López Aliaga, el exitoso empresario que aspira a presidir Perú al estilo de Trump

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Mónica Martínez

Lima, 8 abr (EFE).- El ultraconservador empresario Rafael López Aliaga, dueño de exitosos negocios como los trenes que llevan turistas a Machu Picchu, es por segunda vez candidato a la Presidencia de Perú, reforzado tras haber sido alcalde de Lima pero con una gestión plagada de polémicas por su estilo confrontativo, al más puro estilo de Donald Trump, al que busca emular en el país sudamericano.

López Aliaga, de 65 años, es conocido popularmente como 'Porky', apelativo que inicialmente le pusieron sus detractores por su aspecto rosado y rechoncho, similar al personaje de los Looney Tunes, y que él ha asumido con humor como propio.

Este hombre de negocios y miembro del Opus Dei hace gala de sus profundas convicciones religiosas, con posturas "provida" y contrarias a la "ideología de género", lo que en su primera candidatura le llevó incluso a asegurar que practica la abstinencia sexual, para lo que dijo que llegaba a usar el cilicio.

Ingresó a la política como regidor de la Municipalidad de Lima, cargo en el que estuvo durante trece años (2007-2020) hasta que asumió la dirección del partido Solidaridad Nacional, del exalcalde de Lima Luis Castañeda Lossio, al que rebautizó como Renovación Popular para lanzarse por primera vez a la Presidencia, donde no pasó de primera vuelta.

Su estilo confrontativo y hostil hacia los "caviares", término que repite una y otra vez para referirse despectivamente tanto a la izquierda como a cualquiera de derecha que lo confronte, le permitió ser elegido alcalde de Lima en 2022, con la promesa de completar su mandato, algo que incumplió al renunciar para volver a tratar de ser presidente.

Como alcalde de Lima (2023-2025), su gestión estuvo marcada por la controversia, ya que después de prometer que haría a la capital peruana "potencia mundial", ha dejado una millonaria deuda y expuso a la ciudad a un arbitraje internacional desfavorable luego de romper el contrato la concesionaria de los peajes de la ciudad.

Lo más sonado fue su gestión para traer a Lima unos trenes desechados por la compañía estadounidense Caltrain que sus enemigos políticos califican de "chatarra".

En 2020 suscribió la Carta de Madrid, un documento respaldado por diversos líderes ultraderechistas de Hispanoamérica promovido por el partido español Vox, y también ha participado en otros actos similares.

Antes de entrar en política, López Aliaga se formó como ingeniero y en administración de empresas, y ha ganado una fortuna con empresas vinculadas a hotelería y trenes en la suradina región de Cusco, el principal destino turístico del país, donde maneja la concesión de la vía ferroviaria que lleva turistas a visitar Machu Picchu.

Sin embargo, a diferencia del adorable personaje de animación, el 'Porky' peruano tiene un carácter irascible y confrontacional que lo ha llevado a tener que huir de algunas ciudades surandinas en plena campaña, donde los pobladores lo rechazaron lanzándole piedras y huevos, después de haber dicho en un mitín que eran “gente de mierda” y “gente basura”.

El candidato de Renovación Popular respondió además esta semana en la surandina Puno que los grupos que se oponen a su visita son “defensores de terroristas”, en referencia a los familiares de los manifestantes fallecidos en la represión a las protestas antigubernamentales de 2022 y 2023.

Entre las propuestas que lleva el candidato en su plan de gobierno están el retiro de Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, así como la pena de muerte y la cadena de muerte para delitos de extorsión, sicariato y violación de menores, cárceles en zonas inaccesibles de la selva y grilletes electrónicos para extranjeros ilegales, entre otras medidas para combatir la inseguridad ciudadana, la principal preocupación actual de la ciudadanía. EFE

(foto) (vídeo)