Más de una decena de muertos y ocho heridos en una nueva oleada de ataques israelíes contra Líbano

Las incursiones nocturnas de las fuerzas israelíes sobre varias localidades han dejado un saldo devastador, con víctimas civiles, desaparecidos y la continuidad de los operativos en medio de la crisis humanitaria que afecta a cientos de miles en la región

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El centro de operaciones de emergencias del Ministerio de Salud informó que continúa la localización de ocho personas desaparecidas tras un bombardeo a un edificio en la localidad de Habush, al sur de Líbano. Las autoridades locales detallaron este miércoles los efectos de una nueva serie de ataques nocturnos perpetrados por el Ejército de Israel contra diversas zonas del país, con un impacto significativo en la población civil. Según consignó la agencia oficial libanesa NNA en base a comunicados oficiales, estos operativos han provocado la muerte de al menos once personas y dejaron ocho heridos en las últimas horas.

De acuerdo con el recuento inicial proporcionado por las autoridades sanitarias, los ataques aéreos de la noche del martes representaron una intensificación de la ofensiva israelí dirigida principalmente contra posiciones identificadas como pertenecientes al partido-milicia chií Hezbolá. Esta escalada se enmarca en un conflicto que, según datos recogidos por la agencia NNA, ha causado cerca de novecientas víctimas mortales y originado más de un millón de desplazados en territorio libanés.

El ataque sobre la localidad de Habush, en el distrito de Nabatiye, al sur del país, dejó un saldo confirmado de tres fallecidos y un herido, mientras equipos de rescate proseguían la búsqueda de ocho personas que continúan en paradero desconocido tras el derrumbe de un edificio alcanzado durante la operación militar, describió la información oficial difundida por medios del país y NNA.

En ese mismo distrito, pero en la localidad de Jebchit, los ataques resultaron en la muerte de al menos cuatro ciudadanos de origen sirio, según los datos aportados por las autoridades y la agencia estatal libanesa. Estas víctimas se suman a la creciente cifra de personas afectadas por el recrudecimiento de las hostilidades en el sur del Líbano, zona que ha sido epicentro de enfrentamientos recurrentes desde el inicio de la ofensiva.

Un nuevo ataque aéreo fue reportado además en la ciudad de Baalbek, ubicada a aproximadamente 86 kilómetros al este de Beirut, capital del país. Según detalló la agencia NNA, en este bombardeo murieron al menos cuatro personas y siete más sufrieron heridas, lo que eleva la cifra total de víctimas de estas operaciones aéreolibanesas de la última jornada a más de una decena de muertos y ocho lesionados.

El conflicto entre Israel y Hezbolá en la frontera sur del Líbano ha implicado enfrentamientos y bombardeos frecuentes desde el comienzo de la escalada, afectando no solo a los militantes sino a la población civil y a comunidades de origen extranjero que residen en la zona. El balance que recopila la agencia oficial libanesa indica que, desde el inicio de las operaciones, los ataques han derivado en una ola de desplazamientos masivos, con más de un millón de personas forzadas a abandonar sus hogares a lo largo del territorio afectado.

En el conjunto de localidades impactadas por los operativos armados, los servicios de emergencia y las autoridades de salud han reportado dificultades significativas para atender a los heridos y para localizar a posibles desaparecidos entre los escombros de las edificaciones alcanzadas. El centro de operaciones de emergencias del Ministerio de Salud subrayó la continuidad de los trabajos de rescate en varios puntos y la situación crítica de numerosos damnificados en la región sur y este del país.

Las cifras aportadas por los organismos oficiales reflejan el alcance de los daños causados por los últimos incidentes: al menos once personas han muerto y ocho han sufrido heridas en las localidades de Habush, Jebchit y Baalbek en las últimas horas, en un contexto de crisis humanitaria prolongada. Estos hechos se añaden a un panorama de inseguridad y desplazamiento que, según los informes recabados por la agencia oficial NNA, mantiene bajo presión a la infraestructura sanitaria y social de decenas de comunidades libanesas.