
Paula Ginzo resaltó la importancia de mantener una base sólida en la selección española de baloncesto femenino, afirmando que el equipo debe aferrarse completamente a sus principios fundamentales durante el torneo clasificatorio para el Mundial de Alemania, que se celebrará en septiembre. En declaraciones recogidas por Europa Press antes de su viaje a San Juan, Puerto Rico, Ginzo reconoció que el grupo atraviesa una situación de "presión real" debido a la magnitud del objetivo: asegurar un lugar en el campeonato mundial tras la renovación vivida por la plantilla el verano anterior.
Según detalló Europa Press, el conjunto nacional, liderado por una mezcla de juventud y experiencia, buscará desde el miércoles su clasificación en un premundial marcado por limitaciones de tiempo y un calendario poco habitual. Ginzo explicó que la plantilla apenas ha contado con un breve período de preparación, a diferencia de los veranos anteriores en los que disponían de un mes completo para entrenar con un objetivo claro. Aun así, remarcó que la ilusión compartida por todas las jugadoras puede servir como respuesta en momentos de desgaste físico, ayudando a suplir las posibles debilidades surgidas por la falta de entrenamientos prolongados.
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La jugadora gallega subrayó que se ha formado un bloque estable, compuesto por nueve integrantes que ya participaron en el Eurobasket donde España obtuvo la medalla de plata. Ginzo describió al equipo como joven, consecuencia del reciente cambio generacional, pero señaló que entre las compañeras se han generado sinergias positivas, lo que facilita la integración de las nuevas figuras y fortalece la dinámica interna. “Hay muchas ganas de trabajar porque pueden ser más o menos jóvenes, pero aquí todo el mundo viene a correr”, declaró Ginzo a Europa Press. Explicó, además, que la competencia y el deseo de superarse se mantienen en cada convocatoria, independientemente de la edad de las seleccionadas.
Tres jugadoras que no estuvieron presentes en el último Europeo debido a lesiones —Maite Cazorla, Megan Gustafson y María Conde— se han reincorporado a la plantilla. Ginzo reconoció que su ausencia se notó, pero consideró alentador que el equipo lograra la plata incluso sin contar con ellas, situación que entiende como una muestra de fortaleza colectiva. “Lo que me alegra es que, incluso sin estar con ellas, hemos sido capaces de ganar la plata y eso solo puede sumar e ir a mejor”, valoró en diálogo con el medio Europa Press.
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La selección afronta en Puerto Rico un torneo clasificatorio de formato corto, que presenta desafíos importantes tanto en el aspecto logístico como deportivo. Ginzo apuntó que el cuadro nacional se enfrentará a rivales menos habituales como Nueva Zelanda, Senegal y el propio equipo local. A su juicio, esto supone una dificultad adicional, ya que en la Euroliga las jugadoras suelen coincidir con rivales a las que conocen bien, mientras que en esta ocasión el grado de conocimiento previo resulta menor. No obstante, confió en el trabajo del cuerpo técnico y describió a los posibles contrincantes como equipos que, a pesar de no jugar con mucha riqueza táctica o técnica, pueden ofrecer ventaja física en aspectos como la verticalidad y la rapidez en la cancha.
Respecto al calendario, la interior española indicó que le favoreció el hecho de que su liga en Hungría —donde defiende los colores del DVTK Miskolc— concluyera antes, permitiéndole cierto margen para el descanso. Valoró el esfuerzo del cuerpo técnico español por regular las cargas de trabajo, y reiteró la motivación generalizada del grupo como un factor determinante durante el proceso clasificatorio.
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Sobre el primer partido ante Nueva Zelanda, Ginzo consideró que la atención del equipo se encuentra totalmente enfocada en ese compromiso inicial, descartando cualquier distracción por futuros choques, incluidos los que enfrentarán a España contra selecciones más potentes como Estados Unidos. Señaló que comenzar con éxito resulta motivador para el equipo y marcaría el paso adecuado en el torneo. Además, remarcó que no piensa aún en el cruce frente al conjunto estadounidense, ya clasificado, ya que existen antes partidos exigentes y procesos de recuperación complicados, por lo que el enfoque debe centrarse en cada desafío inmediato.
A nivel personal, Ginzo explicó que su experiencia en Hungría la ayudó en distintos ámbitos, desde la adaptación cultural hasta diferentes matices del juego. Aclaró que, aunque halla similitudes en el baloncesto europeo, percibe notorias diferencias con el baloncesto español, especialmente en el ámbito competitivo. Cree que en España existe una habilidad especial para competir que, a su juicio, no está igual de arraigada en otros países. Por otra parte, valoró positivamente la tranquilidad y la perspectiva halladas en el baloncesto húngaro, aspectos que también intenta aplicar en su desarrollo profesional y personal.
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La jugadora remarcó las ventajas de convivir y competir con el grupo nacional, describiéndolo como un entorno que permite cierta desconexión emocional, aunque matizó que la presión por el objetivo del Mundial se percibe intensamente. “Es una desconexión a nivel emocional por estar con gente con la que estás cómoda, pero a la vez con esa presión por ser algo muy importante”, explicó Ginzo a Europa Press. Según la misma fuente, la internacional destacó el compromiso y la entrega del equipo incluso en circunstancias adversas, aludiendo a la capacidad española para afrontar cualquier reto sin reparar en la dificultad del adversario.
En sus declaraciones recogidas por Europa Press, Ginzo resumió la mentalidad de la selección de cara al torneo en Puerto Rico como orientada a trabajar en bloque, afianzarse en sus principios y responder a la exigencia física y mental de un premundial que resulta crucial en su camino hacia Alemania. La plantilla, definida por la combinación de juventud y experiencia, se prepara para enfrentar el reto con la meta de lograr la clasificación y continuar la evolución iniciada tras la reciente renovación.
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