Primera reacción de Edmundo Arrocet a las acusaciones de Erika von Berliner: "Ni me interesa"

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Edmundo Arrocet está en plena promoción de su libro de memorias, un proyecto con el que pretende contar "su verdad" tras años de polémicas en torno a su relación con María Teresa Campos y a su vida sentimental. En medio de esta campaña, las recientes declaraciones de Erika von Berliner, su expareja, y los comentarios la familia de la presentadora han vuelto a situarle en el ojo del huracán, empañando el tono amable que él quería imprimir a esta nueva etapa. Lejos de aprovechar el altavoz mediático para contraatacar o hacer más ruido, el humorista ha optado por una estrategia clara: blindarse, marcar distancia y mostrar su hartazgo con el tratamiento que se hace de sus palabras.

En su primera reacción pública a todo este revuelo, Edmundo se mostraba visiblemente molesto cuando era preguntado en la calle por las informaciones vertidas por Erika y por lo que han dicho desde el entorno Campos. A la cuestión directa sobre las declaraciones de von Berliner, el chileno cortaba en seco: "Ni me interesa". Cuando le insisten en los detalles de esas declaraciones y en las opiniones de Carmen Borrego, Arrocet explota y deja clara su postura: "Mira, todo lo que yo digo termina saliendo al revés, así que no voy a decir nada, ¿vale?".

El cómico profundiza aún más en esa sensación de desgaste y desconfianza. "No, yo te lo digo, me ha pasado, entonces no quiero saber más nada porque las veces que digo algo, automáticamente, fiiii y se arma, así que de verdad, se lo agradezco mucho", explica, justificando así su nuevo silencio estratégico. Arrocet recuerda que nunca se ha escondido: "No, no, no, ya siempre he sido una persona que ha hablado toda la vida. Pero lo que salgo, y ya verás tú lo que dije ahora, lo que saldrá después". Con esta reflexión, deja entrever que da por hecho que, incluso intentando ser prudente, cualquier declaración que haga acabará convertida en munición para nuevas polémicas, algo que choca frontalmente con la imagen más serena y controlada que busca proyectar ahora con su libro.

El momento más tenso de este encontronazo se produce cuando Edmundo, ya algo cansado de las preguntas, llega incluso a coger del brazo a la reportera para exigirle una especie de reconocimiento público. Le pide que admita que siempre atiende a la prensa, en un intento de defender su trato con los medios y de presentarse como alguien accesible. Ella, sin embargo, matiza con sinceridad que en ocasiones sí y en otras no, lo que refleja esa relación de altibajos que el cómico mantiene con las cámaras.