Los migrantes retornados desde EE.UU. impulsan el sector de la construcción en Guatemala

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Agustín Ortiz

Ciudad de Guatemala, 9 abr (EFE).- Tras enfrentar la dureza de la deportación desde Estados Unidos, varios guatemaltecos han encontrado en sectores como la construcción una oportunidad para restablecer sus vidas en su país natal, que se beneficia además de la implementación de innovadoras técnicas adquiridas por estos trabajadores en el extranjero.

A través del Fondo de Desarrollo Empresarial, una iniciativa de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un centenar de retornados forzosos desde Estados Unidos cuentan con la opción de pasar de la incertidumbre a la estabilidad con un empleo que potencia lo aprendido en la nación norteamericana.

El programa, que promueve el fortalecimiento de pequeñas y medianas empresas para generar nuevos puestos de trabajo, permite que el capital humano regrese al país centroamericano para aportar su fuerza de trabajo con capacidades técnicas adquiridas en el extranjero.

En total son 15 las firmas que ofrecen trabajos para migrantes deportados en Guatemala, vinculados a la construcción, la gastronomía y los servicios, entre otras industrias, con una asignación de aproximadamente 875.000 dólares aportados entre la OIM y las propias empresas.

Andamios Eco, ubicada en las afueras de la capital guatemalteca, es una de las compañías seleccionadas tras un proceso de evaluación en 2025 para optar al fondo de la Organización Internacional de las Migraciones.

La empresa ha aprovechado las habilidades de los migrantes, como es el caso de Heraldo Najarro, originario de Jalpatagua, Jutiapa (sureste), a unos 160 kilómetros de la capital.

"Mi experiencia allá (en Estados Unidos) fue muy buena porque aprendí la soldadura MIG (Metal Inert Gas), que ahora las empresas aquí están trabajando porque se hace un poquito más fácil que andar con electrodos", cuenta a EFE Najarro, cuya especialización técnica fue la clave para su contratación en Andamios Eco.

Un caso similar es el de Pedro José Pirir Boror, oriundo de San Juan Sacatepéquez, en las afueras de la capital del país centroamericano, y retornado después de tres años en Estados Unidos.

"Anteriormente costaba mucho buscar trabajo (en Guatemala). Había, pero solo temporal. Costaba ganar un trabajo fijo en una empresa y ahorita me siento bien porque están los beneficios del horario, el sueldo y las prestaciones", señala Pirir Boror, también parte de Andamios Eco, donde valora la seguridad social y estabilidad que le brinda su puesto actual.

"Mi plan es seguir trabajando aquí porque mientras haya trabajo, me quedo", recalca.

 Para evitar las largas horas de trayecto y el tráfico hacia su comunidad, Pirir Boror reside en un espacio habitacional facilitado por Eco.

En esa misma línea, Víctor Manuel Salazar Ortega, también procedente de Jutiapa, coincide en que la capacitación técnica recibida en el exterior ha sido fundamental para su reintegración en Guatemala.

"En Estados Unidos aprende muchas cosas uno: obtienes experiencia y amas más el trabajo. Allá te dan máquinas de toda clase para aprender y aquí (en Guatemala), gracias a Dios, hay esta oportunidad ahora, porque antes de irme no había. A uno lo llaman si quiere trabajar y cuánto va a ganar, y uno se queda feliz", relata Salazar sobre su nueva realidad laboral.

Según cálculos oficiales, casi 200.000 guatemaltecos fueron deportados desde 2023 procedentes de Estados Unidos y México.

Juan Francisco Espinoza, representante de la OIM en Guatemala, explica que para mitigar el impacto de las deportaciones se creó el fondo laboral que ya reporta resultados tangibles.

"A la fecha, el programa ha logrado integrar a trabajadores en 15 empresas de diversos sectores, con la meta de generar 125 empleos directos para finales de 2026. Es un esfuerzo que busca capitalizar el talento humano que regresa, que es uno de los principales tesoros de Guatemala", explicó el funcionario.

Por su parte, Jorge Mario Monzón, gerente de Andamios Eco, destaca que estos trabajadores aportan una disciplina y conocimientos que escasean en el mercado local.

"Los compatriotas traen experiencia en seguridad industrial y habilidades en soldadura que a nosotros nos costaba encontrar. La idea es darles facilidades como vivienda y alimentación para que no tengan que migrar nuevamente por falta de oportunidades o inseguridad", subraya. EFE

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