Colonos incendian una mezquita al sur de Nablús, en Cisjordania

La quema en Duma reaviva la preocupación por el incremento de ataques vinculados a disputas territoriales, mientras autoridades palestinas denuncian un patrón sistemático y Hamás exige protección y reacción ante lo que califican como un acto criminal grave

Guardar
Imagen DI6FEEH6ABCZFKS5RZCOVSEH4Q

Las autoridades palestinas calificaron el reciente incendio en la mezquita de Mohamad Fayad, ubicada en la localidad cisjordana de Duma, como un hecho que se inscribe en un patrón sistemático de ataques vinculados a disputas territoriales y una forma de socavar la seguridad local en pleno Ramadán. Según consignó la agencia palestina de noticias WAFA, un grupo de colonos irrumpió en la madrugada del jueves en este templo al sur de Nablús, provocando un incendio que alcanzó parte del edificio. Pese a la magnitud del ataque, la rápida intervención de los residentes permitió controlar las llamas antes de que se propagaran. El Ministerio de Donaciones Religiosas advirtió sobre el aumento de estos incidentes y lamentó su repetición durante el mes sagrado musulmán.

El medio WAFA informó que los asaltantes, además de prender fuego, realizaron pintadas racistas en los muros exteriores de la mezquita. El hecho no dejó víctimas, pero sí daños materiales y tensiones renovadas en la zona. El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) condenó enérgicamente el ataque y advirtió que lo considera “un cobarde acto criminal por parte de bandas extremistas de colonos”, de acuerdo con declaraciones recogidas por el diario palestino Filastin. La organización calificó el incidente como “un crimen atroz y un desprecio a la santidad de los lugares de Dios”, al tiempo que convocó a la población local a movilizarse, defender sus templos y hogares y organizar comités de protección en respuesta a lo que describió como una amenaza creciente.

PUBLICIDAD

La quema en Duma se suma a una serie de incidentes similares que han ido en aumento desde el 7 de octubre de 2023, fecha de un repunte en la violencia en Cisjordania y Jerusalén Este, según detalló WAFA. Desde ese momento, tanto incursiones militares como ataques de colonos se han intensificado, dificultando la vida cotidiana de los palestinos y agravando las preocupaciones sobre la seguridad y la estabilidad en la región. Pese a la gravedad del ataque en Duma, por el momento no se han registrado detenciones por parte de las fuerzas de seguridad israelíes, tal como reportó la agencia.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) reportó que, hasta enero de 2025, la violencia en Cisjordania y Jerusalén Este había provocado la muerte de 240 palestinos, entre ellos 55 menores. Según las cifras recogidas por OCHA, 225 personas murieron en operaciones militares o policiales israelíes, nueve en ataques cometidos por colonos y seis en circunstancias en que no se pudo esclarecer si la responsabilidad fue de colonos o fuerzas de seguridad israelíes.

PUBLICIDAD

La quema de la mezquita en Duma ocurrió en un contexto de creciente tensión por las restricciones de acceso y cierre de lugares sagrados musulmanes en Jerusalén. Ocho países árabes —Arabia Saudí, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Indonesia, Jordania, Pakistán, Qatar y Turquía— firmaron en las últimas horas una declaración conjunta en la que condenaron el “continuado cierre por parte de las autoridades ocupantes israelíes” de la mezquita de Al Aqsa, justificadas por Israel bajo argumentos de seguridad derivados del conflicto regional, según detalló el comunicado traducido por WAFA.

La declaración internacional señaló que las restricciones sobre la Ciudad Vieja de Jerusalén y sus lugares de culto representan una violación del Derecho Internacional, así como del statu quo jurídico e histórico de la zona y del principio de la libertad de acceso sin condiciones a estos espacios. Los gobiernos firmantes calificaron de “ilegales e injustificadas” las prácticas restrictivas y demandaron abiertamente a Israel el levantamiento de estas medidas, instando también a la comunidad internacional a ejercer presión para restaurar el acceso pleno a la Explanada de las Mezquitas y demás sitios religiosos.

A estas críticas se sumó el Ministerio de Exteriores palestino, que denunció el cierre de la mezquita de Al Aqsa como “una grave transgresión de los derechos” del pueblo palestino y una vulneración del estatus legal e histórico de los lugares santos. En un comunicado reproducido por WAFA, la Cancillería palestina acusó a Israel de mantener una “agresión continuada contra la sagrada mezquita de Al Aqsa, cerrar por la fuerza a los fieles e imponer estrictas restricciones al acceso a la Ciudad Vieja y a los lugares de culto en Jerusalén, con pretextos de seguridad, especialmente durante el mes sagrado de Ramadán”. El ministerio reiteró que “Israel no tiene soberanía sobre Jerusalén Este ni sobre ninguna parte del territorio de Palestina”, definiendo las acciones actuales como una violación del Derecho Internacional y del marco jurídico e histórico vigente sobre los lugares sagrados de la ciudad.

Los llamados oficiales palestinos responsabilizaron a Israel de estas prácticas y exigieron la inmediata reapertura de los espacios de culto, así como el fin de las restricciones para los fieles. La Cancillería palestina pidió también a la comunidad internacional adoptar “medidas urgentes” para frenar estos episodios y garantizar el derecho a la libertad de culto en los territorios afectados.

El conflicto en la región mantiene consecuencias directas sobre la población civil palestina, que además de enfrentar difíciles condiciones en materia de acceso y movilidad durante periodos religiosos clave, permanece expuesta a episodios de violencia como el registrado en Duma. Todo esto ocurre en un escenario marcado por una creciente presión israelí para modificar la situación en los sitios sagrados de Jerusalén, un tema delicado desde la Guerra de los Seis Días en 1967, cuando Israel tomó control de la Ciudad Vieja y de la Explanada de las Mezquitas. Según recordó WAFA, aunque el acuerdo de paz reconoció el papel especial de Jordania en la gestión religiosa de estos lugares, tensiones y fricciones persisten hasta la actualidad.

Las autoridades palestinas advierten que la repetición de ataques incendiarios y restricciones refuerzan la percepción de una campaña sistemática destinada a apropiarse de tierras palestinas y debilitar la seguridad de los residentes locales. Tanto los responsables de instituciones religiosas como los portavoces políticos han insistido en la necesidad de actuar para proteger los espacios de culto y han reiterado sus llamamientos a la intervención de la comunidad internacional, a la que responsabilizan de ejercer presión para frenar la escalada de violencia y garantizar la protección de los sitios sagrados y la integridad de la población palestina.