Trump avisa a sus aliados de que EEUU no les ayudará en Ormuz y les insta a tomar "su propio petróleo"

Washington marca distancia de sus socios en la crisis del Golfo Pérsico, con el presidente estadounidense sugiriendo que se hagan cargo de sus propios suministros energéticos y cuestionando la falta de implicación europea ante la tensión en Ormuz

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Las restricciones impuestas a aviones militares con destino a Israel por parte de Francia han incrementado las tensiones diplomáticas en plena crisis del Golfo Pérsico. Según informó Europa Press, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó públicamente al gobierno francés de impedir que aeronaves con material militar sobrevuelen su espacio aéreo, en referencia a vuelos que tenían como destino Israel y que transportaban armamento. Trump expresó que "Francia se ha mostrado muy poco cooperadora con respecto al 'carnicero de Irán', a quien se ha logrado eliminar", dirigiéndose al líder supremo iraní Alí Jamenei, quien murió como resultado de los bombardeos iniciales de la ofensiva lanzada el 28 de febrero, y advirtió que Washington "lo recordará".

La posición de Estados Unidos ante la escalada en el estrecho de Ormuz ha cambiado de tono respecto a la cooperación internacional. De acuerdo con Europa Press, Trump ha insistido repetidamente en que sus aliados, especialmente los europeos, deben asumir su propia defensa ante las amenazas en la zona, descartando la asistencia de Washington para salvaguardar sus intereses energéticos. En mensajes difundidos en redes sociales, el mandatario estadounidense señaló directamente a Reino Unido y a otros países europeos por su falta de participación en operaciones recientes, incluyendo la negativa de Londres a colaborar en el ataque calificado como la "decapitación" de Irán.

El presidente estadounidense remitió a sus aliados recomendaciones explícitas para abastecerse de energía, resaltando las alternativas de compra a Estados Unidos o el envío directo de misiones para obtener petróleo en el Golfo. "Les hago una sugerencia: en primer lugar, comprad a Estados Unidos, que tenemos de sobra; y en segundo lugar, reunid el valor que os ha faltado hasta ahora, id al estrecho y simplemente cogedlo", declaró Trump, según consignó Europa Press.

La posición de la Casa Blanca implica que, desde ahora, los países tradicionalmente aliados de Estados Unidos "tendrán que empezar a aprender a defenderse por sí mismos". Trump argumentó que Washington ya no respaldará la defensa de los suministros energéticos globales, recalcando que "Estados Unidos ya no estará ahí para ayudarles, igual que ustedes no estuvieron ahí para nosotros". El jefe de Estado justificó su postura en las acciones militares previas contra Irán, asegurando que "lo difícil ya está hecho" y que Irán "ha quedado diezmado" tras las operaciones estadounidenses e israelíes, lo que, en su opinión, da paso a que las potencias internacionales asuman su responsabilidad en la región.

Al referirse al impacto directo en la seguridad energética de Europa, Trump hizo alusión a los problemas de abastecimiento para los aviones británicos derivados de la situación en el estrecho de Ormuz. Señaló a los países europeos por su dependencia del petróleo de la zona y criticó su poca disposición para implicarse en la gestión de la crisis.

En una intervención posterior, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, sostuvo en rueda de prensa que la situación en el paso de Ormuz "está mejorando", informando que actualmente "circulan muchos más buques que antes". Aunque valoró el incremento de la navegación, reiteró las advertencias a Teherán para que reabra completamente el paso, amenazando con represalias en caso contrario. Hegseth declaró que "ha quedado claro para Irán: o lo abre al comercio o tenemos opciones, y desde luego las tenemos", y señaló que las acciones militares, como los ataques a capacidades navales y uso de drones, procuran debilitar los medios marítimos de Irán.

El secretario de Defensa respaldó las críticas de Trump contra la falta de implicación internacional, subrayando que la seguridad de la vía marítima "no se trata solo de la Marina de los Estados Unidos". Hegseth mencionó explícitamente la posibilidad de que fuerzas europeas, como la Marina Real británica, intensifiquen su papel en la protección del comercio energético. El funcionario estadounidense afirmó que Trump "ha estado dispuesto a asumir la mayor parte del esfuerzo en nombre del mundo libre", aunque advirtió que la amenaza de Irán "no es solo un 'problema' de Estados Unidos" e instó a otras naciones a "prestar atención y estar preparadas para actuar".

En relación con un posible despliegue terrestre en Irán para garantizar el control del paso de Ormuz, Hegseth evitó confirmar si la opción sigue en la mesa, y limitó sus declaraciones a sugerir que la imprevisibilidad militar resulta "clave" para la estrategia estadounidense en este momento. El secretario señaló que "quizás no tenemos que utilizarlas en absoluto. Quizás las negociaciones funcionen, o quizás haya un enfoque diferente".

El contexto de estos intercambios diplomáticos y militares se sitúa tras la ofensiva lanzada el 28 de febrero, que causó la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei, hecho que, según la administración Trump, representa la eliminación de parte de la cúpula iraní y una alteración significativa del equilibrio de fuerzas en la región. Sobre este punto, la Administración estadounidense reiteró que tras la acción combinada de Estados Unidos e Israel "lo difícil ya está hecho".

La crisis en Ormuz y las declaraciones de Trump han suscitado discusión y desconcierto entre los países europeos y asiáticos dependientes del crudo del Golfo. El presidente estadounidense mantuvo la amenaza de que estos países "tendrán que pagar" por la escasa participación en acciones militares recientes lideradas por Washington. La postura del gobierno norteamericano refleja una demanda a estos aliados para que modifiquen su estrategia de seguridad y defensa energética, asumiendo un papel más directo en las operaciones de protección del estrecho de Ormuz y en su relación con Irán.

Las tensiones entre los países occidentales y Teherán continúan elevadas a raíz del cierre parcial del estratégico paso de Ormuz, una de las principales rutas marítimas por la que circula una parte significativa del comercio global de petróleo. Las acciones estadounidenses, sumadas a los pronunciamientos públicos y las restricciones logísticas que afectan a Israel, conforman un escenario de presión creciente sobre los socios tradicionales de Washington para redefinir su papel e involucramiento ante la crisis energética y de seguridad vigente en la región del Golfo Pérsico.