Japón liberará reservas de petróleo a partir del 16 de marzo

La primera ministra Sanae Takaichi confirmó que las reservas privadas y nacionales del país se entregarán a refinerías para contrarrestar los efectos de la tensión regional y garantizar el suministro ante posibles caídas en las importaciones de crudo

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La imposibilidad de que los petroleros crucen el estrecho de Ormuz ha generado una alerta sobre la provisión de crudo en Japón, donde se anticipa una importante reducción en las importaciones a partir de finales de marzo. Según informó la cadena NHK, la primera ministra Sanae Takaichi comunicó que, frente a esta situación y a la escalada del conflicto en Oriente Próximo tras ataques entre Israel, Estados Unidos e Irán, el Gobierno optó por liberar parte de las reservas estratégicas de petróleo del país para asegurar el suministro y estabilizar el mercado energético nacional.

Tal como publicó la cadena NHK, Takaichi anunció que la liberación de reservas comenzará el 16 de marzo, en una decisión que se toma de manera autónoma, antes de cualquier resolución oficial en el marco de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). La mandataria japonesa explicó que el plan abarca la entrega a las refinerías nacionales, primero, de reservas privadas equivalentes a 15 días de consumo. Posteriormente se sumarán reservas nacionales por un volumen que cubre un mes de abastecimiento para la industria y los consumidores.

De acuerdo con NHK, la decisión de Japón se produce en un contexto de gran dependencia del país respecto a los suministros de petróleo provenientes de Oriente Próximo, una región que concentra una cuota significativa de las importaciones energéticas japonesas. La tensión militar en la zona y los ataques recientes han intensificado el bloqueo en rutas clave del comercio global de crudo, en particular el estrecho de Ormuz, afectando la logística de transporte de esta materia prima estratégica.

La primera ministra precisó que, además de la liberación de reservas, el gobierno solicitó al ministro de Economía, Comercio e Industria la implementación inmediata de medidas de emergencia destinadas a amortiguar el impacto que estas circunstancias puedan tener en los precios de los combustibles. La política japonesa subrayó que el objetivo es sostener el precio promedio nacional de venta al público de la gasolina en torno a los 170 yenes, y extender controles o intervenciones similares al mercado de derivados como el petróleo ligero, el petróleo pesado y el queroseno.

Según recogió la NHK, estas acciones buscan responder tanto a los potenciales problemas de abastecimiento como a las repercusiones que los movimientos en el mercado internacional de energía ejercen sobre la economía doméstica. La estrategia contempla tanto el uso de los acervos privados como de los nacionales, reforzando así la capacidad de reacción del país ante fluctuaciones marcadas en la oferta y la demanda globales provocadas por el conflicto y las restricciones logísticas en la región de Oriente Próximo.

La iniciativa anunciada por Takaichi representa una reacción preventiva frente a posibles aumentos de precios y alteraciones en la estabilidad del mercado interno, en un escenario de creciente volatilidad internacional. Japón reafirma así la prioridad de garantizar el acceso estable a fuentes de energía y sostiene que dará seguimiento a la evolución del conflicto y su impacto en el comercio de petróleo.