Anthropic destaca la visión positiva que tienen los usuarios de la IA, pese a tener recelos sobre su impacto

Ocho de cada diez encuestados afirman que herramientas tecnológicas como Claude incrementan la productividad y mejoran la vida diaria, aunque persisten dudas sobre seguridad laboral, fiabilidad y autonomía, según el estudio global realizado en 159 países por Anthropic

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A pesar de que las preocupaciones de los usuarios se centran en la fiabilidad y el impacto en el ámbito laboral, la inteligencia artificial generativa como Claude está percibida de manera principalmente positiva entre quienes la utilizan, según detalla Anthropic en su investigación global. El medio destaca que usuarios en regiones como Sudamérica, África y áreas extensas de Asia expresan un mayor optimismo hacia la IA en comparación con Europa o Estados Unidos. De acuerdo con lo publicado por Anthropic, estas diferencias regionales parecen relacionadas con la perspectiva de las economías emergentes, que identifican una oportunidad de avance tecnológico, aunque el nivel de uso de la IA directa en estos mercados sea relativamente bajo.

El estudio, considerado por Anthropic “el estudio cualitativo más grande y multilingüe jamás realizado” sobre inteligencia artificial, incluyó la opinión de 80.508 personas de 159 países, quienes respondieron en 70 idiomas diferentes. Según lo consignado por Anthropic, el principal interés de la población encuestada al interactuar con herramientas de IA está en potenciar la excelencia profesional, transformar su experiencia personal y organizar mejor la vida cotidiana. De forma específica, el 18,8% aspira a una mejoría profesional, un 13,7% busca reinventarse a nivel personal, y un 13,5% emplea esta tecnología para una gestión más eficiente de las tareas diarias.

Una característica que subraya el reporte de Anthropic es que muchos usuarios asocian el aumento de productividad derivado de la IA con la posibilidad concreta de disponer de más tiempo personal, como explican: “El uso de la IA para automatizar los correos electrónicos se convirtió, en realidad, en un deseo de pasar más tiempo con la familia”. En cuanto a la obtención de los resultados esperados, un 81% indicó que sí se cumplen, especialmente en los campos de productividad (32%), colaboración cognitiva (17,2%), aprendizaje (9,9%), facilidad técnica (8,7%), integración de información de investigaciones (7,2%) y soporte emocional (6,1%), de acuerdo con los datos compartidos por Anthropic.

No obstante, el reporte también registra los ámbitos que generan inquietud entre los usuarios. El 26,7% identifica la falta de fiabilidad de la IA como su principal preocupación, seguida por los efectos que podría tener en el empleo y la economía (22,3%) y los riesgos contra la autonomía y la toma de decisiones humanas (21,9%). Anthropic expone que el 11% de los encuestados percibe la IA como una herramienta neutral, equiparable al impacto que tuvieron en su momento recursos como la electricidad o internet.

El documento también recoge un fenómeno observado a lo largo de sus entrevistas, en el que las expectativas y temores sobre la IA aparecen entrelazados. Anthropic resume: “Lo que la gente espera de la IA y lo que teme de ella resultan estar estrechamente ligados”, ilustrando esta contradicción con ejemplos como la dependencia en la IA para aprender y el miedo a dejar de pensar de manera autónoma, así como la admiración por el juicio de la IA y el riesgo de enfrentar consecuencias desfavorables por sus errores.

Las tendencias regionales muestran diferencias concretas en torno a las preocupaciones. Según analizó Anthropic, en Norteamérica y Oceanía gana importancia el debate sobre las deficiencias de la gobernanza de la IA (18% y 19%, respectivamente), mientras que en Europa Occidental la mayor inquietud corresponde a la vigilancia y la protección de la privacidad (17%). En Asia Oriental, la atención se dirige a las consecuencias personales de la tecnología. Las regiones africanas, del sur y sureste de Asia, y los países latinoamericanos priorizan la inseguridad sobre la fiabilidad y las consecuencias sobre el empleo, distinguiéndose de las preocupaciones más abstractas identificadas en otros lugares, como la gobernanza, la desinformación o las amenazas existenciales.

En el texto del estudio, tal como publicó Anthropic, se destaca que “con las declaraciones de los participantes en la encuesta han recogido una idea de lo que la gente espera de la IA en general”, lo que ayudará en la evolución y mejora de la herramienta Claude. El medio resalta que, pese al escepticismo sobre ciertos riesgos, la mayoría de los encuestados valora la IA como un recurso útil, especialmente en el ámbito de la gestión del tiempo y la optimización profesional.

Finalmente, Anthropic vincula el optimismo de las economías emergentes con la percepción de que las nuevas tecnologías pueden impulsar el crecimiento y el bienestar. Incluso entre estos grupos con menor acceso directo a las aplicaciones de IA, la expectativa de progreso prevalece sobre la preocupación por posibles riesgos. Las conclusiones de Anthropic sugieren que el debate global sobre la inteligencia artificial continúa construyéndose sobre una compleja combinación de esperanzas y dudas, marcada por factores culturales, socioeconómicos y técnicos.