
Representantes de Hungría, al frente de una delegación encabezada por el secretario de Estado de Energía, Gábor Czepek, han viajado a Ucrania con el propósito de negociar la reapertura del oleoducto Druzhba, mientras las autoridades ucranianas han restado validez oficial a esta misión y han dicho que no tiene reuniones reconocidas ni estatuto diplomático. La queja húngara por la paralización del suministro de crudo coincide con recientes requisiciones de bienes del banco estatal ucraniano Oschadbank en territorio húngaro y el anuncio de una posible devolución de estos recursos solo si se reanuda el flujo por el oleoducto, conforme detalló el portavoz del Gobierno de Hungría, Zoltan Kovacs, citado por medios europeos.
La Comisión Europea comunicó que ha solicitado a Kiev permitir el acceso de una misión de investigación de la Unión Europea para inspeccionar el estado de la principal infraestructura de transporte de petróleo ruso, que conecta los yacimientos con Europa Central. Según informó Bruselas en una rueda de prensa, la portavoz de Energía de la Comisión Europea, Anna-Kaisa Itkonen, dio a conocer que se mantienen "intensas conversaciones y contactos" con el Gobierno ucraniano tendientes a restablecer la funcionalidad del oleoducto, cuyo cese ha afectado de manera directa a Hungría y Eslovaquia.
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El mismo medio europeo señaló que la interrupción de esta infraestructura crítica se produjo tras un ataque ruso a instalaciones petroleras en la región de Leópolis a finales de enero. Las autoridades ucranianas informaron entonces que la magnitud de los daños obligó a la suspensión del transporte de crudo a través de Druzhba, afectando el abastecimiento energético de los países receptores.
De acuerdo con la información brindada por la Comisión Europea, la misión de la UE prevería la presencia tanto de representantes europeos como de funcionarios energéticos ucranianos y diplomáticos en Kiev. Sin embargo, las autoridades ucranianas relativizaron el carácter de la delegación húngara al manifestar públicamente que sus miembros no contaban con reconocimiento oficial ni con encuentros previstos con organismos gubernamentales. "Este grupo de personas no tiene estatus oficial ni reuniones oficiales programadas en el territorio de Ucrania, por lo que es incorrecto llamarlos una 'delegación'", declaró el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania, Heorhi Tiji, en declaraciones recogidas por el medio europeo.
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La situación ha reavivado las tensiones entre Kiev, Budapest y Bratislava, pues Hungría y Eslovaquia —principales beneficiarios del suministro a través del Druzhba— denuncian que el corte del oleoducto pone en peligro su seguridad energética inmediata. Mientras tanto, Ucrania sostiene que la interrupción de la transferencia de petróleo ruso constituye una medida para restringir las fuentes de financiamiento del Gobierno de Moscú, lo que, a su juicio, repercute en la capacidad militar rusa.
Tal como publicó la fuente europea, las diferencias alcanzaron nuevos niveles después de que el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, interpelara al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para conseguir un acuerdo que permita la reparación y posterior reapertura del oleoducto. Budapest ha vinculado la devolución de decenas de millones de euros y nueve kilogramos de oro incautados a empleados del banco estatal ucraniano Oschadbank en suelo húngaro a la reanudación del flujo energético por Druzhba, señalando que la entrega de estos activos depende de la normalización del suministro petrolero.
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El medio europeo reportó que la Comisión Europea aguarda una respuesta por parte de las autoridades de Ucrania en torno a la petición de inspección internacional sobre la infraestructura y no ha precisado detalles adicionales en relación con el cronograma o el alcance técnico de la operación. Mientras tanto, la interrupción del Druzhba continúa generando controversia y preocupación en el seno de los países más afectados, en el marco de las hostilidades y la crisis energética derivada de la guerra en Ucrania.
Las autoridades ucranianas reiteraron su posicionamiento al defender la conveniencia de frenar las exportaciones de petróleo ruso, aunque Hungría y Eslovaquia insisten en el riesgo que ello supone para el abastecimiento interno de combustibles fósiles. Según consignó el medio europeo, la interrupción del Druzhba representa un nuevo foco de tensión diplomática y suscita dudas en torno a la cooperación regional y la política energética comunitaria en plena escalada del conflicto.
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