Shanghái (China), 14 abr (EFE).- El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo hoy desde el 4,5 % a un 4,4 % su pronóstico sobre el crecimiento de la economía china este año por el impacto de la guerra en Irán, incluso pese a que la actividad en el gigante asiático fue mayor de lo esperado gracias a las exportaciones.
En cualquier caso, la previsión sigue siendo 0,2 puntos superior a la que había hecho la institución en octubre del año pasado, principalmente gracias al descenso de los aranceles de EE.UU. ante la tregua comercial y a que las medidas de Pekín harán de contrapeso al impacto negativo del conflicto en Oriente Medio.
El FMI considera que la actividad económica china viene superando las expectativas que tenía en octubre, pero advierte de que, al igual que en EE.UU., sigue siendo "desequilibrada", ya que a nivel nacional -especialmente por el impacto de la prolongada crisis inmobiliaria- aún se mantiene a la zaga de las exportaciones.
La fortaleza de las ventas al extranjero, ejemplificada en un superávit comercial récord en 2025, no solo se debe a la citada tregua comercial de un año que se firmó en octubre, sino a que China logró redirigir sus bienes desde EE.UU. a otros países de Asia y, temporalmente, a Europa.
Otro factor de desequilibrio es que la reorientación de la economía hacia un modelo basado en el consumo nacional sigue siendo "limitada", apunta.
Para 2027, el organismo sitúa el crecimiento de la segunda mayor economía del planeta en un 4 %, misma tasa que había anticipado en enero, aunque 0,2 puntos por debajo del informe de octubre, ante "vientos en contra estructurales" como la mencionada crisis inmobiliaria, la reducción de la población activa, los menores retornos a la inversión o la ralentización de la productividad.
Esta tendencia a la ralentización en China será, según el Fondo, el principal factor que provoque que la economía global frene a una media del 3,1 % entre 2028 y 2031, una cifra "reiteradamente mediocre" en comparación con la del 3,7 % que promediaba entre 2000 y 2019, el último año antes de la pandemia de la covid.
Otra de las conclusiones del dossier es que tras finalizar el año congelado en el 0 %, el índice de precios al consumidor (IPC, principal indicador de la inflación) repuntará en China al 1,2 % este año y al 1,5 % en 2027, mientras que la tasa oficial de desempleo en zonas urbanas se quedará fija en el 5,1 %.
"Se espera que la inflación en China empiece a repuntar desde sus niveles bajos", indica el informe, que especula asimismo con un escenario adverso por la guerra en Irán -con una subida del petróleo del 80 % en el segundo trimestre frente a los pronósticos de enero- que, no obstante, no supondrían "un riesgo" para el gigante asiático precisamente por partir de tasas tan reducidas.
Según los últimos datos oficiales, el IPC chino registró en marzo su segundo mayor repunte en tres años, mientras que los precios industriales aumentaron por primera vez desde 2022 ante el impacto del conflicto en Oriente Medio.
El FMI renovó hoy algunas de sus recomendaciones para las autoridades chinas: "El progreso continuo hacia un modelo de crecimiento más basado en el consumo podría ayudar a reducir los superávits externos".
"A corto plazo, el apoyo fiscal debería centrarse en impulsar el consumo de los hogares y en estabilizar el sector inmobiliario, mientras que la sostenibilidad a medio plazo exigirá afrontar el problema de sobreendeudamiento de los gobiernos locales", agrega el documento, en referencia a los altos niveles de pasivo que lastran las cuentas de las administraciones regionales del país. EFE