París, 11 mar (EFE).- Los países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) liberarán gradualmente 400 millones de barriles de petróleo al mercado, la mayor intervención de la historia, y que saldrán en un 70 por ciento de las reservas del G7, cuyos líderes se reunieron este miércoles por videoconferencia.
La AIE decidió este miércoles sacar al mercado un tercio de las reservas estratégicas de sus 32 estados miembros para afrontar la crisis actual de subida de precios por el bloqueo del estrecho de Ormuz, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciados hace una docena de días, pero la medida ha sido insuficiente para aliviar la presión sobre los mercados.
Las bolsas europeas cerraron a la baja, aunque sin dejarse llevar por el pánico, tras el anuncio de la liberación de reservas estratégicas de petróleo para evitar un aumento repentino de los precios del petróleo debido a la guerra en Oriente Medio.
"La decisión fue unánime", declaró el director general de la AIE, Fatih Birol, en una declaración a la prensa que se producía a la misma hora en la que daba comienzo la reunión virtual de los líderes del G7, convocados por el presidente francés, Emmanuel Macron.
La AIE, dijo Birol, seguirá "monitoreando la situación" y emitirá "nuevas recomendaciones si fuera necesario". Tras un respiro esta mañana por la inminencia del anuncio, el precio del crudo Brent reanudó su tendencia alcista esta tarde, y subía más del 4 % por la sesión, cuando el barril superaba los 91 dólares.
La señal es contundente: los 400 millones de barriles, es la mayor liberación de reservas en la historia de la AIE, creada tras la primera crisis petrolera de 1973. La liberación anterior, de 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, alcanzó los 182 millones de barriles.
Los jefes de Estado y de gobierno del G7 debatieron los detalles de esta medida durante una videoconferencia esta tarde. Tras la reunión, Macron elogió la coordinación entre los países occidentales para usar sus reservas estratégicas para lanzar "una señal al mercado mundial del petróleo y hacer bajar los precios".
Esa decisión "equivale aproximadamente a 20 días de los volúmenes que se exportan a través del estrecho" de Ormuz, precisó Macron, que también señaló que los países del G7 "representan el 70 %" de los 400 millones de barriles, que son "el máximo acordado", y que en el caso de Francia aportará "14,5 millones de barriles".
"Lo implementaremos por etapas, de forma coordinada. Es una intervención en el mercado, una señal que estamos enviando", explicó el presidente francés, que pidió al resto de países que eviten cualquier medida de restricción a la exportación para facilitar la fluidez en el mercado, en un claro mensaje a China e India.
Sin mencionar a Pekín, Macron enfatizó que los países miembros de la AIE querían garantizar que "otros países no acumulen reservas indebidas" aprovechando la situación.
La capacidad militar iraní "no se ha reducido a cero", aseguró Macron, quien tampoco tiene constancia de que el estrecho de Ormuz haya sido minado por el régimen de Teherán, contrariamente a lo sugerido por su homólogo estadounidense, Donald Trump, a quien emplazó a "aclarar tanto sus objetivos finales como el ritmo que quiere marcar para las operaciones" militares en Irán.
Constató, eso sí, que "no se cumplen las condiciones" para llevar a cabo una misión para garantizar el comercio marítimo en el estrecho de Ormuz, que es "una zona de guerra". Pero insistió en que "debe organizarse" para proporcionar escoltas "cuando sea necesario" en coordinación con navieras, transportistas y aseguradoras.
El presidente francés aseguró también que los países del G7 están de acuerdo en que el bloqueo del Estrecho de Ormuz, que impide el flujo del 20 % de la producción petrolera mundial debido a la guerra en Oriente Medio, "no justifica en absoluto el levantamiento de las sanciones" a Rusia. Existe "consenso", dijo, en ese punto y en mantener el apoyo a Ucrania.
La libertad de navegación y la seguridad marítima centraron también la reunión del G7 de hoy, con la presencia naval en el Mediterráneo Oriental, en Mar Rojo y el Canal de Suez, con la operación europea Aspides, en la que están, entre otros España, Francia y Grecia.
Y es que la perturbación del tráfico marítimo no solo afecta al petróleo sino también al gas y a los fertilizantes. Un tercio del flujo mundial de estos últimos se han visto impactados por la guerra actual en Oriente Medio, según Macron.
París, 11 mar (EFE).- Los países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) van a sacar al mercado 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas para compensar las pérdidas de abastecimiento por la interrupción del tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz.
Se trata del mayor volumen hasta ahora utilizado de esas reservas estratégicas, previstas para responder a situaciones de crisis, desde la creación de la organización en 1974, según destacó este miércoles el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en una declaración.
Birol, que señaló que la decisión se tomó por unanimidad de los 32 países miembros, explicó que el objetivo de esta medida es compensar la pérdida de oferta de petróleo por el bloqueo en el estrecho de Ormuz, pero quiso insistir en que lo más importante para que se restablezcan los flujos de crudo, pero también de gas, es que ese paso se pueda reabrir.
Recordó que antes de la guerra por allí salían unos 15 millones de barriles diarios de crudo y otros 5 millones de barriles de derivados del petróleo, lo que equivale a alrededor del 25 % del petróleo que circula por vía marítima.
Una de las consecuencias del bloqueo de esa vía es que algunos países han empezado a reducir la producción.
Además, en el marco de la guerra ha habido ataques a infraestructuras energéticas en el golfo Pérsico, algunas de las cuales han resultado dañadas.
Según explicó la AIE en un comunicado, con la guerra el volumen de crudo y derivados del petróleo exportados por el estrecho de Ormuz se ha reducido a menos del 10 % en comparación con el que salía antes.
Birol recordó que "la seguridad energética es el mandato fundador de la AIE", que cuando en el pasado hubo perturbaciones en el mercado ya tomó "medidas colectivas para ofrecer suministro adicional" como ha decidido ahora.
En concreto, desde su creación tras la primera crisis del petróleo en 1973, la agencia ha recurrido en cinco ocasiones a sus reservas estratégicas, las dos últimas en marzo y en abril de 2022 por la tensión generada en los mercados por la invasión rusa de Ucrania, pero nunca por un volumen tan elevado como esta vez.
Los 400 millones que van a salir ahora al mercado representan la tercera parte de los alrededor de 1.200 millones de barriles que componen esas reservas.
Los miembros de la AIE tienen la obligación de disponer de al menos el equivalente de 90 días de importaciones en reservas estratégicas, que pueden estar directamente controladas por los gobiernos o por la industria, para hacer frente a situaciones excepcionales, en particular por la interrupción del suministro.
Más allá de la cuestión del petróleo, el suministro de gas se enfrenta también a un problema similar ya que del golfo Pérsico sale alrededor del 20 % del gas natural licuado (GNL) que se consume en el mundo, sobre todo de Catar y de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), y los metaneros están también bloqueados por el cierre del estrecho de Ormuz.
Birol reconoció que hay pocas opciones para sustituir ese GNL del golfo Pérsico y una de las consecuencias es que los países consumidores de Asia, que eran los principales receptores, están compitiendo para captar metaneros con gas de otras partes del mundo que inicialmente iban destinados a Europa o a otros importadores.
De hecho, ya se ha confirmado algún caso de barcos que han cambiado su ruta, como uno que había salido de Nigeria y que debía descargar su GNL en Francia, pero ahora va camino de la India.
Birol señaló que en algunos países asiáticos pobres, que no pueden competir por los precios tan altos a los que ha subido el gas desde el inicio del conflicto bélico el 27 de febrero, se ha empezado a racionar.
A diferencia de lo que ocurre con las reservas estratégicas de petróleo, la AIE no dispone de un dispositivo equivalente para el gas. Su director ejecutivo señaló que tras la decisión de este miércoles, la agencia va a seguir la situación en los mercados y "si es necesario formulará recomendaciones adicionales" a sus miembros, que son la inmensa mayoría de los de la OCDE.
París, 11 mar (EFE).- Los países de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) tienen unas reservas estratégicas de petróleo para hacer frente a situaciones de crisis, en particular cuando hay una interrupción de suministro, y que podrían ser utilizadas ante la guerra en Oriente Medio para dar un mensaje de tranquilidad al mercado.
La AIE se creó un año después de la primera gran crisis del petróleo de 1973 para afrontar situaciones como la que se había vivido entonces y una de sus principales herramientas son precisamente esas reservas estratégicas.
Sus países miembros, que ahora son 32 (casi todos los de la OCDE), tienen la obligación de disponer en esas reservas del equivalente de al menos 90 días de importaciones para sacarlas rápidamente al mercado en caso de necesidad.
De acuerdo con los datos públicos de la AIE, actualizados hasta noviembre de 2025, todos los países cumplían esa regla con la única excepción de Australia, y eso al margen de la situación especial de los cuatro que son exportadores netos de crudo (Estados Unidos, México, Canadá y Noruega).
Muchos de ellos superaban ampliamente esos 90 días de importaciones. En el caso de España eran 96 días, 40 en manos públicas y 56 en las de la industria.
Los estatutos de la organización contemplan su utilización para un amplio abanico de escenarios, que van de los desastres naturales a los accidentes técnicos en instalaciones petroleras pasando por tensiones geopolíticas, como la que se vive actualmente con la guerra en Oriente Medio.
Ese petróleo, tanto crudo como refinado, puede estar en depósitos directamente controlados por los gobiernos o por empresas, e incluso en algunos casos puede estar en el extranjero, en el marco de acuerdos bilaterales entre Estados.
La decisión de recurrir a esas reservas estratégicas es resultado de una acción colectiva y una vez que se ha tomado, al término de un proceso de consultas que puede durar un par de días, cada país miembro contribuye en una proporción a la de su consumo de petróleo.
Desde la creación de la AIE, este mecanismo se ha utilizado en cinco ocasiones: por la guerra del golfo Pérsico en 1991; por los huracanes Katrina y Rita que inutilizaron instalaciones de hidrocarburos en el golfo de México; por la guerra civil en Libia en 2011; y las dos últimas veces se produjeron en marzo y en abril de 2022 por la crisis energética desencadenada con la invasión rusa en Ucrania.
Ahora la cuestión se plantea por el cierre del estrecho de Ormuz por Irán al tráfico marítimo, ya que por allí pasa normalmente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo (unos 20 millones de barriles diarios) y que en su inmensa mayoría va destinado al mercado asiático.
Según el ministro francés de Finanzas, Roland Lescure, cuyo país ejerce este año la presidencia del G7, el volumen total de las reservas de la AIE es de más de 1.000 millones de barriles.
Lescure, que presidió el lunes una reunión de ministros de Finanzas de ese grupo de los siete países más ricos (todos miembros de la AIE) y el martes otra cita de los titulares de Energía ha precisado este miércoles que la decisión no está tomada, y que en caso de que se decidiera eso no significaría que se liberaría todo de un día para otro.
La idea, según el ministro, es enviar "un mensaje muy claro de que si no se puede reabrir el estrecho de Ormuz inmediatamente, lo vamos a sustituir -dijo- por otro petróleo" para intentar enfriar así los mercados, donde la tensión subió en particular en la noche del domingo al lunes, cuando el barril de brent, de referencia en Europa, se disparó y llegó a cotizar a casi 120 dólares.
En pocas horas, cuando circuló la información de que se barajaba recurrir a las reservas estratégicas de la AIE, el precio del brent bajó ese mismo lunes al entorno de los 100 dólares. Este miércoles por la mañana, había descendido en algunos momentos por debajo del listón de los 90 dólares. EFE