Sídney (Australia), 15 abr (EFE).- El príncipe Enrique y su esposa, Meghan Markle, continuaron este miércoles su agenda en Australia con una jornada centrada en actividades comunitarias y deportivas, en el marco de una visita de cuatro días que combina actos benéficos con compromisos privados.
En su segundo día de actividades, el duque participó en un evento vinculado a la salud mental y al deporte, donde incluso probó a practicar el fútbol australiano, con el objetivo de acercarse al público local y en un encuentro en el que reiteró mensajes sobre la importancia del bienestar emocional, especialmente tras la paternidad.
La agenda da continuidad a la primera jornada en Melbourne (sur de Australia), donde la pareja inició su gira con una visita al hospital infantil Royal Children's Hospital, interactuando con pacientes, familias y personal sanitario.
Allí, ambos conversaron con decenas de niños, participaron en actividades terapéuticas y destacaron el valor de los espacios de apoyo emocional en contextos hospitalarios.
Posteriormente, la duquesa acudió a un centro de asistencia para mujeres en situación de vulnerabilidad, donde colaboró en el servicio de comidas, mientras que ambos se sumaron más tarde a un taller artístico con hijos de veteranos, reforzando el enfoque social de su visita.
El viaje, el primero que realizan al país desde 2018 y tras su distanciamiento de la familia real británica, ha generado reacciones mixtas.
Mientras algunos ciudadanos valoran su cercanía y el uso de vuelos comerciales, sectores políticos australianos han cuestionado el eventual uso de recursos públicos para su seguridad.
Analistas señalan que, a diferencia de giras anteriores, la pareja ha optado por reducir la exposición pública y evitar actos multitudinarios, en parte por motivos de seguridad y también para marcar distancia respecto a visitas oficiales de la realeza.
En los próximos días, los duques tienen previsto desplazarse a Camberra y Sídney, donde participarán en más iniciativas relacionadas con comunidades indígenas, salud mental y proyectos sociales.
El debate sobre la monarquía se mantiene vivo en Australia, miembro de la Mancomunidad Británica de Naciones (Commonwealth), que desde que se convirtió en un país federado en 1901 se rige mediante un sistema monárquico con democracia parlamentaria, con Carlos III como jefe de Estado pese a situarse a más de 15.000 kilómetros de distancia de Reino Unido.