Redacción deportes, 15 abr (EFE).- Jude Bellingham, jugador del Real Madrid, calificó como "una broma" la expulsión que sufrió Eduardo Camavinga durante el duelo ante el Bayern Múnich, y su compañero Antonio Rüdiger decidió morderse la lengua y no hablar de la actuación arbitral.
No hubo declaraciones de los jugadores del Real Madrid después del partido. Ni justo después a las televisiones ni en la zona mixta. Sólo un par de frases con las que dos nombres, Bellingham y Rüdiger, lamentaron la expulsión de Camavinga.
El jugador inglés calificó la tarjeta roja como "una broma" y Rüdiger no quiso dar una opinión concreta aunque dejó claro su enfado: "Es mejor que no hable esta noche".
Camavinga fue expulsado por doble cartulina amarilla en el minuto 86 por llevarse el balón después de cometer una falta. Poco después, en el 89, el colombiano Luis Díaz firmó el empate a tres con el que el Real Madrid ya estaba eliminado. EFE