente a 15.000 dólares-, ahora el protagonismo podría pasar a la gama prémium, donde buscan seguir comiéndole la tostada a gigantes como BMW o Mercedes.
Los clientes chinos, eso sí, no solo buscan lujo: algunos analistas también explican el atractivo de las marcas locales por la decidida apuesta de estas por sistemas de entretenimiento y funciones inteligentes -ante el auge de la inteligencia artificial (IA), están apostando por desarrollar sus propios chips- como la conducción autónoma.
Estos últimos días ya han servido para conocer algunas novedades interesantes: por ejemplo, CATL presentó baterías permiten cargar al 98 % en tan solo 7 minutos y anunció que hacia finales de año empezará a fabricar en masa baterías de iones de sodio, más baratas, mientras que Xpeng ha prometido que empezará a entregar sus 'coches voladores' en 2027.
Pekín, 24 abr (EFE).- Xiaomi anunció este viernes en el Salón del Automóvil de Pekín que comercializará en mayo para el mercado chino su SUV eléctrico YU7 GT, un modelo de altas prestaciones con una potencia cercana a los 1.000 caballos y una autonomía superior a los 700 kilómetros.
El fundador y consejero delegado de la compañía, Lei Jun, explicó durante la presentación que el YU7 GT se sitúa en el segmento de los vehículos de alto rendimiento y combina "rendimiento y capacidad para viajes de larga distancia", en línea con el concepto 'Gran Turismo'.
Según los datos facilitados por la empresa, el vehículo contará con una potencia de 1.003 caballos, una velocidad máxima de 300 kilómetros por hora y una autonomía de unos 705 kilómetros bajo el ciclo chino CLTC, el estándar local de medición.
Lei señaló además que el modelo ha sido desarrollado con la participación del centro europeo de investigación y desarrollo de Xiaomi, con sede en Múnich, y probado en el circuito alemán de Nürburgring.
El directivo añadió que el YU7, el primer todocamino de la compañía, ha superado las 230.000 unidades entregadas en sus primeros diez meses en el mercado, donde se ha situado entre los más vendidos en su categoría.
Durante el evento, Xiaomi también mostró su prototipo Vision GT, un hipercoche eléctrico conceptual desarrollado para la franquicia de videojuegos Gran Turismo, que la empresa presentó por primera vez en el Mobile World Congress de Barcelona como una propuesta de diseño orientada al futuro de la movilidad eléctrica.
La compañía, que debutó en el sector automotriz en 2024 con el lanzamiento del sedán SU7, ha fijado como objetivo vender 550.000 vehículos eléctricos en 2026, lo que supondría un incremento del 34 % respecto al año anterior, y prevé iniciar su expansión en el mercado europeo a partir de 2027.
En los últimos años, Xiaomi ha acelerado su apuesta por el negocio del automóvil eléctrico en paralelo a su actividad tradicional en electrónica de consumo, en un mercado chino marcado por una creciente competencia entre fabricantes locales y la presión sobre los precios.