Ruanda defiende a su Ejército tras las sanciones de EEUU al recordar el genocidio de 1994

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Kigali, 7 abr (EFE).- El presidente de Ruanda, Paul Kagame, defendió este martes al Ejército frente a las sanciones impuestas por Estados Unidos por su papel en el conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC), durante la conmemoración del 32º aniversario del genocidio de 1994, en el que más de 800.000 tutsis y hutus moderados fueron asesinados.

En el discurso pronunciado en el acto nacional de conmemoración en el Memorial del Genocidio de Kigali, Kagame afirmó que la experiencia de esas matanzas forjó la cultura y el carácter de las Fuerzas de Defensa de Ruanda (FDR) actuales.

"Ninguna sanción ni insulto externo podrá jamás empañar el honor y la integridad de las fuerzas de defensa y seguridad de Ruanda, que se encuentran entre las mejores del mundo", declaró Kagame, que dirige el país desde 2000.

Si bien reconoció que el negacionismo y las ideologías extremistas siguen siendo una amenaza, subrayó que el genocidio "no puede volver a ocurrir" en este país del este de África.

"No sucederá. Incluso con todo ese ruido que se oye en la región...Todo eso es sólo ruido", añadió Kagame, en referencia velada al conflicto en el este de la vecina RDC, donde opera el poderoso grupo rebelde Movimiento 23 de marzo (M23), apoyado por Ruanda.

El jefe del Estado describió las matanzas de 1994 como unos actos meticulosamente planificados, y citó el entrenamiento que recibían las milicias prohutus, la importación de armas -incluidos millones de machetes- y los ataques contra quienes se oponían a la violencia.

El mandatario también enfatizó que la unidad nacional y la vigilancia son las salvaguardias más sólidas de Ruanda, e instó a la población y a los socios internacionales a mantenerse alerta frente al extremismo en la región.

"Después del genocidio, los ruandeses elegimos reconstruir nuestro país juntos. Con ello, nos comprometimos a no permitir jamás que la política del genocidio vuelva a arraigarse", incidió.

Kagame y la primera dama, Jeannette Kagame, inauguraron la ceremonia de conmemoración del 32º aniversario del genocidio de 1994, en la que depositaron una ofrenda floral y encendieron una llama del recuerdo que arderá durante 100 días, tiempo que duró el genocidio.

Las conmemoraciones, que durarán una semana, incluyen una Marcha del Recuerdo y una Vigilia Nocturna en el estadio de la capital BK Arena este martes; o una conferencia internacional el miércoles sobre prevención del genocidio con Ibuka, organización de supervivientes.

El 7 de abril de 1994 marca el comienzo del genocidio perpetrado contra miembros de la minoría tutsi por el Gobierno extremista de la mayoría hutu.

Las tensiones entre esos dos grupos, que dependiendo de cada momento de su historia tuvieron más o menos privilegios gracias a la marginación o explotación del otro, originaron una guerra civil (1990-1994) entre el Gobierno prohutu y los rebeldes del Frente Patriótico Ruandés (FPR, fundado por tutsis exiliados en Uganda).

La noche del 6 de abril de 1994, fue derribado el avión en el que viajaban los entonces presidentes de Ruanda, Juvénal Habyarimana, y de Burundi, Cyprien Ntaryamira, ambos hutus, cuando el aparato iba a aterrizar en la capital ruandesa, Kigali.

Ese magnicidio supuso el detonante del genocidio contra los tutsis, que provocó al menos 800.000 muertos en unos cien días.

El genocidio ruandés fue una de las peores matanzas étnicas de la historia reciente de la humanidad.

Tras las masacres, Ruanda organizó tribunales locales para documentar los crímenes y hacer justicia, al tiempo que el Consejo de Seguridad de la ONU creó el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR). EFE

(foto) (vídeo)