EEUU asegura que ha "debilitado" el control de Irán sobre Ormuz tras su ataque a la costa iraní de esta semana

Washington informó que una operación militar reciente destruyó una base costera utilizada para almacenar armamento y vigilar navíos, debilitando así la capacidad de Teherán para interferir en la ruta marítima clave, según anunció el almirante Brad Cooper

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La destrucción de una base costera iraní incidió directamente en la capacidad de la Guardia Revolucionaria para monitorear y almacenar armamento, incluyendo misiles de crucero antibuque y lanzadores móviles. En declaraciones difundidas por el almirante Brad Cooper, jefe del Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM), se detalló que este ataque debilitó la facultad de Irán para ejercer control sobre el tráfico marítimo en una de las rutas navales más transitadas y estratégicas del mundo. Según recogió el medio, el funcionario militar subrayó que la operación incluyó el lanzamiento de varias bombas de dos toneladas sobre la instalación, ubicada en la costa iraní.

De acuerdo con lo publicado, la acción militar también implicó la destrucción de sistemas de apoyo a la inteligencia iraní, además de repetidores de radar de misiles desplegados para vigilar el movimiento de los buques en la zona. Cooper afirmó que estos ataques respondieron a la necesidad de salvaguardar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, ruta crítica para el tránsito de hidrocarburos y mercancías globales, y reiteró la determinación de las fuerzas estadounidenses para mantener estos objetivos: “La capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores se ha visto debilitada, y no cejaremos en nuestro empeño por alcanzar estos objetivos”.

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El estrecho de Ormuz registra gran parte del transporte marítimo mundial de crudo. Las recientes acciones de la Guardia Revolucionaria fueron presentadas por Teherán como respuesta a la ofensiva llevada a cabo no solo contra territorio iraní, sino también contra intereses estadounidenses en la región y en el marco de ataques previos a territorio israelí. En los últimos días, según consignó la fuente, la Guardia Revolucionaria reivindicó varios ataques contra embarcaciones en la zona, señalando un incremento de la tensión en las vías marítimas circundantes.

En el balance más reciente, autoridades de Irán confirmaron más de 1.200 muertos por la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel en la región. El número de fallecidos, en su mayoría civiles según la organización Human Rights Activists in Iran —con sede en Estados Unidos—, ascendió a más de 3.000, reportó la misma fuente el domingo. La operación estadounidense destacó por su impacto directo sobre la infraestructura militar que, según Washington, facilitaba a Teherán la supervisión y el almacenamiento de armamento avanzado junto a la costa.

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Las fuerzas estadounidenses enfatizaron que la intervención apuntó al debilitamiento de la capacidad iraní para interferir en una ruta marítima clave, una preocupación persistente para los países que dependen de la seguridad y el libre tránsito a través del Golfo Pérsico. El medio detalló que, además del ataque a la instalación subterránea, el Ejército estadounidense destruyó sistemas de apoyo a la inteligencia y equipos de radar utilizados para detectar y monitorear los movimientos de embarcaciones alrededor del estrecho.

Altos mandos de EEUU indicaron, según publicó la fuente, que estas medidas forman parte de una estrategia continuada para reducir la capacidad de Irán de actuar sobre rutas comerciales internacionales y de responder a los ataques o amenazas sobre embarcaciones civiles y militares. Las hostilidades y la escalada de enfrentamientos en el área se inscriben en el contexto más amplio de la confrontación prolongada entre Irán, Estados Unidos e Israel, cuyas repercusiones afectan tanto la estabilidad regional como la seguridad marítima global.

Las cifras divulgadas en relación con las víctimas reflejan la dimensión del conflicto y sus efectos sobre la población civil. La organización Human Rights Activists in Iran, citada por la fuente, señaló una diferencia significativa respecto a los datos oficiales iraníes sobre el número de muertes, una discrepancia que pone en evidencia la dificultad de verificación en contextos de guerra y la gravedad humanitaria de los acontecimientos más recientes.

Las operaciones militares y las declaraciones de las partes involucradas muestran que el control sobre el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto de conflicto fundamental, donde ataques concretos y respuestas inmediatas alteran la dinámica del poder regional e internacional, afectan intereses estratégicos y agravan las condiciones de seguridad para quienes transitan este paso clave del comercio global.