La ONU alerta de que al menos dos millones de somalíes sufren "hambre aguda" por la sequía

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Nairobi, 8 abr (EFE).- Al menos dos millones de personas padecen "hambre aguda" en Somalia debido a la grave sequía que azota el país, una situación exacerbada por el aumento del precio del combustible por el conflicto en Oriente Medio, alertó este miércoles la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA).

Esas personas han entrado en la fase 4 de la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (CIF) -herramienta que mide la gravedad de situaciones de seguridad alimentaria en cinco fases de mejor a peor-, que apunta a una "situación de emergencia", señaló la OCHA en un comunicado.

Además, más de 1,8 millones de niños menores de 5 años sufren desnutrición aguda como consecuencia de la "sequía extrema".

"La grave sequía persiste en Somalia, agravando las necesidades humanitarias", subrayó la agencia de la ONU, al informar de "pérdidas de ganado, escasez generalizada de agua y alimentos, desplazamientos y una mayor necesidad de asistencia".

Las lluvias previstas para los próximos días recargarán los acuíferos y regenerarán los pastos, pero "es poco probable que, a corto plazo, reviertan por completo el impacto a largo plazo de la actual sequía severa".

La situación se ve agravada por el incremento de los precios del combustible y las materias primas, vinculado al conflicto en curso en Oriente Medio por la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán.

"Los precios del combustible se han disparado de 0,60 a 1,50 dólares estadounidenses por litro, lo que ha encarecido el transporte y los productos básicos", precisó.

A pesar de estas necesidades, la entrega de ayuda sigue siendo "extremadamente limitada".

En los 21 distritos prioritarios del plan de respuesta de 2026, la cobertura es inferior al 25 por ciento, lo que indica "una grave deficiencia en la prestación de servicios en las zonas más críticas", de acuerdo con la ONU.

Junto a la crisis humanitaria, Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde 1991, cuando fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin gobierno efectivo y en manos de milicias islamistas y señores de la guerra. EFE