La hermana de Kim Jong Un alerta de "terribles consecuencias" por las maniobras militares de EEUU y Corea del Sur

Kim Yo Jong responsabiliza a Washington y Seúl de poner en riesgo la paz regional, asegura que cada acción militar en la península representa una seria amenaza, y advierte que Corea del Norte responderá ante cualquier movimiento considerado hostil

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Según afirmó Kim Yo Jong, figuras clave en el liderazgo norcoreano consideran que los recientes ejercicios conjuntos entre fuerzas estadounidenses y surcoreanas colocan a la región en un escenario de riesgo sin precedentes, advirtiendo sobre la potencialidad de consecuencias graves como respuesta. Tal como indicó el medio KCNA y recogió Europa Press, tras el inicio de estas maniobras, Kim Yo Jong declaró públicamente sus preocupaciones en relación a la estabilidad de la península de Corea, acusando tanto a Washington como a Seúl de emprender acciones militares que incrementan la posibilidad de un conflicto armado.

De acuerdo con las informaciones recogidas por la agencia estatal norcoreana KCNA, Kim Yo Jong, hermana del líder norcoreano Kim Jong Un, emitió estas declaraciones solo unas horas después de la reanudación de actividades militares conjuntas en las cercanías de la península. Manifestó que el Estado norcoreano se mantiene atento a toda acción que interprete como amenaza directa a su seguridad y afirmó que la nación responderá frente a cualquier movimiento considerado hostil por parte de los países involucrados en las maniobras.

Kim Yo Jong sostuvo en su mensaje que el mundo se encuentra atravesando un periodo de especial dificultad en materia de seguridad y consideró que las acciones coordinadas por Estados Unidos y Corea del Sur configuran un “acto temerario”. Planteó que, en su opinión, estas maniobras pueden conducir a una situación de destrucción de la estabilidad regional, refiriéndose a una crisis de seguridad con consecuencias profundas para todos los actores implicados, según publicó la agencia estatal citada por otros medios.

Las actividades militares, que incluyen la participación de aproximadamente 18.000 efectivos de ambos ejércitos, cubrirán operaciones aéreas, terrestres y marítimas a lo largo de unos diez días. Kim calificó estos ejercicios no como un simple entrenamiento defensivo, sino como la simulación de lo que describió como una guerra agresiva, orientada a preparar una confrontación directa contra Corea del Norte. KCNA difundió que, en palabras de Kim, los gobiernos involucrados intentan justificar públicamente las maniobras bajo el argumento de una defensa anual, pero desde el punto de vista de Pyongyang, la naturaleza de confrontación resulta indiscutible y representa una amenaza a las puertas del país.

A través de su declaración oficial, advirtió que este tipo de ensayos militares coordinados entre aliados estadounidenses y surcoreanos podrían traer consecuencias con alto costo. “Los enemigos no deberían poner a prueba nuestra paciencia, voluntad y capacidad”, afirmó Kim Yo Jong. Sostuvo que Corea del Norte observará el desarrollo de estas operaciones y que “se intentará contrarrestar cualquier amenaza estratégica a la seguridad del Estado”.

Según reportó KCNA, la dirigente norcoreana insistió en que el gobierno de su país está preparado para demostrar sus capacidades de contención y reiteró que cuentan con lo que calificó como poder destructivo. Manifestó: “Contaremos con un poder de destrucción terrible, ante el cual el enemigo no será capaz de responder”.

El medio Europa Press añadió que Kim Yo Jong relacionó estos ejercicios militares con la actual coyuntura geopolítica internacional, sugiriendo que las complejidades en la escena global intensifican el peligro que suponen tales maniobras. Remarcó también que los entrenamientos de campo realizados por tropas extranjeras, desde el punto de vista del gobierno norcoreano, eliminan la distinción entre operaciones defensivas y ofensivas, y que para Pyongyang existe una equivalencia práctica entre la preparación y la ejecución de una acción bélica directa.

Durante su intervención, la dirigente norcoreana subrayó el compromiso del país por prevenir cualquier amenaza que pueda afectar la estabilidad y concluyó que la vigilancia continuará con la intención de garantizar la seguridad nacional, según recogió Europa Press basado en los comunicados de la agencia estatal KCNA. La declaración finalizó reiterando que cualquier señal de hostilidad será respondida por el Estado norcoreano en la medida que consideren necesaria para asegurar su soberanía y su poder de disuasión militar.