La Semana Santa madrileña finaliza en la Plaza Mayor al ritmo de la tamborrada

Más de un centenar de personas asistieron en el centro de Madrid a la exhibición de tambores, conmemorando el 30º aniversario de la cita zaragozana y clausurando los actos litúrgicos, según el Ayuntamiento, sin incidentes y con alta ocupación turística

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Varias decenas de tambores marcando el ritmo en la Plaza Mayor de Madrid constituyeron uno de los últimos actos de la Semana Santa en la ciudad, al congregar a cientos de personas y clausurar las celebraciones litúrgicas por este 2024. Según consignó el Ayuntamiento de Madrid, la tradicional tamborrada celebró su trigésima edición el Domingo de Resurrección, evento que se desarrolla cada año con la participación destacada de la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz, procedente de Zaragoza, y que reportó una ocupación turística elevada y ausencia de incidentes.

El medio local detalló que la jornada contó con la presencia institucional de la delegada de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, Marta Rivera de la Cruz. La acompañaron el concejal del distrito Centro, Carlos Segura, y representantes del Ayuntamiento de Zaragoza, en un acto valorizado también por la entrega de un reconocimiento a Rivera de la Cruz por parte de la organización. Esta edición de la tamborrada, organizada por la Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo, marcó el cierre de un ciclo de actividades religiosas y culturales en la capital española.

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De acuerdo con la información difundida por el consistorio madrileño, la tamborrada partió desde el Monasterio de las Carboneras, situado en la Plaza Conde de Miranda. Desde allí, la agrupación procesionó por un recorrido que incluyó la calle Puñonrostro, la calle San Justo, la calle del Cordón, la Plaza de la Villa, la calle Mayor y la calle Ciudad Rodrigo, hasta establecerse en la Plaza Mayor para el acto central. En este escenario, los integrantes de la Cofradía de la Exaltación de la Santa Cruz, galardonada en el concurso de cofradías de la Semana Santa de Zaragoza, interpretaron toques de tambor de una hora de duración. Este segmento central del evento también incorporó la interpretación de una jota aragonesa, integrando elementos tradicionales de la cultura zaragozana al cierre de la festividad madrileña.

Desde el ámbito institucional, Rivera de la Cruz subrayó que la Semana Santa de este año en Madrid se desarrolló sin incidentes, al tiempo que remarcó el impacto positivo en la actividad turística local. La delegada destacó, según reportó el Ayuntamiento, que la ocupación hotelera superó el 70%, una cifra que resaltaron como superior a la habitual para este período festivo. Junto a este balance, la climatología favorable colaboró a que “cientos de miles de personas” acudieran a las calles, aportando dinamismo y afluencia tanto a los espacios religiosos como urbanos.

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La Real e Ilustre Congregación de Nuestra Señora de la Soledad y Desamparo, promotora de este acto desde hace décadas, también fue responsable de la procesión de la Soledad y el Cristo Yacente del Sábado Santo, consolidando su papel en la organización de los principales eventos litúrgicos en Madrid durante la Semana Santa. El evento —que sirve además como puente cultural entre la capital y Zaragoza— completa treinta años de edición en la ciudad, integrando la tradición aragonesa en el calendario festivo madrileño cada Domingo de Resurrección.

La clausura formal de la Semana Santa con el estruendo de los tambores y la asistencia de participantes reconocidos por su trayectoria en otras regiones de España subraya la dimensión comunitaria de estas celebraciones. Según el medio local, la presencia y cooperación entre los ayuntamientos de Madrid y Zaragoza así como las menciones institucionales refuerzan los vínculos entre ambas localidades a través de estas citas anuales.

La nota oficial destacó también que la coordinación logística y la respuesta ciudadana contribuyeron al desarrollo del evento sin incidentes relevantes ni alteraciones del orden público. Mientras tanto, la alta ocupación hotelera y la afluencia continuada a los principales actos litúrgicos marcaron una edición destacada en cuanto a datos de participación y repercusión turística, según las valoraciones del Ayuntamiento recogidas durante la jornada.