
Durante su comparecencia en la Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible del Congreso de los Diputados, el presidente de Adif, Pedro Marco, expuso documentación y argumentos detallados sobre los acontecimientos posteriores al accidente ferroviario de Adamuz, en Córdoba, ante preguntas señaladas por distintos grupos parlamentarios acerca de la gestión de pruebas y de la investigación abierta. Según informó el medio que cubrió la sesión, Marco respondió especialmente a las dudas y acusaciones formuladas por representantes del Partido Popular y Vox, quienes desplegaron una serie de informaciones publicadas en medios en las últimas semanas, con especial atención sobre las presuntas irregularidades cometidas durante el proceso de investigación.
De acuerdo con estos reportes, Marco calificó como “infamias” los rumores y versiones que apuntaban a una supuesta manipulación o destrucción de pruebas, o a la obstrucción de la acción judicial por parte de la entidad ferroviaria. Tal como publicó la fuente, el responsable de Adif subrayó con rotundidad que “ni hemos modificado informes, ni hemos obstruido la justicia, ni hemos alterado pruebas, ni hemos ignorado las advertencias de los maquinistas, ni estamos terriblemente tensos porque estemos investigados por los fondos europeos”.
En relación con los señalamientos sobre alteraciones en documentos e informes internos realizados después del accidente, el presidente de Adif detalló, según consignó el medio, que la empresa de ingeniería Ayesa, responsable de las inspecciones de las soldaduras del tramo afectado, procedió únicamente a emitir una fe de erratas para corregir el orden de una secuencia de códigos QR, sin modificar el contenido de la información técnica previa. Marco enfatizó que esta actualización documental en ningún caso afectó el fondo de los informes originales.
Respecto a la manipulación de pruebas materiales o la recogida de elementos sin cumplir los procedimientos judiciales establecidos, Marco argumentó ante el Congreso, según reportó el medio, que “es una infamia el decir que Adif ha recogido pruebas y las ha ocultado”. Según subrayó, tanto la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) como la Guardia Civil ya habían concluido su labor de recogida de evidencias en el tramo afectado antes de que Adif procediera a retirar objetos a más de 130 metros del epicentro del accidente. Todos los elementos retirados, explicó Marco, fueron debidamente documentados y puestos posteriormente a disposición de la investigación abierta.
Sobre la naturaleza y alcance de las advertencias recibidas desde el colectivo de maquinistas, el presidente de Adif precisó, según publicó el medio, que las recomendaciones se centraban en cuestiones de confortabilidad y fiabilidad, y no señalaban deficiencias vinculadas a la seguridad operacional de la vía. Según Marco, estas advertencias sugerían una reducción general de la velocidad a 250 kilómetros por hora en toda la red ferroviaria, aunque en el caso de la línea Madrid-Barcelona, el tráfico ya circulaba, en su mayoría, a esa velocidad o por debajo de ella.
El debate parlamentario también abordó la hipótesis acerca de una posible rotura previa del carril implicado en el accidente. Pedro Marco reconoció ante la comisión, según indicaron los medios, la existencia de datos que podrían inducir a tal sospecha, pero negó categóricamente que se haya podido determinar este extremo. El presidente de Adif explicó que, entre la documentación entregada, figuraba una variación de voltaje en el circuito de vía que descendió aproximadamente de 2,2 a 1,5 voltios —el umbral para identificar la ocupación del circuito se sitúa en 1 voltio—. Según especificó, este circuito abarca 756 metros, y cualquier objeto metálico desprendido por el paso del tren, o incluso una piedra de balasto movida, podría provocar esa alteración en el voltaje.
Marco puntualizó que, aunque en un alto porcentaje los casos de roturas de carril suelen reflejarse como ocupaciones en el circuito de vía, ese procedimiento no está diseñado específicamente para identificar una rotura, sino para determinar el posicionamiento de los trenes. Por ello, sentenció: “Decir que la vía estaba rota es mentira. Nadie puede determinarlo. Hay una incidencia que puede ser coincidente”.
La comparecencia se organizó a propuesta del propio presidente de Adif para responder a las preguntas de todos los grupos parlamentarios en torno a las informaciones difundidas tras el accidente ferroviario de Adamuz y para aclarar los procedimientos internos aplicados, la gestión de las alertas técnicas previas, la eliminación de supuestas dudas sobre la gestión de evidencias y la naturaleza de las investigaciones paralelas que analizan el uso de fondos europeos en la empresa pública.
Según detalló el medio, el enfrentamiento entre Marco y representantes de la oposición intensificó el debate sobre la transparencia en la investigación del accidente, exponiendo discrepancias sobre la interpretación de los documentos técnicos, la interpretación de las advertencias procedentes de los profesionales ferroviarios y el manejo público de la información relativa a posibles causas y condiciones de la infraestructura implicada. El presidente de Adif reiteró la disposición de la entidad a ofrecer toda la documentación y registros requeridos por las investigaciones en marcha.
El desarrollo de la sesión en la Comisión de Transportes y Movilidad Sostenible ofreció espacio tanto a la defensa institucional expresada por Marco como a la exposición, por parte de distintos representantes parlamentarios, de los cuestionamientos públicos que surgieron en los dos meses posteriores al accidente de Adamuz, especialmente aquellos que circularon a través de informaciones periodísticas no confirmadas o desmentidas por la empresa pública ferroviaria.
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