Grossi defiende una ONU "más pragmática" para afrontar la "falta de confianza global"

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Jesús Centeno

Naciones Unidas, 24 abr (EFE).- El diplomático argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y candidato a secretario general de la ONU, cree que la organización necesita ser más pragmática y confía en su "visión de 360 grados" sobre los grandes desafíos globales para suceder a António Guterres a finales de este año.

Grossi sostiene en una entrevista con EFE que el próximo jefe de la ONU debe adoptar un "pragmatismo no amoral, pero orientado a resultados y a la resolución de crisis", y que él recuperaría la idea de Naciones Unidas como "un espacio de construcción de puentes y no de confrontación entre bloques".

"La ONU no está para debatir principios de forma abstracta, sino para resolver problemas concretos", insiste Grossi tras presentar esta semana su candidatura en la sede del organismo en Nueva York.

Subraya que "no se trata de elegir" entre principios o eficacia, sino de "demostrar que los principios solo sobreviven si son eficaces".

A su juicio, al sistema internacional no le hacen falta más normas, sino voluntad política para aplicarlas: "Para que Naciones Unidas sea relevante, tiene que ser útil para los Estados. Y para eso hace falta confianza entre los países. Sin eso no hay multilateralismo que funcione", reflexiona.

"La ONU no puede ser una panacea, porque no lo será, no tiene una solución mágica para todos los problemas que afectan al planeta, pero sí puede ser un actor capaz de modificar la realidad en el buen sentido", asevera.

Grossi (Buenos Aires, 1961) vincula las dificultades financieras de la organización a esa pérdida de confianza. En su opinión, existe una "creciente percepción de dispersión", con "múltiples frentes abiertos que han debilitado su eficacia".

"Si hay divergencias sobre el rumbo de la organización, aparece un problema de confianza. Cuando los países dejan de contribuir o lo hacen tarde, hay falta de confianza", reitera, antes de señalar que el reto del próximo secretario general será "restablecer vínculos".

Para ello, cree necesario "recuperar las prioridades originales de la Carta de Naciones Unidas", en la que la paz y la seguridad internacional deben ser "el eje central del sistema".

Añade que el desarrollo está directamente vinculado a la estabilidad global, mientras que los derechos humanos son "inseparables de los otros dos pilares, especialmente en contextos de conflicto armado".

Sobre una hipotética reforma del Consejo de Seguridad, el diplomático argentino reconoce que es "un debate complejo, de largo recorrido" en el que el secretario general tiene "un papel limitado".

"Pero lo que está claro es que el mundo de hoy no es el de 1945", declara, al tiempo que urge a "una mayor representatividad para los países emergentes".

Grossi compite con la chilena Michelle Bachelet, la costarricense Rebeca Grynspan y el senegalés Macky Sall, en un proceso en el que numerosas voces han reclamado que la próxima persona al frente de la ONU sea una mujer.

"Rechazo que la nacionalidad o el género sean factores determinantes. El principio fundamental es la igualdad de condiciones entre candidatos. Y si hay hombres y mujeres compitiendo en igualdad, el principio está garantizado", defiende el argentino.

Grossi, incluido por la revista Time entre las 100 personas más influyentes del mundo en 2026, lamenta que la ONU no esté más coordinada en un momento de "retorno a la guerra como instrumento político", lo que refuerza "la necesidad de unas Naciones Unidas capaces de mediar".

Uno de los escenarios que ilustra esa tensión es Irán, donde argumenta que cualquier solución debe incluir incentivos para todas las partes: "EE. UU. quiere ver descontinuadas las actividades nucleares sensibles, e Irán busca garantías de que no se van a producir nuevos ataques".

Según él, aún existe en Irán una cantidad significativa de uranio enriquecido que requiere supervisión, una cantidad "prácticamente al nivel necesario para fabricar armas nucleares".

Ese material, agrega, "sigue allí" pese a los ataques registrados en los últimos meses contra instalaciones nucleares del país, con lo que la verificación va a ser "indispensable, en cualquier caso".

"Sin inspecciones, se pone en cuestión todo el sistema de no proliferación", alerta.

A su juicio, "el momento perfecto en el cual todas las líneas converjan para lograr un acuerdo aún no se ha alcanzado", y subraya que cualquier pacto debe incluir la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz o las relaciones del país persa con sus vecinos.

Grossi, con más de 30 años de experiencia diplomática a sus espaladas, afirma que "Irán no quiere verse en una situación de aislamiento internacional" comparable a la de otros países que se retiraron del Tratado de No Proliferación Nuclear, como Corea del Norte, y concluye que "en realidad, a ninguna de las partes le interesa una escalada del conflicto". EFE

(foto) (vídeo)