
El posicionamiento de Irán frente a la reciente propuesta de Estados Unidos para terminar la guerra iniciada a finales del mes pasado ha sido de rechazo, calificando la oferta como “excesiva” y acusando a Washington de carecer de voluntad real para alcanzar un acuerdo. Según publicó la Casa Blanca, el planteamiento de negociación sobre el fin de las hostilidades ha generado discrepancias tanto en la interpretación de la situación como en los términos para una posible tregua. En este contexto, la portavoz Karoline Leavitt transmitió que Estados Unidos mantiene abiertas las conversaciones con Teherán, pero advirtió que cualquier pacto requerirá que Irán renuncie a sus aspiraciones nucleares.
De acuerdo con información entregada por la propia Casa Blanca el miércoles, la administración estadounidense matizó los reportes provenientes de medios que indicaban la existencia de un plan de 15 puntos ofrecido a Irán por el gobierno de Donald Trump, en el marco de su última ofensiva conjunta con Israel el 28 de febrero. Leavitt enfatizó que, si bien existen “elementos de verdad” en ese plan, consideró incorrecto que los reportes especulen sobre propuestas no confirmadas oficialmente y solicitó a los periodistas evitar la diseminación de detalles no verificados y provenientes de fuentes anónimas. Añadió que la Casa Blanca no ha confirmado íntegramente ese plan.
Durante una rueda de prensa, Leavitt reiteró que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán se mantienen activas y “productivas”; sin embargo, optó por no divulgar los puntos más específicos que forman parte del intercambio diplomático. “Lo que puedo decirles es que estas conversaciones siguen en curso. No vamos a entrar en detalles más precisos en este momento”, manifestó la portavoz según consignó la Casa Blanca. Matizó que algunas informaciones difundidas por los medios sobre los supuestos términos del acuerdo no se ajustan completamente a los hechos, aunque admitió que algunos aspectos sí se corresponden con la realidad.
Respecto al desarrollo del enfrentamiento militar, la portavoz de la Casa Blanca resaltó que el Ejército de Estados Unidos se encuentra próximo a cumplir los objetivos designados en la operación denominada Furia Épica, después de más de 25 días desde su inicio. Detalló que el presidente Trump, así como el Departamento de Defensa, contemplaban un plazo estimado de entre cuatro y seis semanas para finalizar esa misión. Leavitt expuso que, a raíz de la presión militar, “el régimen (iraní) busca una vía de salida”, reconociendo que las capacidades de ataque y defensa de Irán frente a fuerzas estadounidenses y aliadas están experimentando una reducción sostenida.
En su declaración, Leavitt instó a los dirigentes del régimen iraní a aprovechar la “oportunidad” de colaboración ofrecida por la Casa Blanca, en la que se condiciona expresamente la posibilidad de un acuerdo a la renuncia definitiva a las ambiciones nucleares por parte de Teherán. Subrayó que el diálogo continúa abierto, con el presidente Trump “dispuesto a escuchar”, pero insistió en que cualquier avance quedará supeditado a la postura de la República Islámica sobre el tema nuclear. “Si Irán no acepta la realidad del momento actual, si no comprende que ha sido derrotado militarmente y que seguirá siéndolo, el presidente Trump se asegurará de que reciba un golpe más duro que nunca. El presidente Trump está dispuesto a desatar el infierno”, declaró la portavoz, según reportó la Casa Blanca, en referencia al reciente fallecimiento del líder supremo Alí Jamenei y otros altos funcionarios iraníes, atribuyéndolo a un error de cálculo estratégico por parte del gobierno iraní.
Los representantes iraníes, por su parte, niegan tanto la existencia de conversaciones como la inminencia de cualquier tipo de arreglo. El presidente del Parlamento, Mohamed Baqer Qalibaf, calificó las declaraciones del mandatario estadounidense sobre un supuesto acuerdo próximo como una maniobra destinada a manipular el precio internacional del petróleo, según consignó la fuente original. Mientras tanto, los representantes de Irán insisten en que la definición de condiciones para una posible tregua sólo puede proceder desde su propio gobierno, y no bajo la imposición de Estados Unidos.
En cuanto a los términos concretos, la Casa Blanca eludió precisar si el supuesto plan de 15 puntos ha sido entregado oficialmente, sosteniendo que la complejidad de las conversaciones exige discreción. La administración Trump subraya que, a pesar de los desacuerdos públicos, existen contactos diplomáticos “sólidos” en marcha, y que los consensos alcanzados permitirían eventualmente sentar las bases para un pacto que pusiera fin a la ofensiva. No obstante, las autoridades iraníes continúan afirmando que cualquier reportaje sobre avances negociadores no refleja la realidad de las discusiones bilaterales.
Según reportó la Casa Blanca, la presión militar sostenida figura entre los principales argumentos para que Irán reconsidere su posición, aunque desde Teherán cuestionan la narrativa estadounidense sobre el desarrollo de los combates y la disposición a negociar. Las autoridades de Washington, por su lado, sostienen que el escenario actual deja a Irán en una situación militar adversa, lo cual, a su juicio, podría propiciar una apertura para el diálogo si se cumplen los requisitos de la potencia norteamericana. A lo largo de la jornada, ninguna de las dos partes ofreció detalles adicionales sobre el contenido de los puntos propuestos o sobre la posibilidad de un cese inmediato de hostilidades, y hasta ahora el futuro de las negociaciones permanece condicionado a las exigencias nucleares planteadas desde Estados Unidos y la reacción que adopte la República Islámica en los días siguientes.
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