Las exportaciones chinas de alternativas a las energías fósiles se disparan por la guerra

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Shanghái (China), 23 abr (EFE).- Las exportaciones chinas de alternativas a las energías fósiles como generadores solares, baterías o vehículos eléctricos se han disparado ante el impacto del alza del crudo y el gas natural a raíz de la guerra en Irán, con el primero de esos productos rompiendo su récord histórico de ventas.

Según un análisis publicado hoy por la consultora especializada Ember en base a datos aduaneros, las exportaciones chinas de productos relacionados con la energía solar alcanzaron los 68 gigavatios (GW) en marzo, duplicando las del mes anterior y superando la suma total de la capacidad de España en esa fuente de energía.

Nada menos que 50 países batieron sus récords de importaciones en marzo, y otros 60 marcaron sus niveles más altos en seis meses, principalmente en África y en el resto de Asia, regiones especialmente afectadas por el bloqueo 'de facto' del estrecho de Ormuz, por el que transitaban el 20 % del petróleo y el gas de todo el mundo antes de la guerra.

Esos dos continentes aglutinan tres cuartas partes del incremento de las ventas, especifica el informe, que apunta concretamente a países como India, Malasia, Laos, Nigeria, Kenia o Etiopía como destinos, aunque también habla de récords de compras en Japón, Australia o la Unión Europea (UE).

De hecho, la única región que no experimentó un aumento de las compras de paneles solares y otros productos chinos relacionados con esa fuente renovable de energía fue Oriente Medio, precisamente porque la coyuntura en Ormuz dificulta los flujos comerciales, explica Ember.

Por categorías, China vendió 32 GW en paneles solares en marzo, un 91 % más que en febrero, mientras que las exportaciones de celdas y obleas de silicio aumentó a más del doble (108 %) hasta unos 36 GW.

"A medida que los efectos de los altos precios de petróleo y gas se dejan sentir en el mercado mundial de energía, las alternativas como la solar, las baterías y los coches eléctricos serán clave a la hora de ayudar a los países a ser más resistentes y a reducir su dependencia de las energías fósiles", asegura Ember.

Las ventas combinadas de esos tres segmentos se dispararon un 70 % interanual en marzo y un 38 % en comparación con el mes anterior.

Esto se suma a una coyuntura de apuesta decidida por la solar a nivel mundial: según el informe, el aumento récord de la capacidad a lo largo de 2025 representa suficiente energía para reemplazar a la generada con el gas que llega a través de Ormuz.

En el caso de los eléctricos, el parque mundial de este tipo de automóviles ocupó una demanda equivalente a 1,8 millones de barriles de petróleo diarios, el equivalente al 13 % de la producción estadounidense.

En una entrevista publicada hoy por Bloomberg, el fundador y presidente del fabricante chino de baterías Gotion, Li Zhen, aseguró que "todo el mundo está poniendo un énfasis mayor" en la transición a renovables desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.

En su opinión, los avances en solar y eólica y la reducción de costes de las baterías servirán a los gobiernos para "conseguir ser autosuficientes y no depender del suministro de combustibles fósiles desde un puñado de países".

Según recordó esta semana Leah Fahy, analista de la consultora británica Capital Economics, China representa un 25 % de las exportaciones mundiales de eléctricos -medidas por valor, no por volumen- y más de la mitad de las de celdas solares y baterías de iones de litio, tres segmentos clave que, a pesar de representar solo un 4,5 % del total de sus ventas al exterior, supusieron casi un 20 % de la tasa de crecimiento el año pasado.

La analista pronostica que si esas ventas aumentan un 50 % este año, sumarán 2 puntos porcentuales a la tasa total de aumento de las exportaciones, alcanzando incluso los 5 en el caso de duplicarse.

Además, dada la combinación del exceso de capacidad de producción y de la debilidad de la demanda local, China estaría "extremadamente bien situada para responder" a un repunte de los pedidos para estos sectores desde el extranjero, hacia los que ya estaban mirando de por sí ante las guerras de precios en territorio nacional, que se comen los márgenes de los fabricantes y preocupan a Pekín.

De hecho, el hecho de que esta coyuntura se repita en otros tantos sectores como el acero o los químicos impedirá la desaparición inmediata ni definitiva del fantasma de la deflación en el gigante asiático, ya que para ello se necesitaría que la capacidad de producción estuviera de por sí más ajustada a la demanda real, matiza Alicia García Herrero, economista jefe de Natixis para Asia-Pacífico.

Fahy cree, en cualquier caso, que el repunte de las exportaciones de tecnología 'verde' no es algo puntual: "Probablemente durará más que el conflicto en Irán. (...) No se puede confiar en que los precios de los combustibles se mantengan estables ante un entorno geopolítico incierto a nivel global". EFE