Los Alba escenifican su unión arropando a Cayetano Martínez de Irujo en el último homenaje a la duquesa de Alba en Liria

En una emotiva reunión en el palacio de Liria, miembros del linaje Alba acompañaron a Cayetano Martínez de Irujo durante la presentación de su obra dedicada a Cayetana Fitz-James Stuart, relatando recuerdos inéditos y destacando un ambiente familiar renovado

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Durante la presentación del libro ‘La última duquesa, un homenaje a Cayetana de Alba’ en el palacio de Liria, Cayetano Martínez de Irujo compartió anécdotas personales en torno a la figura de su madre, Cayetana Fitz-James Stuart, en compañía de la mayoría de sus hermanos y familiares directos. Este acto se realizó a pocos días del centenario del nacimiento de la duquesa de Alba, previsto para el 28 de marzo, fecha que la familia ha elegido para rendir homenaje a quien consideran una figura esencial en la historia reciente de España. Según informó el medio digital, la familia Alba ha demostrado una imagen de unión al dejar atrás antiguos desacuerdos y participar activamente en el tributo.

De acuerdo con la información publicada, el evento reunió a miembros destacados del clan Alba en la residencia familiar situada en el palacio madrileño de Liria. La presentación del libro escrito por Cayetano Martínez de Irujo incluyó la colaboración de allegados y descendientes muy próximos, entre los que se cuentan sus hermanos Carlos, actual duque de Alba; Alfonso, duque de Aliaga; Eugenia, duquesa de Montoro; y Fernando, marqués de San Vicente del Barco. Jacobo Fitz-James Stuart, conde de Siruela, fue el único hermano ausente en la ceremonia. También participaron en la jornada Alfonso Díez, viudo de Cayetana de Alba, la escritora Ana Fernández Pardo y el académico Luis María Ansón, quien sostuvo una relación cercana con la duquesa.

Durante el acto, relató el medio, Cayetano Martínez de Irujo rememoró episodios de infancia vividos junto a su hermano Fernando. Narró uno de estos sucesos cuando, durante un viaje a Londres para presentar a su hermana Eugenia ante la reina Victoria Eugenia, ambos lanzaron huevos de Pascua a las familias reales europeas, situación que provocó que debieran abonar costos extra en el hotel. También compartió el contraste en el carácter de Cayetana como madre y abuela, enfatizando que la duquesa de Alba ejercía una disciplina estricta durante la crianza de sus hijos, pero mostraba una actitud mucho más permisiva, afectuosa y divertida con sus nietos, a quienes concedía libertades que antes negaba a sus propios descendientes.

El medio consignó que la obra presentada por Cayetano Martínez de Irujo representa un acercamiento íntimo sobre la figura de su madre, abordando tanto su trayectoria aristocrática como sus facetas familiares. El libro recoge testimonios de hijos, nietos y del último esposo de Cayetana Fitz-James Stuart, lo que permite un retrato multidimensional sobre su vida y los diferentes papeles que asumió: hija, esposa, madre y abuela. La publicación subraya el impacto de la duquesa en su entorno familiar, algo que la familia ha querido destacar y compartir con la ciudadanía en el contexto del centenario de su nacimiento.

Durante su intervención en la ceremonia, Cayetano Martínez de Irujo expresó que el homenaje no solo lo representa a él, sino que involucra a todos los hijos de la duquesa de Alba. “Esto es un homenaje a nuestra madre por parte de todos sus hijos, de todos mis hermanos, aunque al final se haya personalizado en mí”, manifestó el duque de Arjona, según reportó el medio. Además, reconoció que Cayetana “desempeñó mejor el papel de esposa y el de ‘emperatriz’ que el de madre, pero lo hizo lo mejor que pudo”.

El testimonio ofrecido durante la presentación incluyó ejemplos concretos sobre las diferencias en la educación entre generaciones dentro de la familia Alba. Entre las historias mencionadas, Cayetano recordó como su madre permitía a los nietos saltar en la cama, conducta que no habría tolerado entre sus propios hijos. “Yo cuando entré un día y veo saltando en la cama a los tres (Tana, Luis y Amina) digo, '¿pero os habéis vuelto locos o qué?' y me dice mi madre: 'cállate y déjales tranquilo que tú eres un maltratador'. Y claro, nosotros no nos podíamos ni sentar en unas sillas que eran pues como estas, y allí de pie, y de repente vi aquello y es que no me lo podía creer”, relató Cayetano, citando a su madre y destacando el cambio en su carácter como abuela.

Según detalló el medio, el propio Cayetano atribuyó ese comportamiento más relajado al hecho de que la duquesa de Alba no vivió una infancia llena de diversiones, lo que pudo marcar su manera de relacionarse con hijos y nietos en la edad adulta. “Toda esta diversión que ella no pudo tener en su infancia y que probablemente no fue tan permisiva con sus hijos como sí lo fue con sus tres últimos nietos”, afirmó el duque de Arjona durante el evento.

En la jornada, Cayetano Martínez de Irujo también se dirigió a sus hermanos, agradeciéndoles la presencia y el respaldo recibido en un momento que considera fundamental para la memoria familiar. Puso en valor la participación de Carlos, Fernando, Eugenia y Alfonso, expresando de manera particular su alegría por la asistencia de este último. A Eugenia, su única hermana, la describió como "la niña de los ojos de todos" y, en ocasiones anteriores, la ha definido públicamente como “el motor” que sostiene la cohesión dentro del núcleo familiar.

El ambiente en el palacio de Liria, escenario histórico y residencia habitual de la familia Alba, sirvió de marco para el reconocimiento y la evocación de una de las figuras más notorias de la nobleza española del siglo XX. Según consignó el medio, el evento puso de relieve el cambio en las dinámicas internas de la familia, mostrando una disposición renovada a la unidad y al diálogo, enmarcando la memoria de Cayetana Fitz-James Stuart como elemento vertebrador de la identidad familiar.

La sesión también congregó a nietos de la duquesa, como Cayetana Rivera —hija de Eugenia Martínez de Irujo y Francisco Rivera— y Luis y Amina Martínez de Irujo, hijos de Cayetano y Genoveva Casanova. El acto supuso no solo un homenaje a la duquesa de Alba, sino también un ejercicio de memoria compartida por parte de distintas generaciones, quienes ofrecieron recuerdos y testimonios directos de la convivencia con Cayetana Fitz-James Stuart.

El medio digital remarcó que, durante la presentación, se hizo visible el deseo colectivo de revitalizar el vínculo familiar, dando especial protagonismo a los recuerdos y valores heredados. La conmemoración del centenario representa para muchos de los asistentes una oportunidad de revisitar el legado no solo histórico, sino también afectivo, de la duquesa de Alba, un legado construido a lo largo de una vida marcada por su participación en la aristocracia, su papel en la sociedad y su influencia en la dinámica privada de sus descendientes.