Amnistía Internacional exige el "fin de la represión" contra la generación Z en Madagascar

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Nairobi, 17 abr (EFE).- La organización humanitaria Amnistía Internacional (AI) exigió este viernes el “fin inmediato de la represión” contra activistas de la generación Z en Madagascar por parte del gobierno militar de Michael Randrianirina que tomó el poder el 14 de octubre de 2025.

“Las autoridades de Madagascar deben poner fin de inmediato a las detenciones arbitrarias, revelar el destino y el paradero de todas las personas desaparecidas por la fuerza y ​​liberar incondicionalmente a todas las personas detenidas únicamente por ejercer sus derechos”, dijo la directora regional de AI para África Oriental y Meridional, Tigere Chagutah, en un comunicado.

Según AI, las autoridades malgaches utilizan acusaciones vagas de conspiración criminal, amenazas a la seguridad nacional y desestabilización del Estado para silenciar a los activistas de la generación Z y miembros de la sociedad civil.

“Estas prácticas autoritarias constituyen claras violaciones de los derechos a la libertad de expresión, asociación y reunión pacífica”, añadió Chagutah.

Para la directora regional, el objetivo del Gobierno del coronel Randrianirina es afianzar un clima de miedo, mientras eluden la rendición de cuentas sobre las políticas gubernamentales, los nombramientos y la gestión de los recursos públicos.

Desde que Randrianirina juró como presidente el 17 de octubre pasado, prometió una “reconstrucción nacional” y un gobierno de transición con funcionarios civiles, que dispondrá de un plazo máximo de dos años para “reconstruir los cimientos de la nación”.

El líder golpista disolvió el Gobierno anterior e instauró otro de perfil continuista formado por 30 ministros, incluidas nueve mujeres, de los cuales 17 ya integraban el Ejecutivo anterior, y les advirtió que pagarán con la dimisión cualquier acto de corrupción.

A pesar de que las manifestaciones de la generación Z fueron el motor del cambio de régimen en 2025, ningún representante de este colectivo fue incluido en el nuevo Gobierno.

“Las nuevas autoridades prometieron reformas, pero en su lugar, han intensificado la represión, bajo el pretexto de una campaña anticorrupción de tolerancia cero”, concluyó AI.

Madagascar atravesaba una crisis desde el 25 de septiembre pasado, cuando estallaron protestas masivas impulsadas por la juventud, que exigían mejores servicios públicos, en particular el acceso al agua y la electricidad, así como una gobernanza más eficaz e inclusiva.

Tras sus demandas iniciales, las movilizaciones se tornaron antigubernamentales y reclamaron la dimisión de Andry Rajoelina, acusado de corrupción, nepotismo y malversación de fondos públicos y que se resistía a abandonar el poder pese a la presión en las calles.

Randrianirina, jefe de la unidad militar de élite del Cuerpo de Administración de Personal y Servicios del Ejército de Tierra (CAPSAT), acabó uniéndose a los manifestantes, al negarse a reprimir las protestas.

Antes de la asonada del 2025, Madagascar había experimentado otros tres golpes de Estado desde su independencia de Francia en 1972, 1975 y 2009. EFE