
La declaración del secretario general de Hezbolá, Naim Qasem, acerca de la existencia de un proyecto geopolítico estadounidense-israelí orientado a ampliar el control regional y a establecer el denominado “Gran Israel”, desplazó la atención hacia las implicaciones de fondo en el conflicto entre Israel y Líbano. Según consignó la cadena libanesa Al Manar, ligada al grupo, Qasem alertó sobre los riesgos para la soberanía y el futuro del pueblo libanés si se cede a las presiones externas. En ese escenario, el máximo dirigente de la formación chií rechazó cualquier intento de iniciar un proceso de diálogo con Israel mientras persisten las acciones militares en territorio libanés.
De acuerdo con lo publicado por Al Manar, Naim Qasem reafirmó que entablar negociaciones en estas circunstancias equivaldría a someterse y aceptar la pérdida de los recursos y capacidades de Líbano. El líder de Hezbolá criticó la propuesta de conversaciones promovida por el presidente libanés, Joseph Aoun, y subrayó que dialogar bajo la actual ofensiva israelí constituiría una “rendición” y cedería ante los términos que busca imponer el adversario. Qasem afirmó: “Cuando se proponen negociaciones bajo fuego con el enemigo israelí, eso equivale a imponer una rendición y el saqueo de todas las capacidades de Líbano”. Agregó, además, que resulta inadmisible, por principios, negociar bajo ocupación y ataques diarios.
El medio Al Manar también destacó que Qasem acusó a Israel de no respetar el alto el fuego acordado en noviembre de 2024, y señaló que los bombardeos y ataques terrestres se han mantenido sin interrupción durante quince meses. El dirigente insistió en que los pretextos para justificar la ofensiva resultan inválidos ante la persistencia prolongada del conflicto. Remarcó que Hezbolá tomó la determinación de responder militarmente a las acciones israelíes y estadounidenses contra Irán, específicamente desde el 28 de febrero, con el propósito de impedir un efecto sorpresa por parte de Israel.
Naim Qasem precisó que los integrantes de Hezbolá se mantienen firmemente comprometidos con la causa defensiva y preparados “a sacrificarse sin reservas” en defensa del territorio y la ciudadanía libanesa. Según explicitó en declaraciones recogidas por Al Manar, la resistencia representa “la esperanza y la liberación”, mientras que la agresión constituye “el problema y el peligro”. En esa línea, señaló que “hacer frente a la agresión” resulta una obligación nacional para el conjunto de la sociedad libanesa.
El secretario general de Hezbolá sostuvo que la actual ofensiva de Israel y Estados Unidos busca debilitar a Líbano y controlar tanto sus políticas internas como el destino de su población. De acuerdo con Al Manar, Qasem convocó a un esfuerzo colectivo orientado a impedir que el país pierda su soberanía e independencia, y denunció la existencia de demandas exteriores cuyo objetivo es exacerbar divisiones internas y disminuir la cohesión social. Alertó sobre el peligro de que, ante reclamos para el desarme de Hezbolá en beneficio del monopolio estatal de las armas, se avance hacia la desaparición de Líbano como nación independiente y hacia el logro del proyecto regional israelí.
El dirigente reafirmó la decisión de su formación de participar en lo que calificó como una batalla defensiva en nombre de la población libanesa y exhortó a alcanzar la unidad nacional “contra el enemigo” bajo una sola bandera, con el fin de obtener la retirada de las fuerzas ocupantes y la recuperación de los territorios atacados. Reiteró que el resto de las cuestiones políticas pueden discutirse posteriormente, una vez restaurada la soberanía.
En declaraciones recogidas por la cadena Al Manar, Qasem consideró que la unidad nacional constituye un elemento decisivo para frenar los objetivos militares y políticos de Israel. Enfatizó que la solidaridad interna y el respaldo mutuo permitirán abrir un nuevo periodo en Líbano tras la superación de la agresión. Llamó al Ejecutivo a evitar decisiones que, aunque de manera involuntaria, pudieran favorecer las aspiraciones de Israel.
Para concluir sus declaraciones, Qasem subrayó que ni la resistencia ni el pueblo libanés sucumbirán ante las presiones o los ataques actuales. Manifestó su confianza en la capacidad de resistir, “cualesquiera que sean los sacrificios”, y añadió que los recientes enfrentamientos con Irán deben interpretarse como una lección importante para la región. “Sepan que toda victoria contra Estados Unidos e Israel trae consigo el bien que beneficia a todos”, sentenció Qasem, según la información difundida por Al Manar.
El conflicto entre Líbano e Israel ha mantenido un clima de alta tensión durante al menos quince meses, con sucesivas violaciones a los acuerdos de alto el fuego y recurrentes episodios de violencia en las zonas fronterizas. El cruce de ataques acentuó el debate político en el país sobre la legitimidad y conveniencia de abrir negociaciones en un contexto marcado por la inestabilidad y por la presión militar extranjera. Hezbolá se perfila como uno de los principales actores armados del escenario libanés y mantiene una postura de férrea resistencia ante cualquier sugerencia de diálogo bajo condiciones de ofensiva, tal como expuso públicamente su secretario general.
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